Rocíalas, hazlas volar, dispárales: las baterías están a punto de volverse maravillosamente extrañas

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Imagina un mundo en el que pudieras convertir cualquier cosa en una batería con solo rociarla. El líquido energizado podría aplicarse como un grafiti sobre cualquier cosa: tu ropa, tu coche e incluso un avión.

Ahora imagina que esta fuente de energía imposible también pudiera resistir la lavadora y las llamas, e incluso las balas.

Puede sonar inverosímil, pero los científicos están cerca de un avance decisivo.

Jodie Lutkenhaus y su equipo de la Universidad Texas A&M han logrado tomar los componentes de una batería de iones de litio —electrodos, metal y polímero— y convertirlos en líquidos pulverizables. Han aplicado las baterías con aerógrafo sobre diversas superficies, capa por capa, y las han transformado con éxito en fuentes de energía viables. «Solo necesitas dos conectores y ya tienes corriente», dice Lutkenhaus.

Image: Universidad Texas A&M

Las implicaciones son enormes. Además de lo divertido que sería llevar ropa que se iluminara, reprodujera vídeos o te refrescara cuando aprieta el calor, las baterías ligeras y portátiles podrían beneficiar al público en general.

Por ejemplo, podrían revolucionar la atención sanitaria. Pensemos en pacientes con monitores portátiles y parches biométricos, muchos de los cuales vienen con celdas de batería voluminosas e incómodas que hay que recargar.

También tienen importantes aplicaciones militares. Un soldado promedio lleva alrededor de 20 lb de baterías como parte de su equipo de combate, por lo que reducir esa carga mejoraría claramente la comodidad y la eficiencia.

Pero ¿por qué detenerse ahí? Aunque tener más agilidad en el campo de batalla ofrece ventajas, de poco sirve si las baterías ligeras se rompen bajo presión o se inflaman al entrar en contacto con el calor.

Agresión y batería

Por eso Lutkenhaus trabaja actualmente en un nuevo tipo de batería capaz de resistir disparos. «Llevamos las baterías a un campo de tiro para ponerlas a prueba. Al fin y al cabo, estamos en Texas», dijo. «¿Y saben qué? Resistieron las balas».

También trabaja con baterías de polímeros orgánicos ignífugos, que son naturalmente resistentes al fuego. «Queremos evitar otra situación como la del coche eléctrico Tesla Model S, cuando una piedra golpeó la batería del vehículo y esta explotó», explica.

Así que son pulverizables, ponibles e incluso antibalas, pero estos no son los únicos formatos novedosos de baterías en los que trabaja Lutkenhaus. También está la batería «estructural», un material con tanta resistencia mecánica que podría usarse como pieza de un coche o ala de un avión. Los aviones podrían volar más tiempo sin repostar y los coches eléctricos recorrer más distancia sin tener que recargarse.

«Espero que, en los próximos cinco años, estos nuevos formatos de baterías mejoren el transporte, la atención sanitaria, el ámbito militar y la vida en general», afirma Lutkenhaus.

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