A pesar de los importantes avances tecnológicos, muchas personas, especialmente en los países en desarrollo, carecen de acceso a internet.
Un acceso a internet asequible y accesible puede ayudar a las personas y a las comunidades a mejorar sus vidas, contribuyendo a un futuro más equitativo y sostenible.
Las inversiones en infraestructura de conectividad pueden ampliar el acceso de banda ancha, facilitando la inclusión digital y el empoderamiento de las personas.
En el mundo interconectado de hoy, internet y la conectividad móvil se han convertido en herramientas poderosas para el empoderamiento humano. Más allá de simplemente conectar a las personas, estas tecnologías son vías hacia la educación, la atención sanitaria y las oportunidades económicas. Desde las aldeas rurales hasta las bulliciosas ciudades, la revolución digital está transformando vidas, derribando barreras y fomentando una sociedad más inclusiva y equitativa.
No obstante, la brecha digital sigue siendo un desafío persistente. A pesar de los importantes avances tecnológicos y de conectividad, muchas personas –especialmente quienes viven en países en desarrollo y en comunidades marginadas– aún carecen de acceso a internet y a herramientas digitales. Esta brecha digital puede agravar las desigualdades existentes, limitando las oportunidades de educación, empleo y participación social.
Los servicios de banda ancha fija representaron más del 80 % del tráfico mundial de internet en 2023, pero en los países de bajos ingresos solo hubo una suscripción de banda ancha fija por cada 100 personas, debido a los precios elevados y a la falta de infraestructura. En cambio, en los países de ingresos altos, la tasa de suscripción a banda ancha fija fue de 39 por cada 100 personas en 2023.
Pese a esta disparidad en las suscripciones de banda ancha fija, la posesión de teléfonos móviles se encuentra en un nivel máximo histórico, con el 78 % de las personas de 10 años o más en todo el mundo que poseían un teléfono móvil en 2023. De media, en todas las regiones y en todos los grupos de ingresos, el porcentaje de personas con teléfono móvil es superior al porcentaje de usuarios de internet. Sin embargo, la brecha digital persiste incluso aquí: los países de bajos ingresos tienen solo 33 suscripciones activas de banda ancha móvil por cada 100 personas, frente a 148 por cada 100 personas en los países de ingresos altos.
Estos datos y cifras reflejan una desigualdad acusada en el acceso a una conexión a internet fiable, lo que ilustra la necesidad de una conectividad asequible y accesible. Esto es especialmente cierto si se tiene en cuenta que, mientras que el 89 % de las personas en los países de ingresos altos están cubiertas por redes 5G, esta tecnología está prácticamente ausente en los países de bajos ingresos. En estos lugares, el 3G puede ser la única opción disponible para conectarse a internet, pero resulta insuficiente para aplicaciones que requieren un gran ancho de banda, como la telemedicina y la educación en línea. Incluso el 4G, que mejora notablemente la conectividad, sigue fuera del alcance de más del 60 % de la población de los países de bajos ingresos.
Conectividad e inclusión financiera en Pakistán
Con un acceso a redes y servicios digitales asequibles y accesibles, las personas y las comunidades pueden superar desafíos, mejorar sus vidas y contribuir a un futuro más equitativo y sostenible. La prosperidad general que surge de permitir que más personas participen en actividades económicas gracias al acceso a internet puede generar un beneficio duradero.
En Pakistán, por ejemplo, donde el 79 % de la población carece de acceso a servicios financieros, e& ha llevado banda ancha de fibra a más de un millón de hogares y aspira a añadir millones más en los próximos tres a cinco años. Nuestra red móvil 4G también está disponible para 28 millones de abonados en Pakistán. Esto es un factor clave para los servicios digitales esenciales y para integrar a las comunidades en la economía digital, permitiendo que las personas accedan a herramientas financieras esenciales.
Los pakistaníes que antes estaban excluidos pueden ahora construir un futuro más prometedor accediendo, por ejemplo, a microcréditos, productos de ahorro y servicios financieros digitales. U Microfinance Bank, filial de e& en Pakistán, ha multiplicado por cinco su cartera de préstamos en los últimos cinco años. Ha prestado servicios financieros a más de 400 000 clientes de préstamos a través de una red de más de 375 sucursales, principalmente en zonas rurales, y ofrece además soluciones de banca digital a través de su aplicación.
Mientras el mundo avanza hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, es importante priorizar el elemento humano. Considere el profundo impacto que esta solución puede tener en personas que antes estaban excluidas de la banca tradicional. Un comerciante de frutas, por ejemplo, podría obtener financiación para un vehículo comercial con un plan de devolución adaptado a sus circunstancias. Esto ofrece una vía práctica para la propiedad de un vehículo, y, lo más importante, sin los riesgos de los préstamos abusivos.
Colaborar para cerrar la brecha digital
Este espíritu de empoderamiento se refleja en una alianza entre el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y e& que tiene como objetivo aprovechar las tecnologías digitales para el desarrollo sostenible en la región de los Estados Árabes. La iniciativa Digital para el Desarrollo Sostenible (D4SD) busca cerrar la brecha digital impulsando la economía con un enfoque en las microempresas, pequeñas y medianas empresas, alineando el progreso tecnológico con soluciones centradas en las personas.
La brecha digital es un recordatorio contundente de las desigualdades de nuestro mundo interconectado. Sin embargo, puede superarse invirtiendo en infraestructura, ampliando la conectividad y empoderando a las personas con herramientas digitales. Las iniciativas de empresas con alcance y recursos globales son fundamentales para desbloquear todo el potencial de las tecnologías digitales. Al centrarnos en los beneficios tangibles de cerrar la brecha digital para las personas y sus comunidades, podemos inspirar la acción colectiva e impulsar el progreso hacia un mundo en el que todos, independientemente de su ubicación o origen, puedan prosperar.


