Estas son 3 visiones alternativas para el futuro del trabajo

A remotely controlled robot OriHime-D, developed by Ory Lab Inc. to promote employment of disabled people, uses its voice communication function to interact with staff members at a cafe in Tokyo, Japan November 26, 2018. REUTERS/Issei Kato - RC1EDAD161D0
Companies can use automation to expand enterprise and serve the workforce.Image: REUTERS/Issei Kato
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A comienzos de 2019, los líderes empresariales y gubernamentales se reunirán para abordar los desafíos que plantean la tecnología y la evolución de las dinámicas laborales. Muchos gobiernos consideran que el futuro de la industria, la Industria 4.0, implica un cambio generacional en las competencias y requiere una nueva visión de la seguridad que proporciona el empleo a tiempo completo. En el caso del sector empresarial, los líderes deberán equilibrar las promesas de la automatización y los datos avanzados con la salud financiera de la fuerza laboral. Es un futuro desafiante. Pero en absoluto es un futuro sombrío.

La Industria 4.0 que abordarán los asistentes a Davos es, en esencia, una cuestión de transformación de la fuerza laboral, y no de desplazamiento de la misma. Se define por la intersección de una vida laboral más larga, las nuevas tecnologías, la evolución de los modelos de empleo y las dinámicas financieras. Los gobiernos y el sector privado deben gestionar de forma proactiva estas dinámicas, y no aceptarlas a ciegas. La Industria 4.0 exige una visión que incluya la salud financiera, la seguridad de la fuerza laboral y nuevas oportunidades para los trabajadores de todos los segmentos demográficos y niveles de competencias.

«Oportunidades» es la palabra clave aquí. La atención debe centrarse en escenarios que las creen, y no que las destruyan. Las tres situaciones siguientes se basan en nuestra investigación en Mercer y en conversaciones que he mantenido con destacados líderes de opinión. Sin duda habrá cambios. Pero los resultados futuros estarán influidos por los elementos que las empresas pueden controlar, y los debates en torno a dichos elementos serán, probablemente, los más productivos en Davos.

Escenario uno: la automatización como optimizador

Idealmente, la robótica, la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y la automatización conversacional y de servicios cumplirán dos propósitos: ampliar la empresa y servir a la fuerza laboral. Si las empresas utilizan la automatización y los datos avanzados con estos fines, la Industria 4.0 optimizará el futuro del trabajo.

Este escenario cuenta con el respaldo de Parag Khanna, futurista global y autor de The Future Is Asian. En la visión de Khanna, la automatización debe cumplir las cuatro normas siguientes para integrarse de forma eficaz:

1. Mejorar, en lugar de sustituir, las condiciones y oportunidades de empleo

2. Mejorar la forma en que una empresa llega al mercado

3. Aportar valor a los clientes

4. Mejorar las capacidades de datos sin vulnerar la privacidad

«La automatización y la IA, en particular, deberían beneficiar a las empresas, a sus clientes y a su fuerza laboral», me dice Khanna.

«Fíjense en lo que dicen Tim Cook [consejero delegado de Apple] y Marc Benioff [copresidente ejecutivo de Salesforce]. Hablan de la necesidad de que la tecnología y los datos respeten a sus clientes, en lugar de controlarlos. Es un cambio en el debate, y creo que lo oirán en Davos».

Escenario dos: la cooperación sustituye a la automatización como prioridad para la Industria 4.0

En este escenario, la fuerza laboral tiene voz. No se ve anegada por la tecnología ni por la falta de oportunidades; forma parte integral de las nuevas versiones de ambas. De hecho, cabe esperar que los participantes que den forma al pensamiento sobre el futuro del trabajo tengan una voz singular en Davos.

Este escenario anima a las organizaciones a implicar a la fuerza laboral, en lugar de alejarla. Contempla construir sobre las mejores prácticas de las empresas tecnológicas que producen algunas de las herramientas que podrían alterar la fuerza laboral. Asimismo, involucra a las organizaciones laborales y a los gobiernos para desarrollar conjuntamente nuevas estrategias de fuerza laboral.

Tomemos como ejemplo a Cisco. Recientemente, implicó a su fuerza laboral en un «breakathon» de 24 horas destinado a desmontar y reconstruir su programa de recursos humanos. Más de 800 empleados (el 65 % procedente de recursos humanos y el resto de servicios e ingeniería) participaron en el evento, con oficinas de todo el mundo que se sumaron de forma «en cadena, siguiendo al sol». Los empleados se dividieron en pequeños equipos para identificar los problemas que habían experimentado en su trabajo y proponer ideas de solución. El resultado: varias soluciones en materia de captación de talento, incorporación, desarrollo y liderazgo. Una de las ideas dio lugar a la creación de YouBelong@Cisco, una aplicación móvil que guía a los nuevos empleados y a sus responsables durante sus primeras semanas de trabajo.

«Instaría a la reunión de Davos a anticiparse a las cuestiones relativas a la fuerza laboral. Cuando la tecnología se integra en una empresa, a menudo es demasiado tarde para reciclar a los trabajadores», afirma Thomas Kochan, profesor de Estudios de Trabajo y Organización y codirector del Instituto de Investigación sobre Trabajo y Empleo de la MIT Sloan.

«Tenemos que averiguar qué debemos hacer para crear un nuevo contrato social con los trabajadores. ¿Qué necesitamos de los sindicatos? ¿De la tecnología? ¿Del gobierno? Hará falta trabajar juntos para lograrlo».

Escenario tres: la transformación digital impulsa la transformación de la fuerza laboral

La Industria 4.0 no se limita al G20. Los mercados emergentes se están convirtiendo en una perspectiva desde la que puede observarse el futuro del trabajo. En Indonesia, la tecnología digital y la movilidad compartida han dado lugar al auge de la mayor empresa de la historia del país, Go-Jek. En Kenia, el 48 % del PIB del país se procesa a través de teléfonos móviles, lo que ha creado un sector en torno a la empresa de pagos móviles M-Pesa. En la India, Bosch Consulting está entre las empresas internacionales que construyen culturas digitales y crean programas de inmersión digital para facilitar la comprensión de la transformación digital. Aún queda mucho por hacer en los mercados emergentes.

«Debemos cambiar la forma en que pasamos de un antiguo modelo de «brecha digital», basado en la desigualdad de acceso, a un nuevo modelo en el que el uso de lo digital crea nuevas oportunidades», afirma Richard Heeks, director del Centre for Development Informatics e investigador sénior del Sustainable Consumption Institute, de la Universidad de Mánchester.

«Debemos entenderlo y actuar en consecuencia. El segundo tema, relacionado con el anterior, sería el trabajo digital digno: la necesidad de defender y promover las normas laborales básicas en la economía digital. De lo contrario, las desigualdades seguirán creciendo y desgarrarán aún más el ya frágil tejido social».

En cierto sentido, los asistentes a Davos intentarán poner orden en lo desconocido. Seguimos intentando preparar a las empresas y a sus empleados para el cambio. ¿Pueden coexistir la automatización y los seres humanos de forma rentable y positiva? El Foro Económico Mundial es la mejor plataforma para encontrar respuestas y generar ideas.

Considerar las posibilidades de la Industria 4.0 a través del prisma de los juegos complejos es una forma de concebir un futuro optimista. Cuando el programa de IA Watson de IBM derrotó al campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov, el mundo quedó conmocionado. Hoy en día, los humanos ya ni siquiera juegan al ajedrez contra la IA. Los algoritmos han superado al cerebro humano. Las plataformas de IA se enfrentan entre sí en el Campeonato de Ajedrez por Computadora, mientras que los humanos solo juegan entre ellos en el Campeonato Mundial de Ajedrez. La automatización tiene su lugar, y también lo tienen los humanos. Un escenario similar se ha desarrollado en el juego del Go, que es más complejo y se suponía que era demasiado difícil para la IA. Hoy en día, la IA vence a los jugadores humanos de Go.

Los humanos apenas han quedado excluidos del ajedrez o del Go. Han encontrado una nueva forma de jugar. Esto podría ser análogo al futuro del trabajo en la Industria 4.0. La automatización encontrará su propio nivel de experiencia. Ese nivel podría superar en muchos casos la capacidad humana, pero no es necesario devaluar la capacidad humana. Hay un sólido argumento de que las habilidades humanas serán aún más importantes en la Industria 4.0.

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