Crear un lenguaje común para abordar los daños en línea

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  • El alcance mundial de internet y la naturaleza de los daños en línea requieren colaboración global para promover la seguridad en línea.

  • Es fundamental crear un lenguaje básico común sobre los daños en línea para facilitar debates eficaces entre múltiples partes interesadas.

  • La Coalición Mundial para la Seguridad Digital del Foro Económico Mundial ha publicado La tipología de los daños en línea para facilitar una comprensión común y respaldar los esfuerzos para abordar los diversos daños.

En esta era digital, nuestra sociedad global se ha entretejido estrechamente gracias al poder de internet y de diversos servicios en línea. Esta vasta red digital ha aportado numerosos beneficios, ha salvado las distancias geográficas, facilitado el acceso al conocimiento y promovido el intercambio mundial de ideas.

Sin embargo, las mismas características que hacen que internet sea poderoso también pueden propiciar una amplia gama de daños en línea que afectan a sociedades y personas de todo el mundo. En abril de 2023, dos de cada tres personas de la población mundial —más de 5.000 millones de personas— utilizan internet. Entre estos usuarios, numerosas personas, en particular niños y grupos marginados, están expuestas a diversos daños en línea.

¿Qué está haciendo el Foro para mejorar la seguridad en línea?

Según Ofcom, el regulador del Reino Unido, al navegar por el entorno digital, un preocupante 62% de los usuarios de internet de 13 años o más se enfrenta al menos a un posible daño en línea en un periodo de cuatro semanas; las estafas, el fraude y la suplantación de identidad por phishing son las amenazas más frecuentes. Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, alrededor del 80% de los niños de 25 países afirman sentirse en riesgo de sufrir abuso o explotación sexual en línea, mientras que más de un tercio de los jóvenes de 30 países ha sufrido ciberacoso; estas experiencias angustiosas llevan a uno de cada cinco a faltar a la escuela. También existe una «desconexión digital» entre los tipos de contenido perjudicial que encuentran los jóvenes en línea y el conocimiento que tienen sus padres de esas experiencias. La Comisión de Seguridad Electrónica de Australia Investigación Mind the Gap reveló que el 71% de los adolescentes encontraba contenido gravemente perjudicial y que solo la mitad de sus padres estaba al tanto.

Estas estadísticas reflejan el impacto real y el alcance de los daños en línea en todo el mundo y hacen necesaria una respuesta global. No existen definiciones de los daños en línea aceptadas universalmente y abundan las interpretaciones fragmentadas de daños como el ciberacoso, la divulgación de datos personales, los discursos de odio y el contenido explícito. Esta falta de comprensión compartida ha dado lugar a definiciones fragmentadas y a la incapacidad de abordar el problema de manera integral. Sin una definición común de los daños en línea, es imposible consolidar perspectivas y datos para tomar decisiones fundamentadas, lo que dificulta el desarrollo de protecciones de seguridad, medidas de prevención e intervenciones eficaces para responder a estos desafíos.

En este contexto, surge la necesidad de un léxico común y del reconocimiento de los daños en línea existentes, que puedan promover una comprensión internacional y facilitar la colaboración entre múltiples partes interesadas. La Coalición Mundial para la Seguridad Digital del Foro Económico Mundial reconoce la necesidad de unificar definiciones dispares y propone La tipología de los daños en línea para subsanar esta carencia. Servirá como marco integral para comprender las numerosas formas de daño en línea y desarrollar un lenguaje básico común.

Abordar estos daños y promover la seguridad digital requiere un delicado equilibrio entre consideraciones jurídicas, normativas, éticas, sociales y tecnológicas en medio de las diversas culturas, regulaciones, lenguas y normas del ecosistema digital. Como se recomienda en los Principios mundiales sobre seguridad digital, a pesar de esta complejidad, es primordial contar con una comprensión compartida y un lenguaje común. La colaboración global para combatir los daños en línea solo puede lograrse mediante el entendimiento mutuo.

Esta tipología se elaboró con un enfoque basado en los derechos humanos. Se inspira en convenciones y principios, como la Observación general sobre la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Centrada en los derechos humanos fundamentales, la tipología reconoce que todos los tipos de daño pueden dar lugar potencialmente a una denegación ilícita del derecho a participar y de la libertad de expresión, y que estos derechos deben equilibrarse con el derecho de cada persona a estar libre de daños en línea y a la dignidad.

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Contenido, contacto y conducta

Sin embargo, la tipología no pretende ser prescriptiva, no asigna niveles de gravedad a los daños en línea ni sirve como guía estricta para el cumplimiento normativo. Además, se centra en los daños en línea que afectan a las personas y a la sociedad, pero no puede considerarse una clasificación exhaustiva de todos los tipos de daño (por ejemplo, la crueldad hacia los animales). El marco clasifica los daños en línea en tres ámbitos: contenido, contacto y conducta. El contenido se refiere a los daños que tienen su origen en material problemático en línea. El contacto alude a los daños que se producen a través de interacciones en línea. Y la conducta abarca los comportamientos perjudiciales posibilitados por la tecnología digital.

Como parte del Conjunto de herramientas para intervenciones e innovaciones en el diseño de la seguridad digital, la tipología complementa otros productos de la coalición cuyo objetivo es definir los daños en línea e identificar las posibles intervenciones tecnológicas, normativas, de procesos y de diseño que promuevan la seguridad digital respetando los derechos.

Se basa en los fundamentos establecidos por los Principios mundiales sobre seguridad digital, una publicación que destaca la necesidad de una comprensión compartida de los daños en línea. También complementa la Evaluación de riesgos para la seguridad digital en acción al facilitar la definición y categorización de los daños que requieren una evaluación de riesgos.

Este informe se elaboró con las aportaciones colectivas de partes interesadas de diversos ámbitos, entre ellas entidades reguladoras, grandes empresas tecnológicas, universidades, ONG y organizaciones de la sociedad civil.

La tipología aspira a ofrecer a diversas partes interesadas, incluidos los gobiernos, los proveedores de servicios en línea y la sociedad civil, una herramienta útil que les permita comprender, debatir y abordar eficazmente los daños en línea, promoviendo así la seguridad en línea. Aunque el entorno digital está plagado de desafíos, mediante la acción colaborativa y el compromiso con los derechos humanos es posible crear un mundo en línea más seguro e inclusivo para todos.

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