Esta entrada forma parte de una serie de blogs con jóvenes científicos previa a la Reunión Anual de los Nuevos Campeones 2015, que se celebra en Dalian (China), del 9 al 11 de septiembre. En este blog, Sriram Subramanian, catedrático de Interacción Persona-Ordenador (HCI) en el Departamento de Informática de la Universidad de Bristol, habla sobre el potencial de la HCI.
De los cinco sentidos, el que más tiempo ha sobrevivido tendría que ser el tacto. Mientras que la comida, la música, las artes visuales o el delicioso aroma de los perfumes llevan siglos presentes en nuestra conciencia (y pesando en nuestro bolsillo), el humilde sentido del tacto parece inexplicablemente inmune a la comercialización.
Estoy aquí para decirles que todo esto está a punto de terminar, gracias a un concepto milenario, pero recientemente de moda, llamado interacción persona-ordenador, o HCI.
La HCI consiste en aplicar las capacidades humanas al diseño de herramientas, sistemas y entornos que sean seguros, eficaces y cómodos de usar. Esto en sí mismo no es exactamente nuevo; existe desde que el hombre de Cro-Magnon fabricaba su primer hacha de sílex.
Entonces, ¿por qué ha llegado ahora el momento de la HCI? En las últimas décadas, el gran salto ha sido que los artefactos han pasado de ser herramientas pasivas a sistemas controlados por ordenador, como el PC de sobremesa, el teléfono móvil o el salpicadero del automóvil. Hoy en día, los profesionales estudian cómo hacer que la interacción sea lo más fluida y sin esfuerzo posible.
Esto significa dar a los usuarios toda la libertad para pensar en lo que quieren de una aplicación, sin tener que preocuparse por cómo ejecutarla realmente. En una aplicación relativamente sencilla, como el correo electrónico, esto significa dar a las personas todo el margen para pensar en el mensaje, en lugar de en cómo escribir una a una las letras en un teléfono.
Quizá ya conozcan todo esto. Sin embargo, lo novedoso son los productos de detección sin contacto, y aquí es donde las cosas se vuelven interesantes. Estos dispositivos se están lanzando en varios sectores, como la electrónica de consumo, el hogar, la industria automovilística y el sector sanitario. Ya disponemos de controladores de sobremesa que nos permiten prescindir del ratón y el teclado tradicionales y, en su lugar, controlar nuestros dispositivos sin tocarlos. Hay automóviles que permiten la interacción con el salpicadero sin usar las manos.
Es algo impresionante, pero lo que lo ha frenado es la falta de retroalimentación sensorial que indique si el gesto sin contacto ha surtido efecto. Lo llamamos retroalimentación háptica: tecnología táctil que recrea artificialmente el sentido del tacto mediante la aplicación de fuerza, vibración o movimiento.
En términos de seguridad vial, la retroalimentación háptica para los conductores es esencial. Pero la capacidad de crear experiencias verdaderamente inmersivas también tiene una enorme importancia en otras aplicaciones, por ejemplo, en los videojuegos o la realidad aumentada, además del potencial para lograr una mayor satisfacción del usuario.
Esto es en lo que se centra mi trabajo. A través de una empresa que mi equipo y yo fundamos en 2013, estamos desarrollando nuevas formas de recrear una sensación háptica en el aire mediante una matriz de altavoces ultrasónicos que generan una sensación en el aire sin necesidad de tocar.
Los algoritmos de estos altavoces pueden dirigirse a yemas de dedos individuales y crear distintas sensaciones de textura en cada dedo, modificando la frecuencia de vibración. Este control preciso permite crear botones virtuales, interruptores y otras señales táctiles en el aire. Una ventaja única es que los usuarios no tienen que llevar guantes ni ningún dispositivo.
Creemos que estamos en el buen camino. Respaldada por una subvención de la UE, nuestra tecnología está siendo evaluada por algunas de las mayores empresas del mundo. Es mi pasión personal lograr este objetivo, pero también espero con ilusión encontrarme con otros científicos afines en la Reunión Anual de los Nuevos Campeones, con la esperanza de descubrir nuevas ideas para utilizar esta tecnología en combinación con otras, de modo que pueda contribuir a resolver los desafíos del mundo.
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Autor: Sriram Subramanian es catedrático de Interacción Persona-Ordenador (HCI) en el Departamento de Informática de la Universidad de Bristol (Reino Unido), donde codirige el Grupo de Interacción y Gráficos (grupo BIG)
Imagen: Un representante del Fraunhofer Heinrich Hertz Institute muestra un dispositivo de control sin contacto para manejar electrodomésticos de cocina y del hogar en la feria CeBIT, en Hannover, el 1 de marzo de 2010. REUTERS/Thomas Peter


