Las tecnologías de la cuarta revolución industrial se convirtieron en un factor clave para la resiliencia de las cadenas de suministro y ayudaron a las empresas a sobrevivir a la pandemia.
Los cambios económicos, sociales y ambientales hacen probable que las crisis aumenten en escala y frecuencia.
Las empresas que invierten en estas tecnologías pueden ahorrar dinero y ganar agilidad para afrontar los retos futuros.
La COVID-19 alteró la fabricación y las cadenas de suministro de una manera sin precedentes. Sin embargo, esta situación ya se perfilaba antes de la pandemia y estaba impulsada principalmente por tres tendencias más amplias: la cuarta revolución industrial, el cambio climático y la reconfiguración de la globalización. La combinación de estos factores ya obligaba a las empresas a replantearse sus estrategias mundiales de fabricación y de cadena de suministro, y la COVID-19 actuó como un importante acelerador.
Las empresas manufactureras respondieron a estas tres tendencias con medidas a corto y medio plazo. A corto plazo, se centraron en garantizar la continuidad de las operaciones, proteger a los empleados y minimizar las interrupciones en sus actividades. A medio plazo, muchas empresas empezaron a avanzar hacia la creación de nuevas redes de ecosistemas locales de suministro y la diversificación de su base de proveedores.
Las tecnologías de la cuarta revolución industrial se convirtieron en un factor clave para la resiliencia de las cadenas de suministro. Las empresas que habían empezado a adoptarlas pudieron sortear la crisis con éxito. Además, contaban con bases sólidas para adoptar medidas a corto y medio plazo destinadas a reforzar la resiliencia.
En 2017, De’Longhi decidió invertir en tecnologías de la cuarta revolución industrial mediante la adopción de soluciones digitales y analíticas para ganar agilidad y productividad, y alcanzar estándares de calidad más elevados. En colaboración con SAP, pudo transformar su principal planta en Italia en una fábrica digital y obtener un sólido rendimiento financiero, al tiempo que mejoraba la calidad y la capacidad de respuesta.
Entre los resultados obtenidos figuran la mejora del nivel de servicio; la reducción del 92 % de la cantidad mínima de pedido, de 200 a 16 unidades; la reducción del 82 % del plazo de entrega (de 28 días a cinco días); el aumento del 31 % de la productividad laboral y la utilización de los activos; la reducción del 60 % de los productos defectuosos y los residuos; y la disminución del 33 % de la tasa de llamadas al servicio de garantía.
La empresa comprobó que la nueva tecnología resultó ser uno de los recursos más fiables y eficaces para sus empleados, pues permitía dar apoyo a distancia a las actividades de fabricación. Su plantilla pudo adaptarse rápidamente a un entorno cambiante, adquirir nuevos conocimientos y mejorar sus competencias en ciclos breves de aprendizaje, todo ello con el apoyo de la digitalización.
Sin embargo, aunque sus beneficios están claros, la adopción y el despliegue de este tipo de tecnología a gran escala siguen siendo un reto para la mayoría de las empresas. La buena noticia es que las empresas manufactureras pueden aprender de las pioneras.
En 2018, el Foro Económico Mundial puso en marcha la Global Lighthouse Network, que reúne a algunas de las empresas más avanzadas del mundo: aquellas que han adoptado con éxito tecnologías de la cuarta revolución industrial para transformar la producción y cadenas de valor enteras. Estos Lighthouse marcan el camino y establecen nuevos referentes para la comunidad manufacturera mundial. Ya sea en productividad, crecimiento, reducción de costos o sostenibilidad, a menudo han logrado impactos de dos dígitos y pudieron sortear la pandemia con éxito. De'Longhi se incorporó recientemente a la Lighthouse Network.
En materia de sostenibilidad, las empresas se enfrentan a nuevas preocupaciones ambientales y reciben presión tanto de los consumidores como de los organismos reguladores. Las empresas manufactureras deben ahora avanzar hacia las emisiones netas cero de CO2. La buena noticia es que las tecnologías de la cuarta revolución industrial desempeñan un papel importante en la reducción de las emisiones y del consumo de agua y materiales, así como en la optimización de la gestión de residuos. La sostenibilidad ya no tiene por qué ir en detrimento de la eficiencia.
La trayectoria de sostenibilidad de De’Longhi comenzó hace casi una década, cuando la empresa empezó a reducir su dependencia de la energía procedente de fuentes fósiles. No solo ha reducido las emisiones de CO2 (un 7 % menos por unidad producida en 2020 que en 2019) y ha implantado los más altos estándares de calidad y ambientales, sino que también aplica normas de la industria alimentaria (ISO 22000), con trazabilidad digital completa. Por ejemplo, la empresa dejó de utilizar granos de café para probar las máquinas durante la fase de montaje. En su lugar, ahora utiliza inteligencia artificial y tecnología láser para ajustar los molinillos de café y las cafeteras, con lo que ahorra más de 100 toneladas de granos de café al año.
Si consideramos la evolución de las tendencias más amplias descritas anteriormente, es razonable suponer que las crisis probablemente aumentarán en escala y frecuencia. Esto significa que algunos de los cambios que las empresas adoptaron en respuesta a la COVID-19 probablemente se volverán permanentes. Entre ellos figuran una mayor capacidad de respuesta para adaptarse a los cambios en la demanda y las preferencias; el paso de la competitividad en costos a la resiliencia; un nuevo equilibrio entre la automatización y el aumento de las capacidades de los trabajadores; y un avance definitivo hacia las emisiones netas cero.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con la cuarta revolución industrial?
El Centro de Tecnologías de Vanguardia e Innovación reúne a científicos, responsables de políticas y líderes empresariales para comprender las tecnologías emergentes y sus implicaciones en el mundo real.
Al facilitar la colaboración y la experimentación, el Centro ayuda a sus socios a convertir la innovación surgida de la investigación en aplicaciones prácticas que abordan desafíos globales compartidos.
Las empresas no tienen más remedio que replantearse sus estrategias, y las tecnologías de la cuarta revolución industrial son imprescindibles para mantener o conseguir una ventaja competitiva. Estas son tres lecciones principales de la pandemia que las empresas pueden aplicar para prepararse con éxito para el futuro:
El futuro de la fabricación depende de la tecnología y las personas, y la cuarta revolución industrial ayuda a las empresas a ampliar las capacidades de los trabajadores;
Gracias a la cuarta revolución industrial, la fabricación y las operaciones proporcionan las bases que conducirán al éxito y al crecimiento;
Es necesario que las empresas compartan conocimientos y colaboren para que los sistemas de fabricación en su conjunto avancen hacia una adaptación continua.
Las tecnologías de la cuarta revolución industrial son un factor clave para habilitar cadenas de suministro digitales. Las empresas desarrollan cada vez más productos y activos inteligentes capaces de captar más información e integrarse más profundamente en los procesos empresariales horizontales. La cuarta revolución industrial puede transformar una iniciativa centrada en la fábrica en una estrategia empresarial para toda la compañía.
El Foro Económico Mundial trabaja estrechamente con SAP y otras empresas para establecer la agenda mundial y crear nuevas alianzas para el futuro de la producción.



