La IA puede ayudar a describir el entorno a las personas con discapacidad visual.
Desde el contraste de color hasta las funciones de lector de pantalla, las interfaces de usuario inclusivas son clave para los servicios móviles.
El mercado de la tecnología de asistencia avanza con una trayectoria ascendente.
Las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial están transformando drásticamente todos los aspectos de nuestra vida. McKinsey estima que la transformación digital durante la pandemia ha acelerado en cinco años avances que, de otro modo, habrían requerido ese tiempo. ¿Cómo garantizamos entonces que los beneficios lleguen a toda la sociedad, incluidas las personas con discapacidad?
Desde los principales impulsores tecnológicos de la 4RI hasta productos de asistencia específicos, estas son tres formas de hacer que nuestras tecnologías sean más inclusivas para las personas con discapacidad:
1. Incorporar la inclusividad en las tecnologías de la 4RI
Tecnologías de la 4RI como la IA y la cadena de bloques han evolucionado hasta convertirse en la columna vertebral de numerosos productos y servicios. Por un lado, las personas con discapacidad están aprovechando las oportunidades para innovar; por ejemplo, utilizando la IA para ayudar a describir el entorno a las personas con discapacidad visual. Por otro lado, existe una amplia preocupación de que, si no se orientan adecuadamente, las tecnologías de la 4RI puedan incorporar sesgos hacia grupos históricamente marginados.
Solo cuando las tecnologías avanzadas se desarrollan teniendo presente la inclusividad pueden impulsar verdaderamente el progreso de todos.
Ching-Shiuan Jiang
Un informe reciente de la Organización Internacional del Trabajo señala los riesgos que la inteligencia artificial podría generar al reproducir sesgos si los datos recopilados y reconocidos no incluyen suficientemente a las personas con discapacidad. El kit de herramientas de Diversidad, Equidad e Inclusión 4.0 del Foro también insta a la concienciación y a la acción para abordar los posibles sesgos en la aplicación de herramientas basadas en tecnología en los procesos de contratación de las empresas.
Tanto el sector público como el privado pueden desempeñar un papel activo en la incorporación de la inclusividad desde el inicio. Por ejemplo, la Asociación sobre Empleo y Tecnología Accesible (PEAT, por sus siglas en inglés) del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos ofrece orientaciones sobre cómo las tecnologías de la 4RI, como la IA, los vehículos autónomos y los dispositivos de realidad extendida o virtual, deben incluir a las personas con discapacidad, junto con un manual práctico diseñado para cualquier persona que desee poner en marcha sus iniciativas tecnológicas de forma inclusiva.
Solo cuando las tecnologías avanzadas se desarrollan teniendo presente la inclusividad pueden impulsar verdaderamente el progreso de todos.
2. Aplicar el diseño universal y accesible en los productos habilitados por tecnología
El uso de productos tecnológicos se ha disparado desde 2020. Sin embargo, para que todos puedan disfrutar de los beneficios derivados del auge de la innovación, la accesibilidad es clave.
Los líderes del sector desempeñan un papel importante en el diseño de productos inclusivos. Tomemos como ejemplo el uso acelerado de las plataformas digitales de reuniones: Microsoft Teams está marcando la pauta al ofrecer funciones de subtitulado que permiten a las personas con discapacidad auditiva participar plenamente. Asimismo, su funcionalidad Immersive Reader da apoyo a las personas con dislexia.
Más allá de las plataformas de reuniones, pero igualmente pertinente en el mundo del trabajo a distancia, el verificador de accesibilidad de Microsoft en Office 365 también busca garantizar que toda la documentación, incluidos los correos electrónicos, se cree de forma accesible.
Los servicios habilitados para dispositivos móviles son otro ámbito que registró un crecimiento exponencial el año pasado, y las interfaces de usuario inclusivas son fundamentales para que sus servicios lleguen a las personas con discapacidad, tanto como clientes como proveedores de servicios. Por ejemplo, Gojek, un unicornio indonesio que presta servicios a 38 millones de usuarios en el Sudeste Asiático, comenzó el año pasado a diseñar una experiencia de aplicación más accesible para los usuarios con discapacidad, explorando funcionalidades como el ajuste del lector de pantalla, el contraste de color y otras más.
De hecho, se prevé que el valor de mercado del diseño inclusivo sea considerable. El 15 % de la población mundial tiene algún tipo de discapacidad. Según el Return on Disability Group, este grupo de consumidores es más numeroso que China y representa 1,9 billones de dólares en renta disponible.
Además, la innovación impulsada por el diseño inclusivo ha demostrado que fomenta un uso más amplio y abre nuevos mercados; por ejemplo, Microsoft descubrió que sus funciones de subtitulado, cuyo uso creció 30 veces en el último año, no solo benefician a las personas con discapacidad auditiva, sino que también facilitan una amplia gama de usos, como en entornos ruidosos o para entender distintos acentos.

3. Invertir en tecnología de asistencia con la 4RI
Por último, existe la posibilidad de acelerar el uso de tecnologías de vanguardia en los equipos de asistencia, lo que repercutirá directamente en la calidad de vida y la productividad de muchas personas con discapacidad. La sofisticación de la tecnología de asistencia puede ser alta o básica, pero la 4RI ha abierto nuevas oportunidades para opciones más asequibles o autónomas.
Empresas y organizaciones de todo el mundo están experimentando con soluciones innovadoras. Por ejemplo, VenusArm, impulsado por jóvenes y con el apoyo de UNICEF y Generation Unlimited utiliza la impresión 3D para producir prótesis biónicas y ha reducido el coste a 1/30 del de un brazo artificial. Además, estos brazos pueden ‘’crecer con los niños’’.
Del mismo modo, organizaciones internacionales como PNUD y CICR también están aprovechando las prótesis impresas en 3D en los países en desarrollo, lo que presenta un enorme potencial, dado que el 80 % de las personas con discapacidad viven en países en desarrollo.
Gran parte de los equipos de asistencia tiene como objetivo aumentar la movilidad, pero ¿qué ocurre con los vehículos autónomos y con el impacto que podrían tener en las personas que no pueden conducir automóviles tal como existen en su formato actual? Toyota, por ejemplo, ha visto esta oportunidad y ha desarrollado un prototipo de un nuevo tipo de vehículo con determinadas funciones automatizadas (como el aparcamiento) y con espacio para acomodar sillas de ruedas.
La OMS estimó que el mercado de la tecnología de asistencia alcanzará los 26 000 millones de dólares estadounidenses en 2024, debido al crecimiento de la población, al aumento de la longevidad y al avance tecnológico.
Existen argumentos sólidos para que los sectores privado y público inviertan en la 4RI inclusiva, en el diseño accesible y en soluciones de tecnología de asistencia, impulsando los beneficios de las tecnologías para todos y cumpliendo la visión de los ODS de no dejar a nadie atrás.
Fundamental para estos esfuerzos es involucrar a las personas con discapacidad en el proceso y situar sus necesidades en el centro. Según las palabras del equipo de diseño de productos de Gojek, lo que se necesita para dar este paso es la firme convicción de que «la inclusión es lo correcto».

