Antes un experimento de nicho, las stablecoins reguladas están cada vez más integradas en el comercio transfronterizo, la ayuda humanitaria y la financiación de pequeñas empresas.
La moneda digital puede reducir significativamente las barreras a la participación financiera al permitir formas más rápidas, económicas y transparentes de enviar, almacenar y distribuir dinero.
La colaboración público-privada puede ayudar a garantizar que los beneficios de la innovación se aprovechen plenamente, se desarrollen de forma responsable y se inviertan de manera sostenible.
En su libro de 2005, El mundo es plano, Thomas Friedman señaló cómo los avances tecnológicos han impulsado una nueva era de globalización en la que la brecha económica entre los mercados desarrollados y emergentes ha comenzado a reducirse rápidamente.
Friedman mostró cómo las personas de las economías en desarrollo, impulsadas en gran medida por el acceso democratizado a la información que ofrece internet, habían utilizado motores de búsqueda, software de código abierto y otras herramientas para mejorar sus competencias laborales, aumentar su competitividad y conectarse a través de las fronteras.
En los 20 años transcurridos desde la publicación del libro de Friedman, esta tendencia se ha acelerado, con un fuerte aumento del uso global de internet y con muchas economías de Asia y África superando a numerosos mercados desarrollados.
En este contexto de conexiones digitales a través de fronteras y culturas que impulsan la oportunidad y el dinamismo económico, llama la atención la aparición de las stablecoins globales. En tan solo seis años, esta clase de activos ha pasado de prácticamente no existir a superar los 300 000 millones de dólares.
Cómo se utilizan las stablecoins a gran escala
La circulación de USDC, una stablecoin emitida por Circle, ha crecido un 108 % interanual, según sus resultados del tercer trimestre, lo que refleja una demanda creciente en todo el mundo.
A medida que esta transformación se ha ido desarrollando, también hemos visto cómo las finanzas digitales pueden ampliar el acceso y aumentar la resiliencia.
Las stablecoins ya respaldan la ayuda humanitaria y el crecimiento de las pequeñas empresas, y actualmente sustentan la expansión del trabajo de impacto de Circle, incluido el lanzamiento de Circle Foundation, centrada en la resiliencia financiera y la inclusión en Estados Unidos y en todo el mundo.
Stablecoins como USDC se están convirtiendo en la moneda natural de una aldea global digitalmente conectada y en rápida nivelación. Son representaciones tokenizadas de monedas gubernamentales, como el dólar y el euro, que en esencia funcionan como efectivo digital.
Las stablecoins circulan por «raíles» de blockchain abiertos, utilizando internet para mover dinero a la misma escala global, velocidad y coste que han impulsado la transformación narrada en el libro de Friedman.
Estados Unidos, Europa y otros mercados importantes ya han incorporado las stablecoins al perímetro regulatorio mediante la aprobación de normas claras que han acelerado su uso en los flujos comerciales transfronterizos convencionales.
Sin embargo, ya constituyen tablas de salvación financieras profundamente arraigadas en los mercados emergentes, especialmente entre las personas y las empresas desatendidas por las finanzas tradicionales que buscan un acceso más rápido y sencillo a los dólares.
Aunque el dinero móvil se ha arraigado en países concretos donde la infraestructura bancaria y de pagos es escasa, las stablecoins muestran el potencial de extender este modelo a escala mundial.
Ampliar el acceso financiero mediante la moneda digital
Más de mil millones de personas en todo el mundo carecen hoy de servicios bancarios suficientes, aunque muchas de ellas tienen acceso a dispositivos conectados a internet. ¿De qué manera podrían los servicios financieros nativos de internet mejorar el acceso de estas poblaciones?
Ofrecer la posibilidad de enviar, gastar y ahorrar dólares de forma digital, a un coste menor y sin depender de sucursales bancarias físicas, podría abordar algunas de las barreras estructurales que limitan la participación en el sistema financiero formal. Estas pueden ser cuestiones decisivas de nuestro tiempo, y la forma en que nos unamos para responderlas puede contribuir a mejorar el mundo.
Aunque integrar las stablecoins en los flujos comerciales transfronterizos cotidianos de todo el mundo representa un enorme potencial de cambio de paradigma, no es la única área de oportunidad. También hemos observado un impacto significativo de las organizaciones humanitarias que utilizan las stablecoins para poner dinero en manos de poblaciones vulnerables.
En Ucrania, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha habilitado el acceso a USDC para miles de personas desplazadas por la guerra, prestando asistencia fundamental en momentos de crisis extrema.
Además, a través del Concurso de Presentación de Proyectos Unlocking Impact de Circle, startups como Rahat en Nepal, Ensuro en Kenia y ATEC Global en Camboya han demostrado cómo utilizan USDC y una infraestructura digital abierta para desarrollar resiliencia financiera antes de que golpeen las crisis climáticas y económicas.
Estos proyectos han tenido éxito sobre todo porque las stablecoins permiten obtener eficiencias difíciles de lograr solo con la distribución tradicional de ayuda. Más allá de los posibles beneficios en velocidad y coste, ofrecen una transparencia adicional y una auditabilidad que las organizaciones humanitarias pueden utilizar en sus esfuerzos continuos por reducir el desperdicio y garantizar que la ayuda llegue a quienes más la necesitan.
Convertir las primeras lecciones en soluciones escalables
Partiendo de estos primeros casos de uso, se ha creado Circle Foundation para respaldar enfoques prácticos de inclusión y resiliencia financieras en Estados Unidos y a nivel internacional. En lugar de crear sistemas paralelos, la fundación se centra en fortalecer las instituciones y los mecanismos de prestación existentes allí donde las brechas de acceso son más acuciantes.
En Estados Unidos, esta labor comienza con el apoyo a las Instituciones Financieras de Desarrollo Comunitario, que desempeñan un papel fundamental al atender a pequeñas empresas que tienen dificultades para acceder a capital asequible. Mediante la concesión de fondos a estas instituciones, la fundación pretende ayudar a ampliar la capacidad de préstamo y reducir las fricciones para los emprendedores que operan al margen de los canales bancarios tradicionales.
A nivel global, Circle Foundation trabaja con socios humanitarios y de desarrollo para estudiar cómo las stablecoins reguladas pueden mejorar la rapidez, la transparencia y la fiabilidad de la entrega de ayuda.
La colaboración con las agencias de las Naciones Unidas se centrará en cuestiones prácticas, como el cumplimiento normativo, la protección de los beneficiarios y la interoperabilidad con los sistemas financieros locales, de modo que los desembolsos digitales complementen, en lugar de sustituir, la infraestructura de ayuda existente.
Estos esfuerzos siguen siendo incipientes, pero apuntan a una oportunidad más amplia: utilizar herramientas financieras nativas de internet para abordar problemas concretos y bien definidos en materia de acceso, eficiencia y rendición de cuentas. Si se implementan con criterio y en colaboración con organizaciones guiadas por una misión, las stablecoins pueden ofrecer una vía hacia un sistema financiero global más inclusivo y resiliente.

