En los países menos desarrollados del mundo, los hombres tienen un 52% más de probabilidades de acceder a internet que las mujeres.
Cerrar esta brecha digital de género requiere mejorar el acceso a dispositivos con conexión a internet, así como a la educación y la formación.
Ejemplos reales muestran cómo, con el apoyo adecuado, se está empoderando a las mujeres y facilitando su participación en la revolución digital.
Nuestro mundo ha vivido un momento histórico de cambio. Desde el inicio de la pandemia, nuestras vidas y sociedades son más digitales que nunca, lo que ha desplazado el paradigma de nuestras economías del espacio físico al digital.
Por un lado, la COVID-19 agravó la brecha digital de género existente y retrasó una generación la igualdad entre hombres y mujeres. Por otro, la aceleración digital impulsada por la actual crisis sanitaria y económica representa una oportunidad histórica que debemos aprovechar para lograr un cambio radical.
Convertir los desafíos de acceso digital en oportunidades para las mujeres
A nivel mundial, los hombres tienen un 21% más de probabilidades de acceder a internet que las mujeres. En los países menos desarrollados del mundo, esta probabilidad aumenta al 52%. Las mujeres que afrontan discriminación interseccional y viven en comunidades con un nivel socioeconómico más bajo tienen aún menos acceso a la conectividad o a cualquier dispositivo digital, lo que acarrea una serie de consecuencias enormes, a veces incluso vitales.
Esta es la trágica historia de Aishwarya Reddy, una brillante estudiante de 19 años de la Escuela LSR de la Universidad de Nueva Delhi que no podía permitirse comprar un ordenador portátil y sufrió un estrés enorme al no poder asistir a sus clases en línea. Se quitó la vida en noviembre de 2020, justo antes de los exámenes.
Aunque trágica, la muerte de Aishwarya no fue en vano. Ha contribuido a sensibilizar sobre el problema de fondo, la brecha digital de género existente, y sus consecuencias directas para el acceso a la educación y la salud mental. También dio inicio a una ola de solidaridad que traspasó fronteras.
Sampark, una organización local sin ánimo de lucro, identificó a otras 120 estudiantes de la misma escuela que sufrían por no tener un dispositivo digital. Aunque quedaba poco tiempo antes del inicio de los exámenes finales, Sampark se asoció con Women in Tech y lanzó una campaña de recaudación de fondos para comprar 120 ordenadores portátiles para las jóvenes. Gracias a su comunidad mundial de 200.000 miembros, se alcanzó el objetivo a tiempo y se proporcionaron computadoras a las jóvenes para que pudieran continuar sus estudios.
Mejorar las competencias para cerrar la brecha digital de género
Una cosa es proporcionar acceso a internet y equipos; otra, el acceso a una educación y formación de calidad. Sabiendo que el 85% de los empleos de 2030 aún no existe y que surgirán de las nuevas tecnologías, comprendemos lo importante que es que las mujeres se incorporen al sector.
En los países del G20, las mujeres representan menos del 15% de los profesionales de las TIC, y esta brecha de género y competencias se amplía cada año. Las razones son numerosas: desde los estereotipos y sesgos de género hasta las barreras sociales y culturales.
La misión de Women in Tech es abordar estos obstáculos para empoderar a las mujeres en las disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). Nuestra organización mundial sin ánimo de lucro está transformando la vida de las mujeres en cuatro ámbitos principales: educación, negocios, inclusión digital y promoción. Nuestra hoja de ruta es ambiciosa: abrir 25 secciones al año durante los próximos tres años para estar presentes en 100 países a finales de 2024.
Alianza EDISON: ¿Qué está haciendo el Foro para cerrar la brecha digital?
Por eso nos hemos unido a la Alianza EDISON del Foro Económico Mundial, un movimiento mundial de líderes de los sectores público y privado comprometidos a dar prioridad a la inclusión digital para que todas las personas puedan participar de forma asequible en la economía digital. A través del Desafío 1 Billion Lives, Women in Tech se ha comprometido a empoderar a 1 millón de mujeres y niñas en STEM para 2025 mediante el desarrollo de competencias, la mentoría, la promoción y el apoyo comunitario.
«Dado que las mujeres ocupan solo una fracción de los principales puestos tecnológicos, necesitamos enfoques innovadores centrados en las mujeres que inspiren a las niñas y mujeres jóvenes no solo a incorporarse a la revolución digital, sino también a liderarla. Women in Tech está ayudando a las mujeres a adoptar la tecnología, y nos complace que contribuya a la visión 1 Billion Lives de inclusión digital de la Alianza EDISON», afirmó Isabelle Mauro, directora de Industrias de TIC del Foro Económico Mundial y miembro de la junta directiva de Women in Tech.
Cuando se trata de las mujeres, ROI = retorno del impacto
Proporcionar competencias digitales a las mujeres puede cambiarles la vida. En julio de 2018, pusimos en marcha nuestro primer campamento de programación de verano, diseñado para enseñar a las mujeres los fundamentos del desarrollo web. Cincuenta mujeres de 35 países participaron en este programa en línea de tres semanas.
Algunas participantes continuaron su trayectoria de desarrollo de competencias, como Dina Damjanovik, de Macedonia del Norte, una joven madre de un bebé de 18 meses que trabajaba en un albergue y se convirtió en desarrolladora front-end. Hoy, Dina es directora general de una pequeña y mediana empresa de software en Skopie y asesora a mujeres que quieren incorporarse al sector tecnológico.

Las mujeres retribuyen de muchas maneras: asesorando a otras personas, educando a niñas y niños e impulsando empresas.
Ayumi Moore Aoki, fundadora y directora ejecutiva, Women in Technology
El retorno de la inversión (ROI) en la formación de competencias de las mujeres genera efectos en cadena que van más allá del dinero invertido. Se extienden por las comunidades cuando las mujeres retribuyen de muchas maneras: asesorando a otras personas, educando a niñas y niños e impulsando empresas. Deberíamos entenderlo como «retorno del impacto».
La transformación digital posibilitada por la pandemia ofrece una gran oportunidad para ampliar el alcance más allá de las fronteras y los husos horarios, y poner la educación y la formación al alcance de las mujeres mediante programas en línea. Se trata de una nueva experiencia de aprendizaje adaptada a las necesidades de mujeres reales: flexibilidad, accesibilidad y menores costes. Además, el trabajo a distancia ofrece a las mujeres más oportunidades laborales y una mejor integración entre la vida laboral y personal.



