Los responsables políticos y las empresas deben adoptar una Infraestructura Pública Digital (DPI) con enfoque de género en la agricultura.
La agri-DPI con enfoque de género incluye la inclusión en todo el ciclo de vida de la DPI, desde la concepción hasta la implementación, las operaciones y el mantenimiento continuo.
Construir una agri-DPI con enfoque de género requiere un compromiso sostenido y una acción colectiva de los responsables políticos y las organizaciones privadas de todo el mundo.
A nivel mundial, la agricultura digital está experimentando un rápido crecimiento. El mercado está valorado en 26.000 millones de dólares en 2025 y se espera que alcance los 44.400 millones de dólares en 2030. Dentro de la agricultura digital, la Infraestructura Pública Digital (DPI) representa una oportunidad única para ampliar la escala de los servicios de agricultura digital.
La DPI es un conjunto de sistemas digitales abiertos, compartidos e interoperables que respaldan la innovación y la prestación de servicios. Entre los ejemplos figuran plataformas de identidad digital como Aadhaar en India o la identificación digital de Nigeria o plataformas de pago como UPI en India. Aadhar es el sistema de identidad digital biométrica de India que otorga a los residentes una identidad única para acceder a servicios públicos y financieros. La identificación digital de Nigeria da a los residentes acceso a servicios gubernamentales. UPI, por su parte, es una plataforma de pagos digitales en tiempo real que permite transferencias de dinero instantáneas a través de teléfonos móviles.
La DPI tiene como objetivo beneficiar a todos los usuarios y garantizar su acceso a servicios digitales clave. Sin embargo, existen brechas significativas en el acceso a la DPI. Esto es especialmente cierto para las mujeres. En India más del 40 % de todos los pagos son ya digitales, y UPI por sí solo impulsa el 80 % de estas transacciones. Las mujeres representan menos del 30 % de los usuarios de UPI.
En la agricultura, la brecha de género es claramente visible. Las mujeres constituyen el 43 % de la fuerza laboral agrícola mundial. A pesar de su gran contribución, a menudo quedan excluidas de los ecosistemas digitales y financieros. A nivel mundial, alrededor de 1.400 millones de adultos, en su mayoría mujeres, están excluidos de los sistemas financieros digitales y formales.
La DPI puede facilitar el acceso de las mujeres a la identidad digital, al crédito, a la información y a oportunidades agrícolas. El Marco de Salvaguardias de la DPI de la ONU destaca la inclusión como uno de los principios clave para la infraestructura digital.
Desafíos que enfrentan las mujeres para acceder a la DPI
Las tres capas principales de infraestructura de la DPI son la identidad, los pagos y el intercambio de datos. Cada capa presenta desafíos únicos para las mujeres en la agricultura.
El principal desafío para las agricultoras es la falta de identificación formal. En muchas regiones en desarrollo, las mujeres a menudo carecen de documentos esenciales, como títulos de propiedad de tierras, documentos nacionales de identidad o cuentas bancarias registradas a su nombre. En los países de ingreso bajo y mediano (PIBM) el 45 % de las mujeres carece de documento de identidad oficial, frente al 30 % de los hombres. Las pruebas muestran que las personas que viven en zonas rurales de países de ingreso bajo tienen aproximadamente un 10 % menos de probabilidades de tener un documento de identidad que las que viven en zonas urbanas. Sin identificaciones oficiales, las mujeres siguen siendo invisibles en la cadena de valor agrícola.
En las zonas rurales, las mujeres tienen un acceso limitado a la propiedad de teléfonos inteligentes y a internet móvil. En los PIBM, las mujeres tienen un 14 % menos de probabilidades de ser propietarias de un teléfono inteligente. Incluso con un dispositivo en la mano, la desigual conectividad a internet en las zonas rurales supone un obstáculo. Muchas agricultoras viven en comunidades con cobertura de red limitada o sin acceso a banda ancha. A nivel mundial, alrededor de 1.400 millones de mujeres carecen de acceso a internet de alta velocidad necesario para utilizar las plataformas de DPI.
Las DPI se utilizan a menudo para ofrecer productos y servicios personalizados a los agricultores. Sin embargo, las mujeres no pueden beneficiarse plenamente debido a la falta de datos desagregados por género que se analicen y utilicen. Una de las principales razones de esta brecha es que muchas mujeres no están oficialmente reconocidas como agricultoras. Los títulos de propiedad de la tierra y las cuentas bancarias suelen estar a nombre de los hombres. A nivel mundial, menos del 15 % de todos los titulares de tierras son mujeres. Esto las deja subrepresentadas en los registros de tierras y las bases de datos agrícolas.
Otros desafíos incluyen la limitada alfabetización digital, las normas socioculturales y la pobreza de tiempo, que limitan la confianza y la capacidad de las mujeres para utilizar la DPI.
Construir una agri-DPI con enfoque de género
Existe una necesidad urgente de acción multisectorial entre responsables políticos, empresas y sociedad civil para construir y ampliar una agri-DPI con enfoque de género. A continuación se presentan algunas estrategias y recomendaciones para superar los desafíos descritos anteriormente:
1. Inclusión desde el diseño
Para construir una agri-DPI con enfoque de género, es importante, en primer lugar, comprender las necesidades y desafíos únicos de las mujeres, al tiempo que se sirve a la sociedad en su conjunto.
1.1. Los responsables políticos y las organizaciones de desarrollo deberían adoptar enfoques que preserven la privacidad, como la recopilación de datos anonimizados desagregados por género. La recopilación de datos sobre el uso de internet móvil, las cuentas de monedero electrónico o la propiedad de teléfonos inteligentes puede poner de manifiesto las realidades de las agricultoras y visibilizar las barreras que enfrentan para acceder a las DPI. Estos datos pueden aportar información fundamental sobre las necesidades, lo que permite a los responsables políticos diseñar intervenciones específicas.
1.2. Los responsables políticos deben diseñar plataformas que sean inclusivas y accesibles para las agricultoras. Por ejemplo, la plataforma Bhashini de India, es una infraestructura digital impulsada por el gobierno que permite la traducción en tiempo real a más de 20 idiomas indios. El Chatbot Jugalbandi (una colaboración entre Microsoft y AI4Bharat) permite a las agricultoras formular preguntas en su propio idioma (por texto o voz en un teléfono básico) y obtener respuestas sobre programas gubernamentales, como las subvenciones agrícolas, en el dialecto local. Plataformas como esta abordan la alfabetización digital y las barreras lingüísticas que afectan a las agricultoras.
1.3 Los responsables políticos deben garantizar que las mujeres puedan acceder a las subvenciones de recursos agrícolas y a las prestaciones sociales a través de otros mecanismos que vayan más allá de la inscripción en la DPI. Esto puede incluir la promoción de validaciones de identidad alternativas, campañas especiales de inscripción y el reconocimiento legal de las mujeres como copropietarias de la tierra.
2. Acceso abierto para todos:
La DPI con enfoque de género debe garantizar que las plataformas sean fácilmente accesibles y receptivas para las mujeres.
2.1 Los responsables políticos pueden establecer puntos de acceso adaptados a las mujeres en las aldeas, en quioscos de internet o en mesas de ayuda gestionadas por Grupos de Autoayuda (GAA). la Iniciativa Digital Sakhi de India capacita a los miembros de los GAA como «amigas digitales» de confianza que orientan a otras mujeres en el uso de teléfonos inteligentes, aplicaciones gubernamentales, servicios habilitados por Aadhaar y pagos digitales basados en UPI.
2.2 Las mujeres pueden seguir quedando excluidas si carecen de las habilidades necesarias para usar teléfonos inteligentes, navegar por aplicaciones o confiar en los sistemas digitales. Es esencial que los responsables políticos y las organizaciones de desarrollo inviertan en formación para el fortalecimiento de capacidades que garantice que los bienes públicos digitales, como UPI o Aadhar, no solo estén disponibles, sino que también puedan ser utilizados por las mujeres. Además, la formación debe tener en cuenta el tiempo, la movilidad y las necesidades de aprendizaje de las mujeres.
2.3 Los responsables políticos deben comprometerse con mecanismos periódicos de seguimiento y evaluación para hacer un seguimiento de la participación de las mujeres, identificar brechas e integrar plataformas con funciones inclusivas como parte del mantenimiento continuo. Esto garantizará la sostenibilidad a largo plazo y la escalabilidad de los sistemas de DPI.
Esperanza para el futuro
Este tipo de iniciativas ya están demostrando su éxito. La Iniciativa Airband de Microsoft se ha comprometido a trabajar con sus socios para llevar acceso a internet a 250 millones de personas en comunidades no atendidas y desatendidas de todo el mundo, incluidos 100 millones de africanos, para finales de 2025. La Iniciativa Airband ha ayudado a más de 51 millones de personas en todo el mundo a acceder a internet y a los beneficios económicos y educativos que conlleva contar con un acceso asequible.
La infraestructura pública digital (DPI) con enfoque de género en la agricultura no es una intervención puntual, sino un compromiso sostenido con la innovación inclusiva. Cuando se diseña teniendo en cuenta los desafíos y realidades específicos de las mujeres, la DPI puede abrir vías transformadoras para avanzar hacia el ODS 5 (Igualdad de Género). Puede ampliar el acceso de las mujeres a servicios financieros digitales, desde los pagos habilitados por UPI hasta las prestaciones vinculadas a Aadhaar, lo que les brinda un mayor control sobre los ingresos, los activos y las subvenciones gubernamentales. Al mismo tiempo, la DPI actúa como pilar de la agricultura digital en general, fomentando la innovación, la eficiencia y la resiliencia, al tiempo que impulsa el ODS 9 (Industria, Innovación e Infraestructura).
Hacer realidad esta visión exige una acción colectiva en todo el ecosistema. Los responsables políticos deben incorporar principios de diseño con enfoque de género en cada etapa del desarrollo de la DPI, garantizando el acceso equitativo a las identidades digitales, los sistemas de pago y los servicios agrícolas. Las empresas, por su parte, deben comprometerse a ampliar soluciones inclusivas e invertir en iniciativas de fortalecimiento de capacidades que refuercen las habilidades digitales y la confianza de las mujeres, para que puedan participar plenamente en la economía agrícola y beneficiarse de ella.


