¿Imagine llegar a una ciudad y descubrir que la mayoría de los adultos (si no todos) no pueden trabajar, crear un negocio ni comprar bienes y servicios? Esta es la situación de la mayoría de los campamentos de refugiados del mundo.
El desplazamiento forzoso ha alcanzado cifras récord en todo el planeta, con 70,8 millones de personas desplazadas en el mundo, según ACNUR, incluidos refugiados, desplazados internos y solicitantes de asilo. Esta situación, junto con las situaciones de refugio prolongadas que se han extendido durante varias décadas, implica que la crisis no da señales de remitir.
En las conversaciones sobre refugiados se escuchan con frecuencia palabras como «carga» y «presión», pero ¿qué ocurriría si sustituyéramos esas palabras por «potencial», «oportunidad» y «servicio»?
Los refugiados no son solo refugiados: son empleadores, empleados, emprendedores y consumidores. Sin embargo, también están desatendidos. Aquí es donde el sector privado puede desempeñar un papel central para crear soluciones duraderas y a largo plazo tanto para los refugiados como para las comunidades de acogida.
«Sector privado y refugiados: vías para la escalabilidad», un informe de la Corporación Financiera Internacional (IFC), elaborado en colaboración con Bridgespan Group y publicado en mayo de 2019, encuestó a más de 170 iniciativas del sector privado en África y Oriente Medio para analizar en profundidad qué funciona y qué debe hacerse a continuación.
El estudio identificó cinco vías principales a través de las cuales las empresas interactúan con los refugiados y las comunidades de acogida:
1) Compartir capacidades como la tecnología o los conocimientos técnicos, para facilitar el acceso a la asistencia humanitaria, la educación o los servicios financieros
2) Ampliar servicios adaptando los modelos de negocio actuales a las necesidades de los refugiados
3) Generar empleo ofreciendo formación profesional y apoyo al emprendimiento a los refugiados
4) Integrarse en las cadenas de valor contratando directamente a refugiados o trabajando con pequeñas empresas que los contratan
5) Crear un negocio vendiendo bienes y servicios adaptados a las poblaciones refugiadas

Aun así, el estudio concluyó que las empresas privadas podrían hacer mucho más. Más de la mitad de las empresas encuestadas afirmaron que desearían aumentar su actividad con los refugiados y las comunidades de acogida, pero se veían frenadas por la falta de inteligencia de mercado, la escasez de financiación y la dificultad para encontrar los socios locales adecuados.
El potencial de mercado es innegable. En el campamento de Kakuma, en Kenia, un estudio de mercado de la IFC de 2018 «Kakuma como mercado», constató una economía valorada en 56 millones de dólares al año a partir del consumo de los hogares, además de 2100 negocios propiedad de refugiados.
Sin embargo, para aprovechar este potencial es necesario contar con un entorno normativo que permita a los refugiados trabajar, desplazarse y ser propietarios de un negocio en su país de acogida. Las agencias humanitarias y de desarrollo deben trabajar estrechamente con los gobiernos anfitriones para impulsar políticas, reformas y nuevas herramientas de financiación que amplíen las actividades económicas con los refugiados.
Durante mucho tiempo, el sector privado se ha mantenido al margen de esta cuestión, pero en los últimos años las cosas han empezado a cambiar. La IFC, por ejemplo, ha apoyado a clientes y empresas de Oriente Medio para reducir el riesgo y ampliar sus servicios a las comunidades de refugiados, así como en África Oriental, donde ha creado la primera plataforma para refugiados centrada en el sector privado de la región.
La transición de considerar a los refugiados como parte esencial del negocio, en lugar de verlos desde la perspectiva de la responsabilidad social corporativa (RSC), es prometedora, pero aún es necesario cubrir lagunas en diversos sectores, como la energía, la tecnología, los servicios financieros, la educación y el saneamiento.
Quizá lo más importante de todo sea un cambio de mentalidad. Estamos en un punto de inflexión y existe una oportunidad para relacionarse con los refugiados y los contextos de refugio de formas nuevas e innovadoras. Al ver e interactuar con los refugiados como los emprendedores y agentes económicos que son, podemos promover colectivamente la autosuficiencia y crear soluciones duraderas. El sector privado no es en modo alguno una panacea, pero puede ser una parte central para crear soluciones a largo plazo.


