Cómo está revolucionando la tecnología digital la respuesta ante desastres

Cómo está revolucionando la tecnología digital la respuesta ante desastres
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En 1998 escribí Lifesavers and samaritans, entonces el primer informe sobre las experiencias de las personas al usar teléfonos móviles en situaciones de emergencia. En aquel momento, solo 5,1 millones de australianos tenían teléfono móvil y uno de cada ocho usuarios lo había usado para informar de un accidente de tráfico; uno de cada 16, de una emergencia médica no relacionada con la carretera; y uno de cada cuatro, de una situación peligrosa.

Hoy, los trabajadores de emergencias apenas pueden imaginar la época anterior a que la tecnología de los teléfonos móviles revolucionara su capacidad para recibir avisos y acudir a los incidentes, reduciendo drásticamente la crítica «hora dorada».

Diecisiete años después, cuando más de 100 países tienen ya más teléfonos móviles que habitantes, Patrick Meier ha escrito uno de los libros más manoseados que he terminado en mucho tiempo; en él documenta cómo se utiliza hoy la revolución mundial de las comunicaciones digitales para transformar la respuesta ante desastres y la manera en que gestionamos las crisis.

Meier y yo, junto con otros 11 escritores y artistas creativos, pasamos un mes juntos en el Bellagio Center de la Fundación Rockefeller, a orillas del lago de Como, en el norte de Italia, en abril del año pasado, trabajando en libros y otros proyectos.

Nos cautivó a todos en un seminario sobre el trabajo que estaba realizando, publicado ahora como Digital Humanitarians: How big data is changing the face of humanitarian response, que comienza con el relato de su propio encuentro cercano con el desastre, cuando su esposa estaba en Haití el 12 de enero de 2010, cuando se produjo el enorme terremoto que causó entre 230.000 y 316.000 muertes (las estimaciones son objeto de controversia).

Patrick estaba en la residencia universitaria y, al enterarse de la noticia pero no tener noticias de su esposa, acudió de inmediato a las redes sociales —Twitter y Facebook—, sabiendo que estarían inundadas de mensajes de haitianos tanto en Haití como fuera del país, que buscaban y transmitían desesperadamente información a veces vital.

Siete horas después recibió un mensaje de texto de su esposa diciendo que estaba viva, pero su experiencia con otras personas aquella noche dio origen a una poderosa red mundial de miles de voluntarios «humanitarios digitales» que hoy se dedican a trabajar con los «macrodatos» que proliferan en internet con cada desastre. Se ocupan de recopilar, filtrar, examinar y clasificar millones de mensajes para ayudar en las labores de rescate.

Durante los días del terremoto de Haití, ayudaron al Cuerpo de Marines de EE. UU. con mapas de crisis, a los que se atribuye haber salvado directamente muchas vidas. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de EE. UU. tuiteó que los mapas de crisis elaborados por el proyecto Ushahidi fundado por Patrick y su red «representan el mapa más completo y actualizado disponible para la comunidad humanitaria».

Más de 1.000 voluntarios digitales habían realizado más de 1,4 millones de modificaciones en el mapa al concluir el proyecto.

Su libro contiene una cornucopia de datos asombrosos sobre el alcance actual del acceso digital. Por ejemplo:

  • Hoy más personas tienen acceso digital que acceso a agua potable e inodoros en funcionamiento

  • El servicio de mensajería digital WhatsApp cuenta ya con 500 millones de usuarios, que publican más de 50.000 millones de mensajes al día

  • En Filipinas, devastada por los ciclones, se envían dos mil millones de mensajes de texto cada día y el 92 % de los usuarios de internet tiene una cuenta de Facebook

  • Durante los incendios forestales de Australia de 2009, el 65 % de los tuits sobre los incendios contenía información considerada importante para la respuesta de emergencia.

El libro fundamental de Meier explora los retos de encontrar agujas valiosas en estos enormes pajares, los problemas de los datos falsos y malintencionados, la privacidad y los sesgos que surgen cuando la luz de las redes sociales se proyecta sobre zonas limitadas de los desastres y desatiende otras.

El libro también incluye capítulos sobre el uso de la comunicación digital durante la Primavera Árabe, en la búsqueda del vuelo 370 de Malaysia Airlines, en astrofísica y sobre el auge de los pequeños vehículos aéreos no tripulados civiles (drones). Quien crea que no son más que juguetes caros que padres indulgentes compran para sus hijos consentidos debería leer el libro de Meier.

En Bellagio, Patrick dedicaba un rato cada día a pilotar su propio dron muy por encima de la finca Villa Serbelloni de la Fundación Rockefeller, y nos proporcionó a todos cientos de magníficas fotografías tomadas desde el dron, como la que aparece abajo.

Pero los drones pueden ser muy eficaces para obtener información vital de entornos inaccesibles, peligrosos y hostiles, donde la vida de las víctimas y de quienes las rescatan corre peligro. Un ejemplo fue el uso de cámaras digitales en globos de helio por pescadores del golfo de México que intentaban romper el bloqueo informativo de BP sobre el derrame de 200 millones de galones de petróleo.

Los avances tecnológicos impulsados por agendas ajenas a la salud han tenido a menudo efectos profundos y no previstos en los resultados sanitarios. La rápida expansión de la refrigeración doméstica para conservar alimentos, por ejemplo, estuvo asociada a una rápida disminución de los cánceres gástricos y hepáticos que aparentemente no puede atribuirse a ningún otro factor.

Quienes se obsesionan con usos como el narcisismo banal de la inagotable cultura de los selfis suelen vilipendiar la revolución mundial de las comunicaciones digitales.

El libro de Patrick Meier es uno de los más emocionantes y optimistas que he leído en mucho tiempo. Su relato sobre el voluntariado masivo, que aprovecha la impresionante variedad de medios accesibles de los que disponemos hoy y con los que podemos comunicar al instante información incomparable sobre nuestro mundo, es apasionante.

Patrick ha ofrecido muchas charlas TedX sobre su trabajo. Aquí hay un buen ejemplo:

Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Lea el artículo original. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Simon Chapman es profesor de Salud Pública en la Universidad de Sídney.

Imagen: Una vista general muestra un incendio en un bosque de taiga a las afueras de la ciudad siberiana rusa de Krasnoyarsk. REUTERS/Ilya Naymushin.

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