Las aplicaciones de los teléfonos inteligentes nos permiten delegar en la tecnología el recuerdo de citas o tareas pendientes. Es habitual temer que usar la tecnología de este modo deteriore la capacidad de memoria del cerebro, pero la realidad no es tan sencilla.
De hecho, estas plataformas pueden ser útiles no solo para las personas con problemas de memoria, sino también para la población general.
En dos estudios, nos propusimos explorar el potencial de los teléfonos inteligentes como ayudas para la memoria investigando cómo los utilizan las personas con lesiones cerebrales traumáticas (LCT) o que han sufrido un ictus.
Para el estudio sobre LCT, encuestamos a 29 personas con LCT y a 33 personas sin lesiones. Para el estudio sobre el ictus, encuestamos a 29 participantes que habían sufrido un ictus y a 29 sin antecedentes de afecciones neurológicas.
Descubrimos que las aplicaciones de memoria, como los calendarios, pueden ser útiles para las personas con lesiones cerebrales. Aunque la muestra era pequeña, también observamos que, entre los participantes sin lesiones cerebrales, no había relación entre el uso de aplicaciones de memoria y la capacidad de memoria.
Este hallazgo requiere más análisis, pero no concuerda con la idea de que las ayudas para la memoria vuelven perezoso al cerebro. Más bien, estas aplicaciones pueden liberar nuestra mente para que se concentre en otras cosas, sin gastar recursos mentales en preocuparse por lo que hay que recordar.
¿Cómo afecta una lesión cerebral a la memoria?
Los problemas de memoria son frecuentes después de lesiones cerebrales adquiridas, como un ictus. Entre las dificultades cotidianas se encuentran olvidar citas, nombres y detalles, perder el hilo de las conversaciones y extraviar objetos personales.
La investigación sobre la rehabilitación de la memoria tras una lesión cerebral respalda el uso de estrategias compensatorias. Estas incluyen estrategias internas o mentales, como ensayar mentalmente un discurso, y estrategias externas, como calendarios, listas, notas, alarmas y fotos.
Tradicionalmente, las ayudas externas para la memoria han sido de papel, como agendas y notas, que ocupan mucho espacio y se pierden con facilidad. La investigación muestra que las primeras ayudas tecnológicas, como los buscapersonas y los asistentes digitales personales, contribuían a mejorar la función de la memoria, pero eran poco conocidas y difíciles de aprender a usar para muchas personas con lesiones cerebrales.
Los teléfonos inteligentes pueden superar las limitaciones de los dispositivos anteriores. Son conocidos para la mayoría de las personas, al menos en el mundo desarrollado, y muy fáciles de llevar.
¿Son los teléfonos inteligentes ayudas útiles para la memoria?
En ambos estudios, descubrimos que la mayoría de las personas, tanto con lesiones cerebrales como sin ellas, usaban los teléfonos inteligentes por tres motivos principales: comunicarse, ayudarse a recordar y acceder a internet.
Al preguntarles cuál era el mayor beneficio de usar un teléfono inteligente, las personas con LCT y quienes habían sufrido un ictus mencionaron con más frecuencia su utilidad como ayuda para la memoria. En cambio, quienes no tenían antecedentes de lesiones cerebrales destacaron la portabilidad, la comodidad y el acceso a internet como principales beneficios.
Las aplicaciones de memoria que más usaban los participantes con LCT y quienes habían sufrido un ictus eran calendarios, alarmas, listas de contactos, mensajes de texto recordatorios, notas, cámaras y listas de tareas pendientes. Estas aplicaciones ayudan a recordar citas, tareas, detalles y lugares sin depender de la capacidad de memoria interna.
En las personas con LCT y en aquellas sin afecciones neurológicas, no había relación entre el uso de aplicaciones de memoria y el rendimiento en pruebas objetivas de memoria que requerían recordar una lista de palabras. Esto sugiere que depender de ayudas para la memoria no influía en la capacidad de memoria intrínseca.
Este resultado fue importante para contrarrestar el temor expresado por algunas personas que han sobrevivido a una LCT o a un ictus: que usar una ayuda para la memoria podría empeorar su capacidad de recordar, del mismo modo que usar una silla de ruedas podría debilitar los músculos de las piernas.
Nuestros resultados indican que, en cuanto a la memoria, esta idea no se aplica a nuestro grupo de participantes. Más bien, las ayudas para la memoria son útiles para quienes tienen dificultades para recordar, ya que apoyan al cerebro lesionado sin causar más daños.
En el caso de quienes han sobrevivido a un ictus, un uso más frecuente de las aplicaciones de memoria también parece estar asociado con una mayor productividad, medida según su participación en actividades laborales, de estudio y de voluntariado. Esto podría significar que las aplicaciones de memoria de los teléfonos inteligentes les permitieron ser más productivos al ayudarles a recordar y organizar tareas.
¿Qué obstáculos dificultan el uso de aplicaciones de memoria?
En ambos estudios, observamos que era más probable que los participantes jóvenes usaran teléfonos inteligentes, lo que sugiere que las personas mayores podrían necesitar más apoyo para utilizarlos.
Las personas que habían sobrevivido a una LCT o a un ictus también tenían más probabilidades de tener dificultades para aprender a usar su teléfono inteligente y preferían que les mostraran directamente cómo hacerlo, en lugar de aprender mediante ensayo y error. Quienes habían sobrevivido a un ictus y presentaban síntomas motores (físicos) usaban aplicaciones de memoria con menos frecuencia.
Para ampliar aún más el acceso a los beneficios de las aplicaciones de memoria para teléfonos inteligentes, ahora debemos averiguar cómo ayudar a las personas con lesiones cerebrales a quienes podría resultarles difícil aprender a usarlas.
En futuras investigaciones, nos proponemos determinar cuáles son los métodos más eficaces para enseñar a las personas con problemas de memoria a usar aplicaciones de memoria en teléfonos inteligentes.



