«Me complace compartir algunas buenas noticias para las personas y el planeta», dijo el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ante una sala abarrotada de delegados de prensa. ¿La buena noticia? Tras tres años de negociaciones y debates, 193 países habían acordado un conjunto de objetivos de desarrollo más audaces y ambiciosos que cualquiera de los que les precedieron.
Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), parte de una agenda más amplia, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible , se basan en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Estos ocho objetivos, fijados por las Naciones Unidas ya en 2000 para erradicar la pobreza, el hambre, el analfabetismo y las enfermedades, expiran a finales de este año.
Figura 1: Los Objetivos de Desarrollo del Milenio
Fuente: Naciones Unidas
Los ODM eran concretos, específicos y medibles, y por ello ayudaron a establecer algunas áreas prioritarias en el desarrollo internacional. Pero esa fue también una de sus mayores críticas: al ser tan específicos, habían dejado de lado otras áreas igual de importantes.
A pesar de las críticas, se han logrado avances significativos en los últimos 15 años, especialmente en lo que respecta a erradicar la pobreza y mejorar el acceso a la educación. Sin embargo, estos avances han sido muy desiguales, con mejoras que a menudo se concentran en regiones concretas y en determinados grupos sociales. Una evaluación de la ONU de 2015 sobre los ODM concluyó que no llegaron a muchas personas: «La evaluación de los avances hacia los ODM ha mostrado reiteradamente que los más pobres y quienes están en desventaja por motivos de género, edad, discapacidad o etnia suelen quedar al margen.»
Al elaborar los ODS –un proceso plurianual en el que participaron la sociedad civil, los gobiernos, el sector privado y el mundo académico–, las Naciones Unidas buscaron tener en cuenta todas estas deficiencias. ¿Cómo se llegó, entonces, a estos nuevos objetivos y qué aspecto tienen?
17 objetivos para «las personas y el planeta»
En respuesta a la acusación de que los ODM tenían un enfoque demasiado estrecho, los ODS se propusieron abordar una amplia gama de cuestiones, desde la desigualdad de género hasta el cambio climático. El hilo conductor de los 17 objetivos y sus 169 metas es el compromiso de poner fin a la pobreza: «Erradicar la pobreza en todas sus formas y dimensiones, incluida la pobreza extrema, es el mayor desafío global y un requisito indispensable para el desarrollo sostenible», señala el preámbulo de la agenda.
Figura 2: Los Objetivos de Desarrollo Sostenible
Fuente: Jakob Trollbäck
Además de ser más abarcadores que los ODM, el proceso de consulta fue también mucho más inclusivo –Ban Ki-moon lo calificó de «proceso más transparente e inclusivo de la historia de la ONU»–. Se hizo un esfuerzo sin precedentes para recabar la opinión del mayor número posible de personas, en particular de aquellas que normalmente no se consultan para este tipo de acuerdos internacionales. En total, 5 millones de personas de 88 países de todas las regiones del mundo participaron en la consulta y compartieron su visión del mundo en 2030. Esto contrasta mucho con la elaboración y aplicación de los ODM, que un experto describió como «una creación burocrática interna de la ONU».
Figura 3: Extracto de los resultados de la encuesta My World
Fuente: Naciones Unidas
Pero lo que realmente distingue a los ODS de sus predecesores es su carácter universal. Reconociendo que los ODM dejaron atrás a determinadas personas y países, la Agenda 2030 se propone «llegar primero a quienes más atrás se han quedado» y concluye con el compromiso de que «nadie se quedará atrás».
De las palabras a los hechos
Alcanzar el consenso sobre una agenda de desarrollo tan amplia ya fue un logro en sí mismo, pero el trabajo real comenzará en enero, cuando entre en vigor. «Tenemos ante nosotros una agenda grande y ambiciosa. Ahora debemos trabajar para hacerla realidad», dijo el secretario general de la ONU. ¿Cómo tiene previsto exactamente Naciones Unidas hacerlo?
El Objetivo 17 detalla precisamente esto. Contempla una serie de medidas, como el apoyo financiero y la reducción de la deuda, la transferencia de tecnologías y conocimientos científicos a los países en desarrollo en condiciones favorables, y el establecimiento de un sistema comercial abierto, no discriminatorio y equitativo que ayude a los países en desarrollo a aumentar sus exportaciones.
Pero la forma más importante de alcanzar los ODS se abordó en la rueda de prensa de la ONU: «Necesitaremos a todos los socios para que esto sea un éxito». Las alianzas multisectoriales, que involucran a gobiernos, sector privado y sociedad civil, han sido descritas como el «pegamento» que mantendrá unido este proceso, y serán la única manera de garantizar que se cumplan estos objetivos increíblemente ambiciosos.
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Autora: Stéphanie Thomson es editora del Foro Económico Mundial.
Imagen: Un niño toca un muro de 45 metros (148 pies) de largo iluminado con rayos de colores en una sala de exposiciones de Wuhan, en la provincia de Hubei, en el centro de China, el 1 de mayo de 2007. REUTERS/China Daily






