Un reciente análisis de miel de todo el mundo ha aportado a los científicos nuevas pruebas que ayudan a explicar por qué están muriendo tantas abejas.
Un estudio publicado el 6 de octubre en la revista Science concluyó que una cantidad considerable de la miel del mundo contiene trazas de neonicotinoides, una clase de pesticidas de uso común, en niveles lo bastante altos como para causar daño cerebral a las abejas. Estas sustancias químicas están destinadas a atacar el sistema nervioso de las plagas e impedir que se alimenten de los cultivos, pero parece que también pueden perjudicar a las abejas, que han estado muriendo en gran número en los últimos años, para desconcierto de investigadores de todo el mundo.
La cantidad de neonicotinoides detectada en muestras de miel de todo el mundo no alcanza niveles peligrosos para los seres humanos, según el estudio. Aun así, refuerza la sospecha de muchos científicos de que los pesticidas que contienen neonicotinoides desempeñan un papel importante en la disminución de las poblaciones de abejas.
Para el estudio, los investigadores analizaron 198 muestras de miel de todo el mundo y buscaron cinco neonicotinoides comunes: acetamiprid, clotianidina, imidacloprid, tiacloprid y tiametoxam. Descubrieron que al menos uno de ellos estaba presente en el 75% de las muestras. Además, el 34% contenía una concentración de estos compuestos que se sabe que es letal para las abejas.
«La contaminación confirma que las abejas y sus entornos están inundados de estos pesticidas, pese a algunos esfuerzos recientes por reducir su uso», escriben los autores del estudio. En 2013, la Unión Europea impuso una prohibición parcial de los pesticidas con neonicotinoides.
Desde hace años, los científicos intentan averiguar qué está causando exactamente el desplome mundial de las poblaciones de abejas. Han considerado los gases de escape de los automóviles, pesticidas, la desnutrición, incluso el estrés, entre muchas otras causas. En Estados Unidos, se estima que los polinizadores, como las abejas, son fundamentales para cultivos por valor de 15.000 millones de dólares al año; una cifra que dio lugar a varios debates sobre políticas para frenar mejor la muerte de más abejas durante la presidencia de Obama.
Sin embargo, los ecologistas han expresado su preocupación desde que el presidente Donald Trump asumió el cargo y nombró a Scott Pruitt director de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Algunos han descrito a Pruitt como alguien especialmente cercano a la industria de los pesticidas.


