Un mayor conocimiento y beneficios visibles en la vida cotidiana están impulsando el optimismo hacia la ciencia disruptiva.
Este impulso positivo se refleja en un reciente cambio normativo histórico en Europa en relación con las nuevas técnicas genómicas en la agricultura.
Los innovadores deben seguir demostrando impactos tangibles para generar una confianza profunda y la aceptación pública.
Los seres humanos sienten de forma sistemática incomodidad ante la incertidumbre y el riesgo. Como describe Daniel Kahneman en Pensar rápido, pensar despacio, nuestras reacciones iniciales ante lo desconocido tienden a ser negativas, y un juicio más meditado llega solo después, con esfuerzo. Teniendo en cuenta la geopolítica, los ciclos cada vez más cortos de los cambios culturales y los rápidos avances tecnológicos, nos enfrentamos con cada vez mayor frecuencia a lo nuevo y lo desconocido. Esto ayuda a explicar por qué la innovación disruptiva resulta estimulante para algunos, provoca temor en otros y la mayoría de las personas se sitúa en un punto intermedio.
Este espectro de apertura a la innovación varía considerablemente según la edad, la educación, la geografía y la tecnología. Los avances en la atención sanitaria tienden a generar un mayor optimismo, mientras que las innovaciones en alimentación y agricultura se reciben con más cautela, sobre todo en los países de ingresos altos, donde la escasez de alimentos es una amenaza menos inmediata. En todos los ámbitos, el escepticismo es más acusado en las sociedades más acomodadas. Esto puede parecer paradójico. La mayor parte de la innovación, medida en patentes y publicaciones científicas, procede de países de ingresos altos, con China como excepción destacada.
Descifrar el “porqué” del escepticismo público
Comprender cómo se alinea la sociedad en torno a la ciencia disruptiva fue una motivación clave detrás de Cómo percibe la sociedad la ciencia disruptiva: descifrar el “porqué”, un reciente informe cualitativo de Leaps by Bayer, elaborado en colaboración con Boston Consulting Group e Ipsos UK. Basado en entrevistas en profundidad realizadas en China, Alemania y Estados Unidos, el estudio analiza los factores emocionales que explican el optimismo, la cautela y la resistencia hacia innovaciones como la IA en la atención sanitaria, las terapias celulares y génicas, y las nuevas técnicas genómicas (NTG) en la agricultura. Se basa en nuestro estudio de 2025, titulado Cómo percibe la sociedad la ciencia disruptiva, que recogió actitudes más amplias hacia estas tecnologías entre más de 13.000 participantes en 13 países.
Según la investigación, la actitud positiva aumenta con el conocimiento, y las pruebas científicas creíbles pueden generar confianza, especialmente entre quienes tienen actitudes neutrales. Curiosamente, las actitudes de una persona pueden variar enormemente según la tecnología; una joven alemana puede ser muy escéptica respecto a cómo la IA dará forma a su futuro, pero su preocupación por la escasez mundial de alimentos puede llevarla a mostrarse abierta a las NTG en la agricultura.
De hecho, entre las cuatro tecnologías analizadas en el estudio inicial de 2025, la neutralidad fue más alta hacia las innovaciones relacionadas con la alimentación y la agricultura. Esa neutralidad indica que muchas personas aún no se han formado una opinión definitiva y que la aceptación pública todavía debe ganarse. Mucho dependerá de demostrar con claridad los beneficios tangibles de estas tecnologías.
Un punto de inflexión normativo en Europa
Esta necesidad de alineación pública y normativa es precisamente la razón por la que la reciente decisión del Parlamento Europeo del 17 de junio de respaldar un nuevo marco normativo para las plantas desarrolladas mediante determinadas NTG es tan significativa. Las plantas con cambios genéticos que podrían haberse producido de forma natural o mediante la mejora tradicional ya pueden cultivarse y comercializarse en la UE. Aunque los organismos modificados genéticamente, más conocidos como OMG, siguen restringidos en la UE, esto representa el cambio más significativo de la política europea en casi 30 años. Es una señal clara de que los legisladores y sus electores apuestan por la ciencia y el razonamiento basado en la evidencia.
El nuevo marco de la UE abre la puerta a una innovación agrícola que puede contribuir a un sistema alimentario más resiliente, sostenible y competitivo. Herramientas como CRISPR, empleada por empresas de la cartera de Leaps como Pairwise, están permitiendo desarrollar variedades de cultivos más capaces de resistir el cambio climático, de hacer frente a plagas y enfermedades, y de utilizar los recursos con mayor eficiencia. Aunque los sistemas alimentarios europeos son actualmente relativamente seguros, el Banco Europeo de Inversiones y la Comisión Europea estiman que el cambio climático podría aumentar las pérdidas agrícolas de la UE hasta en un 66 % para 2050.
Un marco modernizado podría desbloquear innovaciones como CoverCress™, desarrollada por una empresa de la cartera de Leaps (hoy de propiedad mayoritaria de Bayer). Este cultivo editado genéticamente crece entre las rotaciones de maíz y soja, y sirve tanto como cultivo de cobertura como fuente de biocombustibles para la aviación sostenible, un ejemplo práctico de cómo la innovación puede beneficiar a los agricultores y al medio ambiente al mismo tiempo.

El impacto de la experiencia vivida
Los agricultores y los innovadores del sector agrario comprenden con facilidad cómo las NTG pueden hacer que los sistemas alimentarios sean más resilientes, más nutritivos y menos derrochadores, pero hacer visible esto para los consumidores que están muy alejados de la producción de alimentos será un reto. En última instancia, las actitudes hacia la ciencia no solo están determinadas por el conocimiento, sino también por una experiencia vivida del progreso.
En mis recientes viajes a China, me ha impresionado profundamente la calidad, el ritmo y la ambición de la investigación científica que he observado en laboratorios desde Pekín hasta Shenzhen. Igual de llamativa es la apertura social general hacia la innovación, impulsada en parte por la clara visibilidad de sus beneficios diarios. Las entrevistas que realizamos en China como parte del estudio de 2025 lo reflejan. Dado que la escasez sigue siendo un recuerdo reciente o incluso una preocupación actual, da forma a una visión más optimista de la tecnología. Como explicó uno de los encuestados, un hombre de la generación del baby boom: “La gente corriente solo quiere tener suficiente para comer y comer bien. Si no tienen suficiente para comer, no se puede hablar de nada más. Por eso, la gente aceptaría la tecnología si ayuda a llenar el estómago”.
La responsabilidad de los innovadores
Generar confianza y hacer visible el progreso son tan importantes como desarrollar la propia tecnología. En Leaps by Bayer consideramos que es parte de nuestra responsabilidad no solo impulsar la ciencia transformadora mediante inversiones en tecnologías prometedoras, sino también dialogar con la sociedad y contribuir a generar la confianza necesaria para que estas ideas echen raíces.
Colaborar para demostrar beneficios, amplificar las voces expertas y creíbles y garantizar una gobernanza transparente será clave para lograr la aceptación pública. Confío en que el reciente cambio de política en la UE refleje una creciente disposición a abrazar los avances científicos, un factor esencial para la competitividad global. La innovación no es un juego de suma cero. Una Europa más fuerte, respaldada por políticas que impulsen tanto la investigación como su aplicación, permitirá que la innovación disruptiva genere un impacto exponencial, tanto en el continente como más allá de sus fronteras.


