Digitalizar los bosques de Europa podría ayudar a hacer realidad el Pacto Verde de la UE.
Para alcanzar su objetivo de neutralidad climática para 2050, la Unión Europea debe actuar con urgencia para revertir el problema de la deforestación.
El uso de la cadena de bloques para digitalizar los bosques de Europa garantizará la eficiencia, la rentabilidad, la posibilidad de medir los avances y la privacidad de los datos nacionales.
El Pacto Verde de la UE es un paquete sin precedentes de medidas legislativas destinado a lograr que la UE sea climáticamente neutra para 2050. Pero, como suele ocurrir, el verdadero desafío está en cómo implementar cambios de política de gran calado en 27 países de una manera práctica, viable y alcanzable.
Las soluciones basadas en la naturaleza se están convirtiendo en parte integral de las políticas gubernamentales de todo el mundo, a medida que todos comprendemos que proteger y gestionar de forma sostenible los hábitats naturales es fundamental para combatir el cambio climático.
Las tecnologías limpias son claramente una parte fundamental de cualquier solución.
Aunque se están logrando grandes avances, es importante tener presente que, incluso con un fuerte apoyo gubernamental y el respaldo de inversores que aportan miles de millones de dólares, aún pasará algún tiempo antes de que innovaciones como la conversión de CO2 en combustible y la fotosíntesis artificial lleguen al mercado masivo.
Y no disponemos de tiempo.
Por tanto, debemos considerar soluciones alternativas y, de hecho, la mayor solución de tecnología limpia del mundo está ante nuestros ojos: los árboles.
¿Y si no solo protegiéramos los árboles, sino que también los optimizáramos mediante la cadena de bloques? Esto ofrece una oportunidad muy interesante, y estas son las razones:
1. Crea un mercado único de datos forestales adecuado para hacer seguimiento de los avances
Como suele decirse, lo que se mide se hace. El primer paso sería digitalizar los 182 millones de hectáreas de bosques de la UE en su totalidad. Necesitamos datos sobre todo, desde los inventarios forestales (animales y plantas) hasta la captura de carbono, y proteger estos datos en una cadena de bloques privada y con permisos de acceso.
Una base de datos forestales de la UE mejoraría considerablemente la transparencia, la conectividad y la accesibilidad para todos los Estados miembros. Los países podrían medir los resultados de diversos experimentos, innovaciones y políticas.
Podrían aprender y compartir conocimientos a través de las fronteras sin tener que solicitar y esperar los informes de cada país. Esto ahorraría tiempo y dinero a la UE y a los distintos países.
Mediante el uso de la cadena de bloques, estos datos llevarían una marca de tiempo y serían a prueba de manipulaciones, lo que garantizaría el pleno respeto de las normas de la UE sobre privacidad, protección de datos y competencia. Y, como la cadena de bloques está descentralizada, estos datos no se almacenarían en una base de datos central en Bruselas, «propiedad» de la UE. Permanecerían en manos de los propietarios de cada bosque, quienes darían permiso a la UE y a otros para consultar sus datos.
2. Mejora la trazabilidad de la madera en las cadenas de suministro
La tala ilegal y el comercio relacionado con ella son un problema grave. Se falsifican documentos y se soborna a personas; las autoridades no pueden vigilar todos los lugares. Estas prácticas cuestan miles de millones a los gobiernos en ingresos perdidos, causan daños medioambientales y retrasan el desarrollo sostenible.
Cada vez más, los europeos también quieren tener la garantía de que sus hábitos de compra no financian la destrucción de los ecosistemas. Quieren saber de dónde proceden los bienes que compran.
Gracias a la mayor seguridad y trazabilidad de los datos, la cadena de bloques puede ayudar a generar confianza en las cadenas de suministro de madera y otros recursos naturales, garantizando atributos específicos y otra información de identificación pertinente. Además, puede facilitar auditorías de seguimiento y rastreo de la madera en tiempo real.
3. Incentiva a los propietarios de bosques a revertir la deforestación
El Pacto Verde Europeo y la Estrategia de la UE sobre Biodiversidad indican que es crucial que la UE detenga la pérdida de biodiversidad protegiendo y restaurando los bosques. Sin embargo, para lograrlo se necesitan incentivos financieros que fomenten la preservación y reforestación de las tierras. Aquí es donde la cadena de bloques se convierte en un catalizador realmente prometedor:
Una vez digitalizada toda la información sobre un bosque, los datos pueden optimizarse para ayudar a los propietarios forestales a obtener nuevo capital. Aunque todavía están en una fase inicial de desarrollo, hay empresas fintech especializadas que utilizan la cadena de bloques para crear un nuevo mecanismo financiero para activos del mundo real —incluidos los bosques— conocido como «gemelos digitales». Estos gemelos pueden negociarse en los mercados financieros, al igual que un valor o una acción.
Al utilizar la cadena de bloques para permitir que los inversores —incluido el público en general— inviertan en un bosque, se podría persuadir a los propietarios forestales que estén considerando deforestar tierras para uso comercial con el fin de obtener dinero a que cambien de opinión.
4. Amplía el acceso de los inversores y estimula la inversión transfronteriza
Los bosques digitalizados y optimizados para la inversión directa permitirían a los 447 millones de ciudadanos de la UE invertir directamente en los bosques y elegir cuál quieren apoyar. Además, son muchos los inversores de todo el mundo que buscan oportunidades para respaldar iniciativas ESG.
Además de reducir las barreras de entrada al crear una nueva forma asequible de invertir en los bosques, la cadena de bloques aportaría un nuevo nivel de transparencia y confianza en torno a los datos forestales. A su vez, permitiría a los inversores, grandes y pequeños, realizar una diligencia debida transfronteriza sofisticada sobre un bosque y hacerlo en tiempo real. Tendrían acceso a todos los registros que necesitaran desde un portal fiable, a través de su ordenador o dispositivo móvil.
Esto supone un cambio radical para la inversión transfronteriza, especialmente para los países más pequeños de la UE que podrían tener dificultades para acceder a la inversión internacional que necesitan con urgencia.
Más del 40 % de la UE está cubierto de bosques, que absorben 417 millones de toneladas de CO2 equivalente, lo que corresponde a alrededor del 9 % de las emisiones totales de GEI (4.450 millones de toneladas), frente a menos del 7 % (375 millones de toneladas) en 1990.
Ayudar a la UE a pasar página
Lograr la neutralidad climática para 2050 requerirá un enorme valor, tenacidad y colaboración por parte de los líderes de la UE. Pero deben lograrlo, porque la emergencia climática es la mayor crisis a la que se ha enfrentado la humanidad en la memoria reciente.
Por eso creo que la UE debe crear una Unión Forestal Europea impulsada por la cadena de bloques.
La UE ya comprende que los árboles desempeñan un papel fundamental en la reversión del cambio climático y en el logro de su objetivo de neutralidad de carbono para 2050. Para garantizar la eficiencia, la rentabilidad y la medición de los avances, tiene sentido contar con una plataforma digital forestal unificada para toda la UE.
La promesa de privacidad de datos de la cadena de bloques aporta múltiples ventajas
Basar la plataforma en la cadena de bloques daría a los Estados miembros la tranquilidad que probablemente buscarán en materia de privacidad de los datos nacionales. También ofrece una nueva forma de financiar tanto la preservación de los bosques como la investigación de soluciones para combatir la crisis climática, todo ello sin necesidad de aumentar los presupuestos de la UE.
Es una perspectiva muy convincente.
¿Y qué mensaje transmitiría al resto del mundo invertir en una solución forestal basada en la cadena de bloques? Que la Comisión predica con el ejemplo y no se limita a hablar de situar a Europa a la vanguardia de la innovación en cadena de bloques.
Es una triple victoria para el medioambiente, la innovación digital y, muy posiblemente, también para el crecimiento económico europeo.


