¿Cómo podemos cerrar la brecha del riesgo cibernético?

¿Cómo podemos cerrar la brecha del riesgo cibernético?
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Internet de Todo impulsará el crecimiento y creará nuevos problemas de riesgo interconectados a escala mundial para las empresas de todo el mundo (incluida la suya)

445.000 millones de dólares.
Esa es una estimación intermedia de cuánto cuesta la ciberdelincuencia a la economía mundial cada año: más que el PIB de Singapur o Austria. Si la ciberdelincuencia fuera una nación, tendría el 27.º PIB más grande del mundo.
Pero lo que se esconde tras estas cifras es lo que debería mantener despiertos por la noche a los líderes empresariales en la era hiperconectada de Internet de Todo. Es difícil evaluar el impacto más amplio de la ciberdelincuencia porque está muy interconectada con otros factores de riesgo globales y porque cada país la define y registra de forma distinta. Muchos incidentes cibernéticos no se denuncian porque afectan a intereses nacionales o a la reputación de las empresas.
Estas diferencias en los estándares y la dificultad de determinar el costo real de la ciberdelincuencia dificultan que los responsables de formular políticas elaboren una respuesta adecuada. Sigue sin saberse si la gobernanza cibernética mundial podrá ser alguna vez lo bastante eficaz como para ayudar a reducir estas amenazas; los posibles efectos devastadores de no lograrlo, en cambio, no están en duda.

Precedentes de éxito

Catherine Mulligan, vicepresidenta sénior de Zurich Insurance Group (Zurich), especializada en la suscripción de riesgos de errores y omisiones, señala varias redes globales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), creadas para responder a riesgos que repercuten en todos los continentes. Según ella, estas organizaciones podrían servir como modelos útiles para una institución global que regule las cuestiones cibernéticas. Mulligan también ha observado indicios de una mayor cooperación entre el sector público y el privado, otro elemento clave para mejorar la ciberseguridad.
«El tema está en el radar», afirma Mulligan. «La atención de los gobiernos ha aumentado en los últimos dos años. Y el Informe de Riesgos Globales 2015 del Foro Económico Mundial habló de la importancia de la cooperación entre el sector público y el privado. Es alentador que hayamos visto a varios sectores aportar su experiencia al debate».
Por ejemplo, Zurich ha participado en grupos de trabajo y mesas redondas con departamentos del gabinete de Estados Unidos y la Cámara de Comercio de Estados Unidos. La propia Mulligan intervino recientemente ante una audiencia del Comité de Comercio del Senado de Estados Unidos sobre la evolución del mercado de seguros cibernéticos. También hay avances a escala internacional. Uno de esos pasos tuvo lugar en diciembre de 2014, durante el diálogo inaugural entre la UE y EE. UU. sobre ciberseguridad en Bruselas, donde los representantes expresaron su pleno apoyo a las estructuras de gobernanza con múltiples partes interesadas.
Solo el tiempo dirá si se puede reducir eficazmente la brecha en la gobernanza cibernética mundial, pero mientras tanto, Mulligan destaca que las empresas privadas deben cambiar su enfoque: pasar de la protección a la resiliencia.
«No basta con defenderse: la tecnología es cada vez más compleja y los ciberdelincuentes, cada vez más creativos», afirma. «Poder detectar las amenazas y luego responder con eficiencia contribuye mucho a mitigar los costos y el tiempo de inactividad».
Esa eficiencia requiere que toda la empresa reconozca la gravedad de los riesgos cibernéticos. Esto supone que la alta dirección y el consejo de administración participen en su gestión, así como fomentar una cultura de concienciación en toda la organización. Todas las partes interesadas deben estar presentes: los gestores de riesgos, recursos humanos y la asesoría jurídica deben trabajar codo con codo con el área de TI. Según Mulligan, la resiliencia comienza con la respuesta a incidentes y la planificación de la continuidad del negocio. Pero crear un plan es solo uno de muchos pasos.
«Hay que poner a prueba el plan para detectar puntos débiles», afirma Mulligan. «Como es poco probable que se puedan detener todos los ciberataques, es probable que tarde o temprano haya que activar el plan».

Este artículo se publica en colaboración con Zurich. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autores: Tim Stapleton es gerente global de suscripción de riesgos de responsabilidad profesional y de gestión en Zurich General Insurance. Catherine Mulligan es ejecutiva de seguros especializada en responsabilidad profesional y seguridad y privacidad. Gerry Kane es director del segmento de ciberseguridad de Zurich North America.

Imagen: Una ilustración muestra la proyección de un código binario sobre un hombre que sostiene una computadora portátil. REUTERS/Kacper Pempel.

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