En Japón, los semiconductores se reconocen como un recurso crucial para la seguridad económica, lo que ha dado lugar a diversas iniciativas nuevas.
El Gobierno japonés también prevé destinar aproximadamente 2 billones de yenes (13 000 millones de dólares) a reforzar el sistema de producción nacional de semiconductores.
Se espera que la innovación, combinada con la colaboración pública, privada e internacional, impulse rápidamente la industria japonesa de semiconductores.
En medio de las perturbaciones que la pandemia de COVID-19 ha provocado en la economía mundial y en las cadenas de suministro, la importancia de los semiconductores, esenciales para la fabricación de automóviles y productos electrónicos, se ha vuelto cada vez más evidente. En Japón, los semiconductores se reconocen como un recurso crucial para la seguridad económica, lo que ha dado lugar a diversas iniciativas nuevas.
Mientras que Japón tenía una cuota del 50,3 % de la industria mundial de semiconductores en 1988, esta cuota ha ido disminuyendo desde la década de 1990, hasta situarse en el 10 % en 2019. Además, ante la escasez mundial actual de semiconductores, crece el reconocimiento de que «mantener y fortalecer la industria nacional de semiconductores es una estrategia crucial para el futuro de Japón y para la seguridad de sus ciudadanos», como afirmó Ogino Yosuke, director de la oficina de Estrategia de la Industria de Dispositivos y Semiconductores del Ministerio de Economía, Comercio e Industria.
Fomento de la inversión nacional mediante la colaboración público-privada
En 2021, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria formuló una estrategia de apoyo para la revitalización de la industria de semiconductores, que sitúa a las industrias de semiconductores y digital como proyectos nacionales. La estrategia incluye iniciativas ambiciosas, como la creación del Fondo Post-5G de 200 000 millones de yenes (aproximadamente 1300 millones de dólares) para la innovación tecnológica en el ámbito post-5G y el Fondo de Innovación Verde de 2 billones de yenes (aproximadamente 13 000 millones de dólares), centrado en el desarrollo e implantación de semiconductores como base para la electrificación y la digitalización en diversos sectores, con el fin de alcanzar la neutralidad de carbono.
La estrategia, revisada este año, incluye nuevos elementos, como el apoyo al desarrollo de semiconductores con menor consumo de energía para la inteligencia artificial y el fortalecimiento de la infraestructura de fabricación de semiconductores de Japón, incluida la atracción de empresas extranjeras. El Gobierno aspira a aumentar las ventas nacionales relacionadas con semiconductores hasta superar 15 billones de yenes (aproximadamente 99 400 millones de dólares) en 2030, tres veces el nivel de 2020.
En 2022, un grupo de ocho destacadas empresas japonesas, entre ellas Toyota Motor Corporation y Sony Group, invirtió conjuntamente unos 73 000 millones de yenes (aproximadamente 48,3 millones de dólares) para crear la nueva empresa Rapidus, dedicada a la producción en masa de semiconductores de nueva generación para aplicaciones como la conducción autónoma y la IA. Con un objetivo fijado para 2027, Rapidus aspira a desarrollar y fabricar semiconductores avanzados de 2 nanómetros. El Gobierno ha respaldado esta iniciativa, aportando hasta la fecha 330 000 millones de yenes (aproximadamente 2200 millones de dólares) en ayudas, y ahora ha decidido destinar un apoyo adicional de 590 000 millones de yenes (aproximadamente 3900 millones de dólares) mediante el presupuesto complementario para el ejercicio fiscal de 2023.
El Gobierno japonés también prevé destinar aproximadamente 2 billones de yenes (aproximadamente 13 000 millones de dólares) a reforzar el sistema de producción nacional de semiconductores mediante un presupuesto complementario para el ejercicio fiscal de 2023. Esto supone un aumento significativo respecto de los 1,3 billones de yenes (aproximadamente 8600 millones de dólares) asignados el año anterior. Se prevé que el presupuesto complementario se utilice para apoyar el desarrollo de instalaciones de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), un destacado fundidor de semiconductores, y la producción de semiconductores de nueva generación por parte de Rapidus.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial en relación con la Cuarta Revolución Industrial?
El Centro para las Tecnologías de Frontera y la Innovación reúne a científicos, responsables de políticas y líderes empresariales para comprender las tecnologías emergentes y sus implicaciones en el mundo real.
Al posibilitar la colaboración y la experimentación, el Centro ayuda a los socios a traducir la innovación de la investigación en aplicaciones prácticas que abordan retos mundiales compartidos.
La clave de la revitalización industrial reside en la colaboración internacional
La construcción de la nueva fábrica de Rapidus en la ciudad de Chitose, Hokkaido, está en curso como parte de la iniciativa para poner en marcha una línea de producción de semiconductores dentro de cuatro años. La empresa ha formado un consorcio con IBM en Estados Unidos, que ha logrado avances en la investigación básica de circuitos avanzados miniaturizados, así como con imec, un instituto de investigación belga. imec es una institución que trabaja en colaboración con ASML, empresa neerlandesa líder en el campo de los equipos de exposición con luz ultravioleta extrema (EUV), esenciales para los semiconductores de vanguardia. De este modo, Japón reúne las tecnologías del mundo para afrontar retos que aún no se han materializado.
Debido a la complejidad de la cadena de suministro de semiconductores, no es viable alcanzar la autosuficiencia dentro de un solo país. Por ello, la cooperación internacional resulta crucial. El Gobierno japonés ha reforzado su colaboración con Estados Unidos, centrándose en mejorar y diversificar las capacidades de fabricación, fortalecer la cooperación en la respuesta a emergencias ante la escasez de semiconductores y reforzar la cooperación en investigación y desarrollo. Al mismo tiempo, Japón ha firmado un Memorándum de Cooperación en el ámbito de los semiconductores con la UE, el Reino Unido, los Países Bajos y India, y sigue estrechando sus lazos con estos socios.
Aprovechar las fortalezas de Japón
En el ámbito de los materiales y los equipos de fabricación, indispensables para la producción de semiconductores, las empresas japonesas ocupan una importante cuota de mercado mundial del 56 % en materiales y del 32 % en equipos de fabricación.
Como parte de los esfuerzos por reforzar estas fortalezas, están en marcha proyectos de investigación colaborativa que van más allá de las fronteras de cada empresa. Puesta en marcha en 2021 para acelerar el desarrollo tecnológico necesario para la fabricación de semiconductores de nueva generación, la iniciativa JOINT2 cuenta con la participación de 13 empresas, entre ellas fabricantes de materiales y de equipos. El proyecto se centra en el desarrollo colaborativo y la evaluación de materiales de encapsulado de nueva generación utilizados en los procesos posteriores de fabricación de semiconductores. Mediante esta iniciativa, las empresas aportan sus respectivas tecnologías y colaboran para perfeccionar productos y procesos de fabricación, con el objetivo de agilizar el suministro de materiales.
Solucionar la escasez de mano de obra mediante la recualificación
En los esfuerzos públicos y privados para revitalizar la industria japonesa de semiconductores, un elemento crucial es la captación de personal. Las industrias manufactureras, incluida la producción de semiconductores, afrontan dificultades para asegurar talento en las instalaciones, como ingenieros de producción. Sin embargo, con la disminución de la fuerza laboral de las generaciones más jóvenes, debido a la caída de la natalidad, la captación de talento mediante la contratación de recién titulados tiene límites. Por ello, la clave está en ofrecer oportunidades de recualificación a personas que trabajan en otras industrias u ocupaciones, fomentando su transición a la industria de semiconductores.
Para lograr una alta productividad y competitividad en la industria de semiconductores, también es esencial reunir a empresas y trabajadores afines de una misma región. Como la reubicación del talento plantea dificultades, es preferible que estas prácticas se implementen dentro de cada región.
En la aplicación práctica de la movilidad laboral y la recualificación a nivel regional, es esencial visualizar las necesidades de talento, los «semilleros de talento» y los recursos educativos. Definir el perfil futuro del talento requerido, comprender el estado actual de la fuerza laboral e identificar las carencias de competencias son pasos cruciales. Este proceso tiene por objetivo formalizar los programas educativos necesarios para cerrar la brecha y servir de hoja de ruta para la recualificación.
Se espera que la innovación generada por la excelente tecnología del país y la aceleración de la colaboración entre los sectores público y privado, así como las alianzas internacionales, allane el camino hacia el futuro de la industria japonesa de semiconductores y ayude a impulsar la economía japonesa hacia un círculo virtuoso.




