Monte Verità, la “montaña de la verdad”, es un lugar inspirador en el Ticino, en el sur de Suiza, que desde los años 1900 ha inspirado nuevas formas de pensar. La colina fue ocupada por primera vez por un grupo de idealistas del norte de Europa que querían explorar nuevas formas de vida basadas en los principios de libertad, sencillez, cooperación, nudismo, dietas vegetarianas y respeto por el entorno natural. Desde entonces han cambiado muchas cosas —para empezar, los huéspedes ahora van totalmente vestidos—, y hoy el lugar alberga los Congressi Stefano Franscini, el centro de conferencias de ETH Zúrich. Sin embargo, su ubicación y su atmósfera única siguen constituyendo el escenario ideal para debates inspiradores y creativos sobre formas de construir un futuro sostenible.
Así ocurrió, en efecto, a finales de junio de 2015, cuando el Centro Mundial de Sistemas Alimentarios de ETH Zúrich reunió durante seis días en Monte Verità a un grupo de 100 líderes de opinión procedentes de 25 países y de 57 organizaciones distintas. Su objetivo: afrontar de forma colectiva los retos que enfrenta nuestro sistema alimentario mundial.
Épocas anteriores en Monte Verità. (Foto: monteverita.org)
Este encuentro pretendía ser algo distinto de una conferencia académica ordinaria. En primer lugar, los participantes no procedían solo del ámbito académico, sino también de otros sectores. Representantes de universidades e instituciones de investigación trabajaron junto con colegas de organizaciones internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), instituciones suizas como la Oficina Federal de Agricultura (BLW), Agroscope y el Instituto de Investigación en Agricultura Orgánica (FiBL), así como empresas como Nestlé, Syngenta y Bühler. En segundo lugar, el centro de atención fue la colaboración interdisciplinar, el aprendizaje mutuo sobre soluciones viables y la identificación de temas emergentes que requieren una mayor atención.
Temas emergentes en la investigación sobre sistemas alimentarios
Para muchos participantes, la conferencia fue excepcional por su diversidad: en cuanto a los temas tratados, las disciplinas representadas, los enfoques para resolver problemas y las experiencias compartidas. Abordamos una gama increíblemente amplia de temas y animamos a todos los participantes a salir de su zona de confort y a establecer conexiones con cuestiones más amplias. Esto nos permitió explorar una serie de temas emergentes, en los que la colaboración interdisciplinar y las nuevas soluciones intersectoriales son urgentemente necesarias. A continuación se destaca una selección de estos temas:
Abordar la “doble carga” de la malnutrición, que se refiere a la desnutrición y a la sobrenutrición (sobrepeso y obesidad) que se presentan cada vez con más frecuencia dentro de una misma población. Ya no podemos considerar estos fenómenos como cuestiones separadas de norte frente a sur, ni de zonas rurales frente a urbanas. Hoy observamos que todos estos retos se manifiestan dentro de los mismos países, comunidades e incluso hogares. De hecho, numerosas pruebas indican que quienes nacen desnutridos tienden a tener un mayor riesgo de sufrir sobrepeso u obesidad en la edad adulta y de morir por enfermedades no transmisibles.
Replantear los retos de los sistemas alimentarios como “problemas perversos” – es decir, problemas que no solo son complejos, sino también aquellos para los que no existen soluciones sencillas, ya que cada solución dará lugar, de hecho, a nuevos problemas. Abordar los problemas perversos exige comprender los factores causales e implicar a las partes interesadas para entender sus intereses, necesidades y relaciones diferentes. El poder sobre la toma de decisiones se convierte en un factor importante; por tanto, desarrollar intervenciones en los sistemas alimentarios requiere gestionar compromisos mutuos y negociaciones.
El potencial de “Organic 3.0” para mejorar el rendimiento de la agricultura ecológica y pasar de su actual situación de nicho a un enfoque más convencional, capaz de abordar una multitud de retos de sostenibilidad. Este nuevo marco pone el acento en cómo la innovación, la tecnología y las nuevas prácticas pueden integrarse mejor en un marco ecológico.
Visibilizar los rostros “invisibles” que hay detrás de los sistemas alimentarios, es decir, las personas que participan en el trabajo agrícola, la transformación de alimentos, el transporte, la venta minorista y los servicios de alimentación. Nuestro sistema actual no ofrece medios de vida sostenibles a muchos de estos actores, que a menudo son las mismas personas expuestas al riesgo de inseguridad alimentaria o nutricional.
Prestar más atención al potencial de la diversidad (biodiversidad, diversidad genética y diversidad dietética) para apoyar la nutrición humana, la salud ambiental y la resiliencia mediante la construcción de sistemas sensibles a la nutrición en la agricultura, los paisajes, las cadenas de valor y los mercados.
La necesidad de ampliar la disponibilidad de alimentos asequibles y nutritivos para las personas pobres, en particular para mujeres y niños. Existen oportunidades para desarrollar productos alimentarios nuevos e innovadores que puedan producirse y distribuirse a nivel local, para respaldar cadenas de valor basadas en su aporte nutricional y para estudiar el potencial de los productos, cultivos y métodos de preparación tradicionales que, con el tiempo, puedan haberse perdido.
Análisis de la cadena de valor que se centra en crear valor para todos los actores y en ofrecer a los agricultores y las comunidades oportunidades para añadir valor a los productos más cerca de la explotación agrícola. Esto puede favorecer la creación de medios de vida sostenibles, pero también ayudar a reducir las pérdidas y el deterioro.
Incorporar el “pensamiento de resiliencia” en nuestra forma de trabajar y de diseñar intervenciones. La nueva palabra de moda, “resiliencia” tiene un gran potencial para diseñar y construir sistemas alimentarios que garanticen la seguridad alimentaria y nutricional frente a los crecientes choques climáticos, de mercado y políticos.
Para reflexionar
En general, la conferencia se hizo eco de la necesidad de seguir colaborando entre disciplinas, sectores y escalas, y de integrar mejor los enfoques participativos para implicar a las partes interesadas. La conferencia fue un primer paso en lo que se prevé como un foro internacional para crear y ampliar una comunidad de sistemas alimentarios, establecer nuevas colaboraciones y ponerlas en práctica para mejorar los sistemas alimentarios y sus resultados. El Centro Mundial de Sistemas Alimentarios de ETH Zúrich espera con interés liderar este proceso junto con un grupo de socios motivados.
Este artículo se publica en colaboración con ETH Zúrich. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor/a: Michelle Grant es docente en el Departamento de Ciencias de la Salud y Tecnología de ETH Zúrich.
Imagen: Manzanas expuestas en una carretilla. REUTERS/Franciszek Mazur/Agencja Gazeta.



