El mundo está al borde de una transformación en la que los datos, los dispositivos y las aplicaciones conectarán a pacientes y cuidadores de forma fluida y segura. Esta transformación permitirá a las personas cuidar su salud y gestionar las enfermedades crónicas mediante una monitorización continua y discreta. Aumentará la eficiencia en todo el continuo asistencial y permitirá recopilar e integrar datos de salud de maneras significativas que van más allá de las notas episódicas tomadas durante visitas ocasionales al médico por una necesidad urgente.
Ampliar el acceso, empoderar a las personas, aumentar la eficiencia
Las mujeres de zonas periurbanas y rurales de economías emergentes suelen morir por complicaciones prevenibles durante el parto. Muchas de estas muertes podrían evitarse con tecnología básica de diagnóstico por imagen, pero esta tecnología no suele estar disponible. En Nairobi (Kenia), por ejemplo, de una población total de 3,7 millones, se estima que el 5 por ciento (185.000) está embarazada en un momento dado.
Sin embargo, en ningún centro público de atención primaria de Nairobi se ofrecen servicios de ecografía (fundamentales para el seguimiento rutinario del embarazo y el diagnóstico clínico). Aunque las infraestructuras sanitarias convencionales pueden ser insuficientes, muchos de los países afectados cuentan con redes de telefonía móvil bien desarrolladas. Estas redes están proporcionando ahora una forma de llegar a poblaciones que antes quedaban excluidas.
Iniciativas como Imaging the World y Mashavu, en África Oriental, han creado innovadores servicios de salud móvil basados en redes de telecomunicaciones. En 2014, Philips llevó a cabo un proyecto piloto de Mobile Obstetrical Monitoring (MOM) en Indonesia. Se trata de un prototipo de solución de telesalud escalable para la detección temprana de embarazos de alto riesgo en lugares donde la mortalidad materna es motivo de preocupación. Mediante una aplicación para teléfonos móviles, las parteras pueden recopilar datos de exploraciones físicas y pruebas realizadas en clínicas de enfermería locales o incluso en el hogar de la futura madre. Después envían estos datos a obstetras o ginecólogos ubicados en otro lugar, que pueden determinar si el embarazo podría ser de alto riesgo. En ese caso, las mujeres pueden ser derivadas a los servicios médicos adecuados para recibir ayuda inmediata y apropiada.
Los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales y las grandes cadenas hospitalarias de tipo «centro y radios» reconocen cada vez más la necesidad de llevar la atención primaria de salud a las comunidades donde vive la gente. La falta de centros de atención primaria es especialmente grave en muchas zonas de África por motivos que van desde la falta de profesionales sanitarios cualificados hasta la falta de electricidad, agua y tecnología sanitaria básica.
Las asociaciones público-privadas, como el Community Life Center establecido recientemente en Kenia, demuestran una forma de abordar estos desafíos. El centro cuenta con su propio suministro de agua purificada, funciona con energía solar y utiliza iluminación LED, que ofrece mayor seguridad a pacientes y personal y permite ampliar el horario de apertura. Su equipamiento sanitario permite la monitorización, el diagnóstico y la clasificación de pacientes. Las futuras madres pueden someterse a pruebas prenatales, y la disponibilidad de refrigeración evita que se estropeen las vacunas.
El papel de las TIC
En todo el mundo, soluciones como la monitorización tele-ICU ofrecen una respuesta a otro de los desafíos de la salud global: la escasez de personal cualificado. Mediante la aplicación de algoritmos sofisticados que alertan a los profesionales clínicos sobre cambios o tendencias en el estado de los pacientes, la monitorización tele-ICU permite a un solo especialista supervisar a un gran número de pacientes de UCI, incluso en varios centros físicos. Los hospitales se benefician de una reducción de las necesidades de personal; los pacientes, de intervenciones más oportunas y mayores tasas de supervivencia.
El diagnóstico y el cribado a distancia son tan aplicables en el mundo desarrollado como en las economías emergentes cuando se trata de ampliar el acceso a la atención. Permiten que las personas que viven en cualquier zona rural remota accedan a conocimientos especializados que, de otro modo, no estarían disponibles localmente. Así, los proveedores de atención pueden ofrecer tratamiento en centros urbanos especializados capaces de atender a un gran número de pacientes de forma rentable.
Atención conectada
Los ejemplos anteriores son solo el comienzo. A medida que los pagadores (tanto las aseguradoras de salud públicas como las privadas) y los pacientes sigan reclamando mejores resultados y una atención más personalizada a menor coste, la transformación de la atención sanitaria conectada se ampliará y profundizará.
La tecnología basada en el Internet de las cosas mejorará la calidad de vida de un número creciente de personas mayores. En todo el mundo, las personas mayores suelen quedar excluidas de la participación activa en la sociedad porque no gozan de buena salud o ya no pueden vivir en sus propias casas. Al integrar diversos sistemas de TIC, millones de personas podrán mantener su independencia durante más tiempo y seguir contribuyendo a la actividad económica. Por ejemplo, una aplicación en una tableta podría gestionar un plan de tratamiento para asegurarse de que las personas mayores tomen sus medicamentos a tiempo. Podría ayudarles a realizar tareas sencillas, como pesarse y medirse la presión arterial, o comprobar su frecuencia cardíaca y respiración mediante un dispositivo ponible.
A más largo plazo, podrían integrarse otros dispositivos del hogar. Los hornos domésticos podrían ayudar a gestionar el valor nutricional de los alimentos, y las lámparas conectadas digitalmente podrían parpadear en rojo o verde para indicar cuándo hay que tomar determinadas pastillas. Los datos de estos servicios de teleasistencia y telesalud se cargarán en un centro especializado donde un solo profesional sanitario podrá gestionar a cientos de pacientes simultáneamente. Al igual que en la monitorización tele-ICU, algoritmos avanzados evaluarán y priorizarán los datos que deben presentarse, para evitar la sobrecarga de información. El sistema identificará a cualquier paciente cuyo estado sea motivo de preocupación y alertará al profesional sanitario para que actúe.
Sistemas de atención sanitaria eficaces y eficientes
Junto con este empoderamiento, la atención sanitaria conectada permitirá que todas las partes interesadas en el continuo asistencial colaboren de manera más eficaz y eficiente. A medida que los datos se compartan de forma fluida entre sistemas, los profesionales clínicos estarán coordinados e informados sobre los pacientes que pasan por el sistema.
Esperamos que, dentro de esta década, se superen las barreras para agrupar y compartir información clínica, a medida que los administradores hospitalarios, los profesionales clínicos y los investigadores apliquen los principios de Big Data dentro y fuera de los límites de sus propias instituciones. Los pacientes podrán gestionar la confidencialidad de sus datos personales, y los datos agregados se anonimizarán para utilizarlos en estudios de gestión de la salud de la población.
Este paso ofrecerá nuevas oportunidades para ampliar la atención a personas y poblaciones enteras de pacientes. Algoritmos inteligentes rastrearán datos integrados de historiales hospitalarios y datos personales, y aportarán nuevos conocimientos sobre el impacto de los estilos de vida, los tratamientos y los resultados. Este aprendizaje permitirá mejorar el apoyo a la toma de decisiones clínicas y la medicina personalizada, basados en una visión completa de factores que incluye los antecedentes del paciente, su sensibilidad a los medicamentos, sus niveles de actividad y su ingesta nutricional. Los datos genómicos se aplicarán a poblaciones enteras de pacientes según la geografía, la etnia y el estado de salud, o se utilizarán para profundizar en la comprensión del perfil genómico de una persona y ayudar a desarrollar planes exclusivos de prevención o tratamiento.
A largo plazo, podríamos ver perfiles de pacientes basados en la web que agreguen datos genómicos con otros conjuntos de datos para generar mapas de riesgo, junto con aplicaciones móviles que las personas puedan descargar en un teléfono inteligente, con consejos personalizados para mantener una buena salud.
El requisito de interoperabilidad
El requisito fundamental para el cambio es la capacidad de compartir datos procedentes de cualquier fuente. Esto significa más que sistemas de software que se comunican entre sí, y más que datos introducidos en un sistema de historia clínica del paciente que interactúan con una tableta. El cambio necesario debe incluir todos los datos a lo largo del continuo asistencial, ya procedan de dispositivos que los pacientes llevan consigo en los hospitales, de sistemas de diagnóstico por imagen y monitores de pacientes, de tecnología conectada en el hogar o de dispositivos ponibles y aplicaciones que comprueban las constantes vitales.
La interoperabilidad es un desafío. Pero, como demuestra la experiencia de sectores como los viajes y los servicios bancarios y financieros, no es un desafío insuperable. Con incentivos suficientes, se encontrarán soluciones. Y, pese a su naturaleza fragmentaria, se están sentando las bases para el intercambio de datos de salud. Desde 1993, la norma Digital Imaging and Communications in Medicine (DICOM) permite el libre flujo de imágenes y datos relacionados. Hoy, organizaciones como CommonWell Health Alliance (en Estados Unidos) y la alianza internacional Continua Health Alliance reúnen a actores del sector para desarrollar normas e interoperabilidad en la atención sanitaria personal convencional y conectada.
Propuestas digitales convincentes para un crecimiento inclusivo y una mejor salud
Ante la presión incesante sobre los recursos, la atención sanitaria mundial se acerca a un punto de inflexión en el que debe producirse un cambio radical. La atención sanitaria conectada ofrece una forma de mejorar los resultados, ampliar el acceso y dar a millones de personas más la oportunidad de vivir una vida saludable, todo ello sobre la base de modelos de negocio sostenibles. Las soluciones digitales conectarán todos los elementos del continuo asistencial, empoderarán a las partes interesadas y facilitarán la colaboración. La responsabilidad y los incentivos cambiarán a medida que las personas puedan gestionar su propia salud. Y, al llegar una buena atención sanitaria a cada vez más personas mediante tecnologías móviles y conectadas, contribuirá al crecimiento inclusivo y a una mejor salud para poblaciones enteras, con un menor coste de atención.
Autor: Dale Wiggins es vicepresidente y director general de Philips HealthSuite Digital Platform (HSDP)
Imagen: el doctor Andy Chiou (izquierda) habla con el paciente Carl Dolson en una cámara hiperbárica en Peoria, Illinois, el 26 de noviembre de 2013. REUTERS/Jim Young


