Conectar a una industria turística desconectada

Conectar a una industria turística desconectada
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Nunca ha sido tan fácil viajar. En el último medio siglo, el turismo ha crecido 40 veces, hasta superar los 1.200 millones de llegadas de turistas al año. Hoy podemos conectar con una nueva comunidad global y exigimos experiencias cada vez más personalizadas. ¿Un viaje personalizado? ¿Diseñado desde el teléfono? ¿Ejecutado sin fricciones? Listo, listo, listo.

Además, la gente viaja por más motivos y de más maneras. Mientras el “turismo” tradicional sigue en auge –incluidas las visitas organizadas, con guías que llevan paraguas–, también observamos un aumento significativo de los viajes independientes y autoorganizados. Los cambios en el entorno laboral han impulsado el auge de los “nómadas digitales” y han difuminado la frontera entre los viajes de negocios y los de placer. ¿Viaja a Dubái o Milán por trabajo? Por supuesto, añadirá un par de días para explorar. ¿Negocios en Johannesburgo? Quizá pueda hacer voluntariado en una organización comunitaria mientras esté en la ciudad.

En este contexto, 1 de cada 11 personas en el mundo trabaja en el turismo, pero muchas de ellas siguen sin conexión; menos del 3 % de todos los guías turísticos profesionales del mundo tiene algún tipo de presencia en línea. No se les puede encontrar con un ordenador de la vieja escuela, y mucho menos con un teléfono. Son un vasto tesoro de conocimiento local, historias, experiencia y pasión sobre el lugar que visita y, en la práctica, son invisibles.

Los gobiernos de todo el mundo desean generar empleo, emprendimiento e innovación (por no hablar de los ingresos turísticos). En la mayoría de los lugares, sus sistemas tecnológicos están desactualizados. Les encantaría impulsar la alfabetización digital, el turismo sostenible y más opciones para los visitantes. Pero no disponen de las herramientas necesarias y les cuesta saber por dónde empezar.

Algunas ciudades van más adelantadas. El Lab for the City de Ciudad de México avanza con paso firme en innovación digital, pero aún no ha priorizado el turismo. Islandia –un pequeño país en plena explosión turística– carece de infraestructura esencial y busca más formas de aprovechar la experiencia local. Incluso las ciudades con ecosistemas bien desarrollados, como Singapur y Barcelona, generalmente no ofrecen a los turistas formas de conectar directamente con los guías. La normativa vigente en Singapur llega al extremo de considerar ilegal esa actividad (es decir, conectar directamente con un guía, en lugar de hacerlo a través de un intermediario).

Como resultado, estamos desaprovechando una enorme oportunidad para apoyar a los emprendedores locales, crear nuevos mercados turísticos y modernizar los sistemas tecnológicos de las ciudades. La brecha digital provoca un desequilibrio económico significativo entre las empresas con infraestructura y las que carecen de ella. Para remediarlo y aprovechar al máximo las oportunidades disponibles, necesitamos apoyar y crear plataformas que no se limiten a revender servicios, sino que permitan a los microemprendedores y a las pequeñas y medianas empresas de guías turísticos (pymes) del sector crecer por sí mismas. Esto no solo ampliará de forma masiva el mercado del turismo (en concreto, el de los servicios de guía turístico) y permitirá que más personas vivan experiencias únicas, sino que también cambiará la circulación del dinero del turismo en las ciudades de todo el mundo, lo que permitirá retener en el ámbito local una mayor parte de esos fondos.

Muchas empresas tecnológicas venden y agregan grandes tours; Expedia y Viator son las más destacadas. Otras, como Vayable y EatWith (entre miles de plataformas más pequeñas y regionales), conectan a lugareños con viajeros que buscan actividades informales de corta duración y anfitriones. Empresas como AnyRoad (y su producto AnyGuide) ofrecen software y formación a guías profesionales y pymes para ayudarlos a llevar sus negocios a internet. Irónicamente, el apoyo gubernamental y los marcos jurídicos que ayudan a estas pymes a prosperar suelen ser los eslabones que faltan. Con una inversión gubernamental muy reducida, podríamos asistir a un crecimiento sin precedentes: más medios de vida, más ingresos turísticos y sistemas más eficientes (y agradables) en general.

Es difícil innovar en una industria que no se puede encontrar en línea. Igualmente difícil es ayudar a los emprendedores a llegar al mundo cuando todavía no tienen una conexión a internet fiable. La clave para estos retos es proporcionar la infraestructura esencial –tanto tecnológica como normativa– que permita a los emprendedores participar en el escenario turístico moderno. Hacerlo no es ni complejo ni costoso; simplemente requiere reconocer cómo está cambiando el turismo y mirar hacia el futuro.

Autores: April Rinne es Young Global Leader del Foro Económico Mundial y responsable del Sharing Economy Working Group del Foro. Es asesora independiente de empresas de economía colaborativa, gobiernos locales e inversores de todo el mundo, incluida AnyRoad. Jonathan Yaffe es cofundador y director ejecutivo de AnyRoad, una plataforma que conecta el fragmentado mundo de los viajes y moderniza la industria de los guías turísticos.

Imagen: Turistas usan una tableta iPad frente al antiguo Coliseo de Roma el 20 de septiembre de 2012. REUTERS/Tony Gentile

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