Lograr la equidad digital implica combatir la "pobreza tecnológica"

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  • Un tercio de los niños del mundo se ha quedado sin aprendizaje a distancia durante la pandemia.

  • Esta estadística pone aún más de manifiesto la brecha digital: no solo el acceso reducido a la tecnología, sino, sobre todo, a las conexiones que esta posibilita.

  • Las organizaciones de los sectores público y privado deben invertir en conectividad, hardware, contenidos y programas de alfabetización digital.

Desde el inicio de la pandemia de COVID-19, a medida que nos hemos adaptado a nuevas formas de vida y de trabajo, hemos sido testigos de la aceleración de una serie de tendencias en Estados Unidos y en todo el mundo. Desde el auge del aprendizaje en línea a distancia, que mantiene conectados a estudiantes y docentes, hasta el auge de la telemedicina, que nos permite solicitar asesoramiento médico desde la seguridad de nuestros hogares, pasando por la ola de transformación digital que está recorriendo nuestras empresas y sectores.

Pero, aunque cada una de estas tendencias presenta, en última instancia, importantes oportunidades en los años venideros, la pandemia también ha puesto de manifiesto y ha ampliado desigualdades que existían mucho antes de que comenzara.

La brecha digital es una de ellas. Separa a quienes tienen acceso a la tecnología de quienes no lo tienen, entre ellos un tercio de los niños y niñas en edad escolar del mundo (es decir, 463 millones de estudiantes), que no pudieron acceder al aprendizaje a distancia durante la pandemia. Y esta desigualdad tiene un coste: solo Estados Unidos pierde más de 130 millones de dólares al día en actividad económica debido a que tantas personas se quedan atrás.

Este es un problema mucho más amplio que el tecnológico. Cuando una brecha digital impide obtener una educación de calidad, también es una brecha de conocimiento. Cuando impide acudir al médico, es una brecha de salud y bienestar. Cuando impide adquirir habilidades y competir por empleos, es una brecha de oportunidades.

En realidad, de lo que estamos hablando es de la pobreza tecnológica, y es una pandemia de otro tipo. La pobreza tecnológica existe allí donde las personas carecen de acceso a la tecnología, la formación, las competencias y las experiencias necesarias para prosperar en la economía del siglo XXI. Es un problema que no conoce fronteras y afecta a personas de todas partes, perjudicando tanto a las economías desarrolladas como a las emergentes, a las comunidades rurales y urbanas, a los niños pequeños y a los profesionales adultos. Debemos comprometernos a erradicarla.

Cómo puede contribuir el sector privado

Muchas empresas ya están dando un paso al frente. Land O'Lakes encabeza una coalición de empresas, asociaciones y otras organizaciones para llevar banda ancha de alta velocidad a las zonas rurales de Estados Unidos. Cisco y MuralNet pusieron en marcha un programa de Redes Tribales Sostenibles para ofrecer acceso a internet y servicios constantes a 574 tribus nativas americanas.

En HP nos centramos especialmente en reducir la brecha de cuatro grupos: las mujeres y las niñas, a las que estamos trabajando por impulsar mediante alianzas con Girl Rising y ONU Mujeres; personas con discapacidad; educadores y profesionales; y comunidades de color y poblaciones marginadas de todo el mundo.

Todos estos son pasos en la dirección correcta, que nos acercan a un mundo de equidad digital. Pero aún nos queda un largo camino por recorrer antes de que todas las personas tengan una oportunidad justa.

Para llegar a ese punto, promover la inclusión digital debe ser una prioridad máxima tanto para las empresas como para los gobiernos. Como parte de nuestra visión de convertirnos en la empresa tecnológica más sostenible y justa del mundo, nuestro objetivo más reciente es acelerar la equidad digital para 150 millones de personas antes de 2030.

Hemos desarrollado una estrategia integral para alcanzar nuestro objetivo. Esta parte de la conectividad, una base fundamental sobre la que construir. Pero es simplemente el primer paso en un camino más largo hacia la equidad, porque una conexión de banda ancha no te lleva muy lejos si no tienes también acceso al hardware, a contenidos de calidad y a la alfabetización digital necesarios para convertir esa conexión en una puerta a un mundo de posibilidades.

Panorama digital global, enero de 2020, DataReportalImage: We Are Social-Hootsuite

Por eso hemos aportado 21 millones de dólares en tecnología y subvenciones a comunidades desfavorecidas como parte de nuestra estrategia de aprendizaje combinado durante la pandemia. También pusimos en marcha HP Turn to Learn, que proporciona materiales de aprendizaje fundamentales seleccionados por publicaciones científicas, educativas e infantiles de referencia, como TIME for Kids, Britannica y NASA, para estudiantes de los distritos escolares del Título I de Estados Unidos. Actualmente estamos ampliando la iniciativa a escala mundial, desde India hasta Haití y Canadá.

Al impulsar el acceso a la conectividad, el hardware y los contenidos, también debemos fomentar programas de alfabetización digital que enseñen a las personas nuevas competencias para prosperar en una nueva economía. Por eso hemos estado ampliando el acceso a HP LIFE, un programa de formación en línea gratuito de la Fundación HP que ayuda a las personas a reciclar sus competencias, dirigido a socios y comunidades de todo el mundo. El año pasado, HP LIFE registró un crecimiento del 282 %, y en enero de 2021 atrajo a casi 21 000 usuarios nuevos. Los participantes van desde emprendedores que buscan estrategias digitales más eficaces, hasta estudiantes universitarios que buscan competencias en TI o en gestión empresarial, pasando por personas que aprenden a lo largo de la vida y persiguen nuevas carreras profesionales.

¿Qué está haciendo el Foro para cerrar la brecha digital?

Partiendo de esta base, pondremos en marcha HP PATH (Partnership and Technology for Humanity) para allanar el camino hacia la equidad digital de las comunidades desfavorecidas de todo el mundo, centrándose en la educación, la atención sanitaria y las oportunidades económicas. La fase inicial se centrará en convocar conversaciones para escuchar, dialogar y aprender de las comunidades de todo el mundo, con el fin de comprender mejor las causas profundas y qué recursos y apoyo se necesitan para generar un cambio significativo. A partir de ahí, utilizaremos los conocimientos obtenidos para influir en la innovación de productos y las alianzas, y para acelerar soluciones que puedan ayudar a cerrar la brecha digital.

Lograr la equidad digital es uno de los llamamientos urgentes de nuestro tiempo. Las soluciones están claras, y debemos perseguirlas juntos, como empresas y con los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales (ONG), cuyo liderazgo y colaboración son esenciales.

No resolveremos este problema de la noche a la mañana, pero hay pasos que podemos dar cada día. Mi esperanza es que, a partir de ahora, la causa común de lograr la equidad digital nos permita derribar barreras y asegurar que siempre creemos tecnología al servicio de la humanidad.

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