En la COP26 se destacaron los beneficios de las culturas indígenas.
Esto se debe a que los pueblos indígenas viven en comunión y armonía con el medio ambiente.
A continuación, exploramos en qué se diferencian los sistemas alimentarios indígenas de los industriales y cómo podemos aprovechar estas ideas para fomentar la sostenibilidad en la agricultura.
Las conversaciones sobre el clima en la COP26 también prestaron atención a los pueblos indígenas. «Los pueblos indígenas están en el centro porque son quienes predican con el ejemplo», afirmó Yon Fernández de Larrinoa, jefe de la unidad de Pueblos Indígenas de la ONU. «Viven en comunión y armonía con el medio ambiente, y esa es la única manera de protegerlo a largo plazo».
Mientras los estadounidenses celebran el Día de Acción de Gracias y recuerdan la historia de los colonos europeos que compartieron alimentos y aprendieron de los pueblos indígenas de América, los pueblos indígenas de Estados Unidos están reconectando con sus raíces para recuperar los conocimientos de sus antepasados, especialmente ante las vulnerabilidades del suministro de alimentos durante la pandemia.
La cooperación inicial entre los colonos y los pueblos indígenas en la que se basa el Día de Acción de Gracias duró poco. A lo largo de la historia, a los pueblos indígenas de Estados Unidos se les han arrebatado sus recursos y se les ha dejado en situación de dependencia del gobierno. «Me crie con programas de alimentación del gobierno, que eran necesarios», contó Sean Sherman, quien creció en la reserva de Pine Ridge, en Dakota del Sur. «Pero también son muy perjudiciales por su bajo valor nutricional: alimentos ultraprocesados, muchísimos carbohidratos, mucho azúcar, alimentos con demasiada sal… Si observas a las comunidades que sobreviven gracias a un programa así, verás diabetes, obesidad, cardiopatías… todo eso es consecuencia directa». Sherman es conocido como The Sioux Chef y fundó Indigenous Food Lab, que busca conectar a emprendedores que crean alimentos indígenas saludables.
Aprender los conocimientos prácticos de los sistemas indígenas y aplicarlos a nuestra vida en un mundo industrializado nos permite generar y producir alimentos de una manera muy distinta a la que los consumidores conocen y esperan. Estas son algunas de las diferencias entre los sistemas alimentarios indígenas y los industriales.
¿Qué son los sistemas alimentarios indígenas?
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), estos son los cinco rasgos que tienen en común los sistemas alimentarios indígenas:
Un conocimiento profundo de la naturaleza y sus ciclos.
La combinación de la generación de alimentos con su producción.
Recorrer largas distancias para recolectar alimentos y luego prepararlos y consumirlos en el mismo lugar
La generación de alimentos mediante la gestión territorial.
La importancia de la espiritualidad.
¿Qué pueden aprender los agricultores industriales de las técnicas agrícolas de los pueblos indígenas?
¿Pueden los sistemas alimentarios indígenas producir la misma cantidad de alimentos que los sistemas industriales para alimentar al mundo? «Sin duda… Podríamos tener sistemas alimentarios distribuidos por las zonas urbanas y utilizar semillas de plantas perennes y domesticadas», afirmó Sherman. «Piensen en cuánto puede producir en un verano una pequeña granja que vende en un mercado agrícola. Podríamos cultivar una gran cantidad de alimentos; después, se trata de entender cómo conservarlos».
La ONU coincide en que los sistemas alimentarios indígenas pueden ampliarse. «Si los pueblos indígenas tuvieran el mismo acceso a la tierra y a los recursos financieros que los pueblos no indígenas tienen en la agricultura, mi hipótesis es que la producción de alimentos sería realmente mayor», afirmó Mikaila Way, quien dirige la unidad de pueblos indígenas de la FAO en América del Norte. La recuperación de tierras podría permitir que los sistemas alimentarios indígenas se interconectaran y alcanzaran todo su potencial.
Técnicas indígenas que harán más sostenible la agricultura industrial.
Comer fresas o naranjas durante todo el año requiere transportarlas a grandes distancias por todo el planeta y genera una enorme huella de carbono. Los alimentos que el medio ambiente local ofrece según la estación no necesitan recorrer distancias tan largas. Aunque algunos productos puedan escasear, podrían tener mejor sabor y quizá tener una mayor demanda durante su temporada.
La industria también podría aprender a centrarse más en la generación de alimentos. La generación de alimentos es lo que la naturaleza produce sin intervención humana. La producción de alimentos requiere la intervención humana para obtenerlos de la naturaleza. Por ejemplo, que el océano proporcione peces es generación de alimentos; pescarlos es producción de alimentos. Centrarse en la producción de alimentos agrava la escasez de recursos, ya que la sobrepesca ha reducido las poblaciones de peces en todo el mundo. Invertir en enfoques regenerativos puede incluir dejar de pescar periódicamente en ciertas zonas para que las poblaciones de peces se recuperen, así como regenerar el suelo para que las plantas autóctonas vuelvan a poblar una zona.
La base alimentaria actual del planeta depende de unos pocos cultivos, como el trigo, el arroz, la soja y el maíz. La industria puede trabajar para diversificar este conjunto de alimentos básicos. «No solo entraña un riesgo enorme en términos de perturbaciones de los precios», afirmó Fernández de Larrinoa, sino que también ofrece opciones alimentarias muy limitadas y resulta poco saludable si no se complementa con otros alimentos. A menudo, se descuidan las frutas y verduras nutritivas en favor de los monocultivos. El cuerpo humano no digiere bien los alimentos procesados, como el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, y se asocian con problemas de salud. La industria podría aumentar la variedad de cultivos para ofrecer otros alimentos más nutritivos.






