«Si retrocediéramos 10.000 años y habláramos con alguien que trabajara en el campo, probablemente no nos preguntaría a qué nos dedicamos; no sería una pregunta relevante», afirmó el cofundador de Google Sergey Brina los participantes en Davos. Se refería a la naturaleza cambiante del trabajo, un tema que ha surgido una y otra vez en la reunión de este año.
En mucho menos de 10.000 años, la revolución digital ha transformado por completo el mundo laboral.
«La revolución del aprendizaje automático ya está en marcha: las máquinas pueden ver mejor que los seres humanos, diagnosticar el cáncer a partir de imágenes médicas, comprender el habla casi igual de bien y realizar cada vez más razonamientos analíticos», explicó Erik Brynjolfsson, del MIT, en una sesión sobreel futuro del trabajo.
¿El resultado? Hasta un47 % de los empleospodría desaparecer por completo a causa de la automatización en los próximos 20 años, aproximadamente.

La persona promedio pasaun tercio de su vida adultatrabajando. ¿Qué pasa cuando una parte tan fundamental de lo que somos cambia hasta volverse irreconocible?
Un mundo sin trabajo
La primera reacción es el miedo. Eso es lo que hemos visto en el mundo desarrollado durante el último año, con una serie de sorprendentes resultados electorales.
«Lo que tenemos es ansiedad ante un mundo que está cambiando», dijo Alexander De Croo, vice primer ministro de Bélgica, a los participantes enuna sesión sobre el auge del populismo, que muchos consideran una reacción a la caída de los ingresos y la desaparición de empleos.
Las soluciones se sucedieron rápidamente a lo largo de la reunión. Algunas —la gente necesita aprender nuevas competencias, dijo C Vijayakumar, de HCL Technologies,en una sesión— ya las habíamos oído muchas veces. Otras eran nuevas, al menos en Davos: la idea de unarenta básica universal, por ejemplo.
«Sospecho que hace 10 años no habríamos tenido esta conversación aquí», dijo Zanny Minton Beddoes, deThe Economist, al presentar unasesión individual con Guy Standing, un profesor que lleva tres décadas defendiendo la renta básica universal.
Puede que todo esto suene un poco «utópico», pero, como señaló Philip Jennings, de UNI Global Union, enuna sesión, en el contexto actual «adquiere una dimensión que no es solo una fantasía, sino que merece ser considerada».
Se trata de algo más que un empleo
El argumento de Guy Standing a favor de una renta básica universal (quecompartió en el blog del Foroen diciembre) se basa en una idea bastante sencilla, pero poderosa: seamos quienes seamos —un banquero de Wall Street o un conserje de escuela—, todos contribuimos a la sociedad y, por lo tanto, merecemos una parte justa de su riqueza.
El peligro, sostuvo el filósofo Michael Sandel enuna sesiónsobre el tema, es que ahora otros entiendan este ingreso como una forma de compensación para quienes ven cómo la revolución digital vuelve obsoletas sus competencias.
«En esencia, estaríamos diciendo: “Vamos a pagarte para que aceptes un mundo en el que ya no se requiere realmente tu contribución al bien común, y lo que hagas con tu tiempo es asunto tuyo”. Creo que eso sería corrosivo», sostuvo.
Esto se debe a que, para la mayoría de la gente, el trabajo es mucho más que fichar y cobrar el sueldo a fin de mes: nuestros empleos son una parte fundamental de nuestra identidad.
«El trabajo es algo más que ganarse la vida: también es una fuente de sentido», dijo Sandel enotra sesión. Si se les quita ese sentido, queda un grupo de personas comprensiblemente enfadadas y frustradas, algo parecido a lo que empezamos a ver en todo el mundo.

Un nuevo enfoque del trabajo
Pero ¿y si, a medida que cambiara el mundo laboral, también cambiara nuestra manera de entenderlo?
Ese fue el principal argumento de Brin, que sonaba optimista. «Las personas tienen distintas maneras de evolucionar y encontrar sentido en diferentes situaciones».
En lugar de crear una subclase de holgazanes sin empleo, la automatización podría liberarnos para hacer cosas que den más propósito a nuestras vidas. «Si la tecnología elimina las cargas de la vida cotidiana, quizá eso nos deje libres para reflexionar más profundamente sobre lo que hacemos».


