En el Foro Económico Mundial sobre Oriente Medio y Norte de África 2015, la crisis de los refugiados sirios desempeñará un papel clave en los debates.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estima que hay más de 50 millones de personas en el mundo que han sido desplazadas por la fuerza de sus hogares. Y aunque las previsiones sobre el número de personas que serán desplazadas en el futuro difieren, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 50 millones más de personas podrían verse desplazadas en los próximos 10 años como consecuencia de la desertificación y el cambio climático. Las cifras son asombrosas, al igual que el sufrimiento humano que se está padeciendo.
Sin embargo, sostendría que nunca ha habido tanta atención ni conciencia sobre el problema de las personas desplazadas, gracias a la tecnología moderna y a la prevalencia de las plataformas de redes sociales. Los ojos del mundo están pendientes de los informes diarios de los medios de comunicación desde todos los rincones de la Tierra. El ébola en África Occidental, la difícil situación de los refugiados sirios, las crisis en la República Centroafricana y Sudán del Sur, el reciente doble terremoto en Nepal, el creciente flujo de migrantes que llegan a Italia y el conflicto en Burundi son acontecimientos que han captado la atención mundial.
El ámbito de la respuesta humanitaria afronta desafíos sin precedentes ante la frecuencia cada vez mayor de conflictos, desastres y degradación ambiental. De hecho, hoy hay más conflictos y desastres que en cualquier otro momento de la historia de la humanidad.
La tecnología moderna se considera cada vez más una forma de mejorar la eficacia y la eficiencia de la respuesta humanitaria. En efecto, al igual que muchas industrias que están experimentando transformaciones en materia de datos, movilidad y nube, la respuesta humanitaria puede aprovechar las mismas oportunidades. El desafío consiste en saber qué tecnología aprovechar y cómo sacar el mejor partido de estos datos y socios, protegiendo al mismo tiempo la privacidad de las personas.
De hecho, el papel del sector privado está muy infrautilizado en el ámbito de la respuesta humanitaria.
A menudo se considera a las empresas una fuente de donaciones y ayuda, pero la abundancia de conocimientos, innovación y soluciones escalables que puede aportar el sector privado podría valer mucho más que cualquier donación en efectivo.
Por ejemplo, el uso de tecnología móvil para ayudar a reunir a las familias, los sistemas de alerta temprana, el acceso a Internet y a recursos educativos, los pagos móviles y los vales, la identificación de la logística y las rutas óptimas, y el análisis de datos sobre la propagación de enfermedades.
La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) está llevando a cabo una serie de consultas con empresas antes de la Cumbre Humanitaria Mundial de 2016. Tuve la oportunidad de organizar la consulta nórdica. Estos eventos están muy espaciados en el tiempo y podrían percibirse como mera burocracia, pero en realidad han demostrado ser un medio muy valioso para recabar aportaciones de las empresas sobre cuestiones humanitarias. La pregunta de fondo es qué hará OCHA a continuación, en términos concretos.
En cualquier caso, sin duda necesitamos más cooperación estratégica y coordinación para aprovechar la tecnología y la participación del sector privado. Las soluciones y el impacto que puede aportar el sector privado pueden ser verdaderamente transformadores.
El Foro Económico Mundial sobre Oriente Medio y Norte de África 2015 se celebra en el mar Muerto, Jordania, del 21 al 23 de mayo.
Autora: Elaine Weidman Grunewald, vicepresidenta de Sostenibilidad y Responsabilidad Corporativa, Ericsson
Imagen:Una profesora muestra a estudiantes palestinos cómo usar computadoras portátiles nuevas en una escuela de las Naciones Unidas en el campamento de refugiados de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 29 de abril de 2010. REUTERS/Ibraheem Abu Mustafa


