Por qué crear una economía sostenible está en nuestras manos

Por qué crear una economía sostenible está en nuestras manos
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Hace una semana, The Purpose Business organizó un desayuno informativo sobre los Objetivos Globales. Invitamos a 50 fuerzas del bien del Hong Kong comercial y acudieron en gran número. Eran principalmente responsables de sostenibilidad de algunas de las empresas líderes de la ciudad. Nuestro objetivo era sencillo: queríamos que estas empresas enmarcaran sus iniciativas de sostenibilidad en apoyo a los Objetivos Globales.

El ambiente fue positivo y la conclusión, según nos dijeron, incluyó una sensación de alivio por el hecho de que los Objetivos Globales no exigían trabajar en algo nuevo. Todo lo que una empresa necesita hacer es tomar su estrategia de sostenibilidad y alinearla con los objetivos.

De hecho, todas y cada una de las empresas que ya figuran en el Dow Jones Sustainability Index, ya sea por elaborar informes alineados con la Global Reporting Initiative o como signatarias del UN Global Compact, ya están apoyando los Objetivos Globales, comuniquen o no esos objetivos hacia el exterior.

Quizá apoyar los Objetivos Globales parezca más sencillo para las empresas, por los recursos, la normativa, el cumplimiento y otros muchos motivos. Sin embargo, las empresas, sobre todo las que venden productos y servicios directamente, están en realidad impulsadas por una fuerza mayor: lo que quiere el consumidor.

Esto es de lo que trata el Objetivo 12 : “Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles”. Y, por supuesto, los hábitos y las decisiones personales de toda la sociedad influyen en el éxito de este objetivo.

Empecemos por pensar en cómo consumimos.

Necesitamos comer. Tres comidas al día es lo habitual, pero sabemos que más de un tercio de la población mundial ni siquiera tiene una comida al día. Necesitamos poder desplazarnos con comodidad, pero quizá los coches al ralentí y las furgonetas que echan humo no son un uso eficiente de la energía. Si pensamos en lo que necesitamos frente a lo que queremos, normalmente no coinciden.

El cómo y el porqué del consumo es directamente proporcional al poder adquisitivo de cada persona. Podemos permitírnoslo, así que compramos más. Cuando no lo queremos, lo tiramos. Christina Dean, consejera delegada de Redress en Hong Kong, afirmó que en 2011 se vertían diariamente en vertederos 217 toneladas de textiles. Por ello puso en marcha el 365 day challenge, en el que vistió ropa desechada durante un año para concienciar sobre el problema. Una idea brillante y de gran impacto.

En Filipinas, el también Young Global Leader Reese Fernandez puso en marcha una empresa social llamada Rags2Riches para formar a mujeres como artesanas que crean piezas artísticas a partir de retales y materiales indígenas. Hoy, más de 900 artesanos fabrican colecciones para el hogar y bolsas tote de uso diario.

El Objetivo 12 no pide a las personas que dejen de comer fuera, de comprar o de viajar en primera clase. Simplemente nos invita a revisar nuestros patrones y hábitos de consumo personales y a ser más conscientes de sus consecuencias.

Comprar a granel artículos como detergentes o productos de cuidado personal no solo sale más barato a largo plazo, sino que también reduce los residuos (en comparación con los artículos envasados individualmente) e inculca un sentido de disciplina en cuanto al uso.

En los próximos 15 años, el Objetivo 12 pretende:

  • Avanzar hacia la gestión sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales

  • Reducir a la mitad el desperdicio mundial de alimentos per cápita y reducir las pérdidas de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y suministro

  • Reducir sustancialmente la generación total de residuos mediante la prevención, la reducción, el reciclaje y la reutilización

  • Alentar a las empresas, en especial a las grandes empresas y a las transnacionales, a adoptar prácticas sostenibles e integrar la información sobre sostenibilidad en sus ciclos de presentación de informes

Existe toda una gama de metas para promover prácticas sostenibles y reducir el consumo derrochador. Para hacer su parte, empiece por lo sencillo. Si es una empresa, revise sus prácticas de compra y reduzca los residuos o el uso de productos químicos cuando sea posible. Establezca metas sobre el uso eficiente de los recursos. Mejore la transparencia integrando el consumo y la reducción en sus ciclos de presentación de informes. Si es una persona, reflexione sobre el cómo y el porqué de sus hábitos de consumo. Compre a granel. Cocine el pescado entero. Reutilice creativamente. Intercambie ropa o visite tiendas de segunda mano. BYOB: lleve su propia bolsa o botella.

Son pasos pequeños, pero, en conjunto, suponen cambios enormes. El cambio hacia un consumo responsable nos corresponde a todos.

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Autora: Patricia Dwyer, fundadora y directora de The Purpose Business, Young Global Leader

Imagen: Un cliente compra una de las nuevas bolsas reutilizables de Carrefour en un supermercado Carrefour de Madrid el 1 de septiembre de 2009. REUTERS/Susana Vera

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