Aunque pueda sonar sorprendente, el arte está en el centro mismo de las actividades que están dando forma a la Cuarta Revolución Industrial. Estas son cuatro maneras en que contribuye a definir el rumbo de nuestro futuro.
1. Reducir la brecha de competencias
Las artes y las humanidades son pilares fundamentales de cualquier sistema educativo y, en el mundo actual dominado por la tecnología, su contribución al currículo escolar es más importante que nunca.
Aunque la educación en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (CTIM) es primordial, la naturaleza cambiante de las competencias necesarias para acceder al mercado laboral o reincorporarse a él demuestra que la educación CTIM no basta.
Las generaciones actuales y futuras necesitan dominar capacidades como la empatía, la imaginación y la creatividad, y la clave para desarrollar estas capacidades es una educación permanente, interdisciplinaria, interfuncional, intersectorial e intercultural.
Por tanto, integrar las artes en la educación CTIM es una estrategia encomiable y necesaria para reducir la brecha de competencias a la que se enfrenta la próxima generación y para preparar a los líderes del mañana.
Pero la empatía, la imaginación y la creatividad no son necesarias solo para los líderes y los empleos del mañana; las necesitamos ahora mismo para garantizar que la ciencia y la tecnología se desarrollen poniendo a las personas en el centro.
Hoy necesitamos equilibrar competencias técnicas sumamente avanzadas con un nivel sin precedentes de complejidad moral que entrañan estas tecnologías. Y no podemos dejar los problemas de hoy en manos de la educación del mañana.
La naturaleza del trabajo está cambiando, y la función de tener un empleo será radicalmente distinta en un futuro próximo. La «Máquina del salario mínimo» de Blake Fall-Conroy es una reflexión sobre el valor del trabajo y la paradoja de mantener el trabajo humano pese a la evidente automatización. Permite que cualquiera trabaje por el salario mínimo. «Girar la manivela produce un centavo cada 4.00 segundos, es decir, $9.00 por hora, o el salario mínimo del estado de Nueva York (2016)», señala su sitio web. ¿Qué significa un salario mínimo cuando el propio trabajo carece de sentido?
Estar preparados para afrontar las tecnologías controvertidas que se desarrollan hoy es la única manera de garantizar que podamos participar plenamente en las conversaciones que dan forma al futuro de nuestras sociedades. Los avances tecnológicos de la Cuarta Revolución Industrial pueden hacer que nuestra sociedad sea más sostenible e inclusiva, o pueden agravar las fracturas de nuestro mundo. Pero no existe un sencillo interruptor de «sí/no» o «bueno/malo»: el impacto de la tecnología en la sociedad no lo determinará una sola decisión, sino un proceso en evolución basado en el diálogo con multitud de partes interesadas.
Por eso necesitamos que las artes y las humanidades estén en el centro mismo de los procesos tecnológicos, para iluminar, orientar y apoyar estos diálogos. Yo-Yo Ma lo deja muy claro: «No basta con delegar la cultura en artistas y músicos y recibirla como público pasivo. Debemos involucrar todo el espectro del entendimiento humano, y cada uno de nosotros debe participar continuamente en el fortalecimiento de nuestros recursos culturales».
2. Confianza en la tecnología
Hoy, más que nunca, el arte es necesario para construir un marco emocional que nos permita comprender los diálogos que están en el centro de la Cuarta Revolución Industrial. El arte y la cultura generan confianza; la confianza que necesitamos para tender puentes entre opiniones e intereses enfrentados, superar las barreras y los obstáculos actuales con enfoques dinámicos e innovadores, y comprender los valores incorporados en todo proceso de innovación tecnológica.
El arte nos impulsa a mantener esas «conversaciones tranquilas, constructivas e incluso incómodas sobre el tipo de futuro que queremos», como propugna el profesor Klaus Schwab. El arte y la cultura son un catalizador de estas conversaciones, un recordatorio constante de que debemos participar en ellas; y un motivo, un recordatorio y, a veces, una excusa para no eludirlas.
3. Incorporar el arte y el diseño a la creación de prototipos
El arte y el diseño nos permiten superar las limitaciones de las tecnologías actuales y explorar a fondo las consecuencias de escenarios futuristas hipotéticos. Un ejemplo de ello se dio en la Reunión Anual de los Nuevos Campeones de 2017 en Dalian, donde Science Gallery International organizó, en colaboración con el Foro Económico Mundial y Wellcome, el «Laboratorio Bio 4IR», una selección de obras de arte que aunó ciencia de vanguardia y tecnología pionera con las visiones de futuro de artistas. Situar el arte y el diseño en el centro de la reunión propició conversaciones sobre los sistemas mundiales a largo plazo relacionados con la salud y la medicina, la cultura y la sociedad, la sostenibilidad, y la alimentación y el consumo.
A partir de esta experiencia exitosa, Salesforce y Science Gallery International unieron fuerzas para incorporar el arte y el diseño a la creación rápida e iterativa de prototipos de nuevos enfoques en materia de tecnología, políticas y gobernanza que se desarrollan actualmente en el Centro para la Cuarta Revolución Industrial de San Francisco.
Durante seis meses, una serie de obras de arte están desplegando la capacidad de expresar y cuestionar valores antes de que queden incorporados en la tecnología. Instaladas en los espacios de trabajo del Centro, estas obras ofrecen herramientas cognitivas y emocionales para diseñar el futuro y lograr avances creativos de maneras inesperadas, emotivas y, a veces, incluso irónicas.
Las obras de arte que se encuentran actualmente en el Centro son notables faros de algunas de las conversaciones más importantes sobre ciencia y tecnología que tuvieron lugar en la última reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos. Por ejemplo, si siguió la sesión «Impactos futuros: tecnología fuera de control», apreciará «Ad Infinitum» de Pedro Lopes. Se trata de una entidad parasitaria que vive del trabajo humano, una máquina escultórica que encarna las posibles consecuencias de la automatización. ¿Es una visión distópica de nuestro futuro o una señal de alerta sobre lo que puede ocurrir cuando las máquinas inteligentes se conviertan en «usuarios» y los seres humanos, en «usados»? La belleza de su diseño oculta una realidad cuestionable.
4. Dar forma al futuro de la salud
La Cuarta Revolución Industrial está transformando la salud y podría hacer que esté mucho más centrada en los pacientes, sea asequible y accesible. «Órganos de circunvención», de Agi Haines, es una serie de diseños especulativos que imaginan qué partes de diversos animales podrían combinarse con tejido humano para resolver problemas de salud comunes. Cuando estos avances sean reales, las enfermedades que curen dejarán de ser disfunciones: se convertirán en testimonios de quienes no tienen acceso a la tecnología. Órganos de circunvención muestra la compleja realidad que se esconde tras la mercantilización del material biológico y su potencial para ayudar a quienes lo necesitan.
El futuro de la salud es la medicina de precisión, y los tratamientos personalizados revolucionarán la atención sanitaria. «Recuerdo de una malformación cerebral», de Katharine Dowson, es un grabado láser sobre vidrio de un tumor cerebral. La malformación se eliminó con éxito del cerebro mediante láser, y la artista ha usado un láser para recrearla.
Las imágenes de la delicada estructura de venas que alimenta los tejidos cerebrales recuerdan a un árbol que sostiene un nido entre sus ramas. Forma parte del organismo, pero al mismo tiempo resulta ajena, como un ecosistema parasitario. El tumor y las venas de vidrio, grabados con láser a tamaño real, son delicados y efímeros, como un recuerdo y el eco de algo real.
Estos son solo cuatro ejemplos de audaces experimentos artísticos. Nos ayudarán a adquirir nuevas competencias y soltura para sentirnos cómodos ante lo desconocido; mantener la esperanza y estar alerta ante lo que viene; responder con creatividad a la complejidad de los sistemas que nos rodean; y ser lo bastante humildes para saber que no podemos entenderlo todo.


