Esto es lo que el uso de tu smartphone dice sobre la sociedad

Members of the public use their mobile devices to take photographs of Britain's Prince William and his wife Catherine, Duchess of Cambridge at a walk about in Brisbane, April 19, 2014. Britain's Prince William and his wife Kate are on the second leg of a 19 day official visit to New Zealand and Australia with their son George. REUTERS/Phil Noble (AUSTRALIA - Tags: ROYALS POLITICS ENTERTAINMENT TPX IMAGES OF THE DAY) - RTR3LVTI
Much has been written about this constant connectedness and its effects on the individual, but what does it tell us about how society works?Image: REUTERS/Phil Noble
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Gracias a los smartphones, millones de personas pueden enviar mensajes de texto, tuitear, publicar y mandar avisos con solo tocar la pantalla. Se ha escrito mucho sobre esta conexión constante y sus efectos en las personas. Pero ¿qué nos dice sobre el funcionamiento de la sociedad? ¿Qué efectos tienen las redes en la política?

Estas son las preguntas que Dean Knox, doctorando del MIT y especialista en metodología política, se propuso responder en su tesis, «Ensayos sobre modelización e inferencia causal en datos de redes». Para comprender el papel de las redes, afirma, primero debemos dar sentido a las enormes cantidades de datos nuevos que generan las tecnologías que las hacen posibles. Y, para ello, ha tenido que crear nuevos modelos estadísticos que permitan recopilar y analizar los datos desde el principio.

Parte de la investigación de Knox estudia las redes sociales en Irak y cómo las personas las utilizan para acceder a bienes y servicios públicos. «En Boston, si quisieras obtener el permiso de conducir, podrías usar Google o llamar a una oficina gubernamental», dice. «Pero en los países en desarrollo, y en particular en Irak, la gente depende más de sus recursos sociales para aprender a acceder a los recursos del Estado. Por eso, comprender esas conexiones informales cobra mucha más importancia».

Sin embargo, las tensiones sectarias entre musulmanes suníes y chiíes pueden obstaculizar la circulación de información. «Eso cambia la forma de obtener ese servicio público», dice Knox. ¿Qué haces, por ejemplo, si todos los empleados de una oficina gubernamental son chiíes y tú, como suní, no puedes entrar sin más y pedir ayuda? «Quizá necesites que una persona chií te presente a alguien de dentro. O aprendes a fingir que perteneces al otro grupo, o llamas a personas de tu propio grupo que tengan buenos contactos». Knox y sus colegas estudiaron esta «búsqueda en redes» indicando a residentes suníes y chiíes de Bagdad que solicitaran servicios públicos en oficinas situadas en barrios dominados por su propia secta o por la otra. Luego, los investigadores examinaron minuciosamente los registros de llamadas de los smartphones de los habitantes de Bagdad para determinar cómo los grupos minoritarios y mayoritarios usan sus redes sociales para acceder a los recursos del Estado.

En otra sección de su tesis, Knox propone un nuevo modelo estadístico para analizar trayectorias, es decir, los caminos que recorren las personas para llegar a un destino. Como escalador de roca experimentado, sabe que todo consiste en ir del punto A al punto B: «Cada vez que llegas a un cruce, tomas una decisión: ¿vas a girar a la derecha o a la izquierda? En Irak, si perteneces a la mayoría, quizá te incomode dar un paso hacia el barrio de la minoría. Si sientes una aversión muy fuerte, tal vez estés dispuesto a rodear todo el barrio. Pero si la aversión es leve, quizá estés dispuesto a atravesarlo». Con datos de smartphones —y una aplicación para Android que Knox programó él mismo—, él y sus colegas pudieron analizar esas microdecisiones y «aprender sobre las actitudes de las personas hacia el entorno y cómo interactúan con él».

El año pasado, la propuesta de tesis de Knox recibió el Premio John T. Williams para Tesis Doctorales de la Society for Political Methodology. El comité del premio calificó el trabajo como «un gran avance» en la investigación de las ciencias políticas y lo elogió, entre otras cosas, por ofrecer «nuevas herramientas para incorporar las redes a varias tradiciones metodológicas, entre ellas la estadística bayesiana, la inferencia causal y el aprendizaje automático».

Además de su trabajo de tesis, Knox utiliza datos de vídeo y audio para comprender la comunicación política. Él y sus colegas han creado un software capaz de organizar, medir y analizar el contenido emocional de, por ejemplo, un discurso del presidente Barack Obama o los alegatos orales ante el Tribunal Supremo, tanto por cómo suenan como por su aspecto. Esto puede servir para determinar efectos causales: por ejemplo, cuando Obama adoptaba un tono de discurso «compasivo», ¿cómo influía eso en la percepción que los oyentes tenían de él?

A Knox le entusiasma poder analizar cuantitativamente, con rigor estadístico, estas enormes cantidades de datos, que solo están disponibles desde hace 10 años. Y comparte ese entusiasmo con sus estudiantes. Como asistente docente de las asignaturas 17.802 y 17.806 (Métodos de investigación cuantitativa II y IV) del MIT —y próximamente como profesor adjunto en el Departamento de Política de la Universidad de Princeton—, disfruta «viendo a los estudiantes pasar por el proceso de descubrimiento. Es interesante plantear problemas que van desentrañando pieza por pieza».

Según Knox, la estadística es el fundamento mismo de la investigación en ciencias sociales. «Si ves que algo ocurre una vez, puedes decir: “Probablemente esto sea lo que está pasando”. Pero solo lo viste ocurrir una vez. Si lo ves ocurrir un millón de veces, puedes estar bastante seguro. En realidad, eso es todo lo que es la estadística».

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