El tema central de mi artículo para el mercado laboral puede resumirse en un comentario que hizo un agricultor durante mis viajes de campo para recopilar datos primarios.
«Antes de tener un teléfono móvil, cosechaba mi cultivo y luego tenía que esperar a que un comerciante lo comprara; ahora hablo con el comerciante y cosecho mis cultivos cuando él va a comprarlos».
—Agricultor de una zona rural de Pakistán
Los economistas llevan mucho tiempo creyendo que pasar a producir cultivos comerciales es muy importante para el desarrollo (World Bank, 2013; IFPRI, 2013; FAO, 2014). Los cultivos comerciales suelen ser muy perecederos y se estropean rápidamente cuando la tecnología de almacenamiento está anticuada y los vínculos con los mercados son débiles (Duke and Ducellier, 1993). Como resultado, en los países en desarrollo, los agricultores que cultivan productos comerciales corren el riesgo de sufrir grandes pérdidas poscosecha (NRCBSTID, 1993). Cabe plantear la hipótesis de que este riesgo disuade a los agricultores de cultivar productos comerciales de alta rentabilidad. ¿Pueden los teléfonos móviles ayudar a los agricultores a reducir el riesgo de sufrir pérdidas poscosecha mejorando la coordinación entre agricultores y comerciantes?
Los estudios anteriores sobre teléfonos móviles se han centrado principalmente en su función de proporcionar información sobre precios y condiciones meteorológicas (p. ej., Jensen, 2007; Aker, 2010; Cole, 2012; Goyal, 2010). Mi artículo para el mercado laboral cubre una laguna en la bibliografía y aporta nuevas estimaciones que muestran que el acceso a la cobertura de telefonía móvil mejora la coordinación entre agricultores y comerciantes durante el periodo poscosecha. Esto lleva a los agricultores a cultivar y vender con éxito productos comerciales perecederos y, por tanto, repercute positivamente en sus ingresos y consumo.
Contexto:
Aprovecho la expansión geográfica de la cobertura de telefonía móvil en Punjab, centro neurálgico de la agricultura en Pakistán, para analizar su impacto en la elección de cultivos de los agricultores y en la coordinación entre agricultores y comerciantes. En Pakistán, los agricultores venden sus cosechas a comerciantes en el mercado mayorista agrícola, conocido comúnmente en Asia meridional como mandi. Debido a las limitaciones de almacenamiento, los comerciantes de la mandi tienen una capacidad de compra limitada para los cultivos perecederos. En estas circunstancias, cabe suponer que tanto el agricultor como el comerciante tienen un fuerte incentivo para coordinarse.
Un posible mecanismo para lograr la coordinación consiste en acordar de antemano una fecha de venta y cosechar los cultivos cerca de esa fecha. Esto puede beneficiar al agricultor, ya que reduce sus pérdidas poscosecha. El comerciante también puede beneficiarse, pues así evita los días en que opera por debajo de su capacidad, lo que aumenta sus ingresos a lo largo de la temporada. Aunque existe un fuerte incentivo para coordinarse, es posible que no lo hagan debido a los elevados costes asociados. ¿Pueden los teléfonos móviles ayudar a agricultores y comerciantes a coordinarse mejor?
«Zona muerta»: identificación y recopilación de datos:
La cobertura de telefonía móvil empezó a expandirse por las zonas rurales de Pakistán en 2000. Las torres de telefonía móvil no se instalan al azar, lo que dificulta estimar el impacto causal del acceso a la cobertura en la elección de cultivos. Para abordar estas cuestiones, aprovecho la siguiente política singular: por motivos de seguridad, el Gobierno de Pakistán declaró «zona muerta» el área situada a menos de 10 km de la frontera internacional con India, es decir, un área sin cobertura de telefonía móvil. Durante mi trabajo de campo descubrí que esta restricción se hace cumplir mediante la ubicación estratégica de torres de telefonía móvil y la instalación de dispositivos inhibidores de señal. Esta restricción permite utilizar un diseño de regresión discontinua espacial. El mapa de la figura muestra el cambio discontinuo de la cobertura de telefonía móvil en el límite de 10 km.

Los datos utilizados para aplicar las técnicas econométricas mencionadas están disponibles en dos niveles: el de las aldeas y el de los hogares. Un censo de aldeas de 2008 ofrece información sobre todas las aldeas del país. Al combinar estos datos con información espacial, puedo estimar con precisión la distancia entre cada aldea y el límite de la restricción de la «zona muerta». Utilizo este conjunto de datos para analizar el impacto del acceso a la telefonía móvil en la elección de cultivos a nivel de aldea. El conjunto de datos de las aldeas se complementa con una nueva encuesta detallada de hogares que realicé en 2013 a 450 hogares agrícolas de 30 aldeas en 5 distritos de Punjab, junto a la frontera internacional con India. Los datos de los hogares me permiten analizar los distintos mecanismos por los que el acceso a la telefonía móvil puede influir en la elección de cultivos.
Resultados:
Las estimaciones de regresión discontinua, que utilizan el método de Dell (2010), basadas tanto en los datos de las aldeas como en los de los hogares, muestran que el acceso a la cobertura de telefonía móvil lleva a los agricultores a cultivar productos perecederos. Clasifico los cultivos como extremadamente perecederos (p. ej., frutas de huerto, maíz y caña de azúcar), muy perecederos (p. ej., hortalizas de raíz) o poco perecederos (p. ej., cereales). Los datos del censo de aldeas muestran que las estimaciones del impacto del acceso a la cobertura de telefonía móvil en la probabilidad de cultivar productos extremadamente y muy perecederos se sitúan entre 0.23 y 0.26. Las estimaciones de regresión discontinua a nivel de los hogares indican que el acceso a la telefonía móvil aumenta, respectivamente, en un 23-27% y un 16-18% la proporción de tierras destinada a cultivos extremadamente y muy perecederos. La figura presenta pruebas visuales de la discontinuidad en ambos casos, el de las aldeas y el de los hogares.
Hay al menos tres mecanismos potenciales por los que el acceso a la cobertura de telefonía móvil puede influir en las decisiones de producción de los agricultores.
La mejora de la coordinación entre agricultores y comerciantes puede reducir las pérdidas poscosecha y hacer más rentables los cultivos perecederos. Las estimaciones muestran que la cobertura de telefonía móvil reduce en 5-7 días el intervalo entre la cosecha y la venta de los cultivos extremadamente perecederos, y en 4-6 días el de los muy perecederos. El porcentaje de producción que se pierde después de la cosecha disminuye entre un 21-35 % en los cultivos extremadamente perecederos y entre un 16-20% en los muy perecederos. En cambio, no se observan efectos en los cultivos poco perecederos.
En segundo lugar, el acceso a los teléfonos móviles puede mejorar el conocimiento de los agricultores sobre la fecha óptima de siembra, y ese mayor conocimiento puede tener un impacto más importante en los cultivos perecederos que en los menos perecederos. Los resultados muestran que este canal tiene un efecto estadísticamente significativo, pero no económicamente significativo.
En tercer lugar, la cobertura de telefonía móvil podría aumentar el precio que reciben los agricultores por los cultivos perecederos más que el de los menos perecederos. Las estimaciones revelan que el impacto del acceso a la telefonía móvil en los precios es positivo y estadísticamente significativo. Sin embargo, este efecto es uniforme en todas las categorías de cultivos.
El análisis de los tres mecanismos muestra que solo el mecanismo de coordinación entre agricultores y comerciantes es estadística y económicamente significativo, y que es exclusivo de los cultivos perecederos.
Constato que el acceso a la cobertura de telefonía móvil aumenta los ingresos agrícolas de los agricultores y el consumo de sus hogares en un 10-15 % y un 8-10 %, respectivamente.
Implicaciones para las políticas:
Coordinación: Mi artículo para el mercado laboral muestra que los teléfonos móviles pueden utilizarse para mejorar la coordinación entre agricultores y comerciantes en los mercados agrícolas de los países en desarrollo. El problema de la coordinación entre compradores y vendedores es más general y puede extenderse a otros mercados de países en desarrollo (p. ej., los productos lácteos).
Incorporar la dimensión del «cuándo» a la extensión agrícola: Las TIC modernas pueden utilizarse para ofrecer distintos tipos de servicios de extensión a los agricultores de las zonas rurales de Pakistán. Los resultados muestran que los agricultores necesitan acceder a distintos tipos de información en diferentes momentos del ciclo agrícola. Según el objetivo, los programas de extensión pueden aprovechar las tecnologías modernas de la información y la comunicación para proporcionar a los agricultores información pertinente durante todo el ciclo agrícola.
Mitigación del riesgo poscosecha: Ante la falta de cobertura de seguros agrícolas durante el periodo poscosecha, la coordinación sigue siendo la única estrategia de gestión de las pérdidas poscosecha. Aunque los teléfonos móviles pueden mejorar la coordinación, no pueden mitigar por completo los riesgos que afrontan los agricultores en ese periodo. Se necesitan más investigaciones teóricas y empíricas sobre mecanismos o productos que puedan ayudar a los agricultores a mitigar los riesgos poscosecha en actividades lucrativas (p. ej., la floricultura).
Esta publicación apareció originalmente en The World Bank’s Developmemt Impact Blog. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Saher Asad es estudiante de doctorado en George Washington University.
Imagen: Un trabajador recoge té en una plantación cerca de la ciudad de Kasese, a 497 km (309 millas) al oeste de Kampala, capital de Uganda, el 29 de enero de 2013. REUTERS/James Akena.


