Para encaminarnos hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de las Naciones Unidas, debemos reducir las emisiones un 45 %.
Sin embargo, un nuevo informe de la ONU y la OMM destaca el papel de los últimos avances científicos en meteorología, clima y agua para impulsar el progreso.
El Centro para la Naturaleza y el Clima del Foro Económico Mundial subraya la necesidad de convertir la evidencia científica en acciones prácticas.
Nos encontramos ahora en la mitad del camino para alcanzar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, pero el mundo está «gravemente desencaminado», según el secretario general de la organización, António Guterres.
Los rápidos cambios en los océanos, la atmósfera y la biosfera están provocando fenómenos meteorológicos más extremos, que dañan tanto la naturaleza como a las poblaciones, además de reducir las probabilidades de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.
Para mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C (por encima de los niveles preindustriales), debemos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 45 % para 2030, y las emisiones de CO2 deben acercarse a cero netas para 2050. Entonces, ¿cómo aceleramos el progreso en los objetivos climáticos y los ODS?
Según United in Science, un nuevo informe conjunto de la ONU y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la ciencia tiene la clave, y en concreto los últimos avances en las ciencias meteorológicas, climáticas e hidrológicas.
Pero la concienciación también es clave, por lo que este año la ONU aprobó una resolución que declara 2024-2033 el Decenio Internacional de las Ciencias para el Desarrollo Sostenible.
Así es como la ciencia puede contribuir a alcanzar tanto los objetivos climáticos como los ODS.
La ciencia para la acción climática y los ODS
El informe United in Science 2023 señala que la ciencia puede resolver problemas prácticos inmediatos y, al mismo tiempo, contribuir a objetivos a largo plazo. Los datos climáticos e hídricos, por ejemplo, pueden ayudar a crear sistemas de alerta temprana, que proporcionan tiempo valioso para prepararse ante fenómenos meteorológicos adversos, reduciendo su impacto, además de contribuir a reducir la pobreza, el primer ODS de la ONU.
Además, las predicciones meteorológicas científicas pueden ayudar a los agricultores a aumentar los rendimientos de los cultivos, lo que a su vez acerca al mundo a la meta de hambre cero, el ODS 2.
El informe United in Science muestra cómo las ciencias relacionadas con el clima y el agua pueden acelerar numerosos ODS, entre ellos la seguridad alimentaria e hídrica, una energía más limpia y una mejor salud, así como océanos más sostenibles y ciudades resilientes.
«Los avances científicos y tecnológicos revolucionarios, como la modelización climática de alta resolución, la IA y la predicción inmediata (nowcasting), pueden catalizar la transformación en apoyo de los ODS», afirma el profesor Petteri Taalas, secretario general de la OMM.
Pero el problema, añade, es lograr que estas tecnologías se utilicen plenamente en todo el mundo. Estas son las tres barreras clave y las formas de superarlas.
Lagunas en los datos
Existen lagunas en los datos globales de superficie porque no se realizan suficientes observaciones en algunas partes del mundo y, además, el intercambio y el acceso a los datos son limitados. Esto repercute significativamente en la calidad de los servicios meteorológicos, climáticos e hidrológicos a nivel local, regional y mundial.
La falta de datos, especialmente en los países de ingresos bajos, genera lagunas de conocimiento y una elaboración de políticas ineficaz, según el informe, lo que limita el progreso hacia los ODS.
Falta de llegada a las comunidades locales
Llegar a las comunidades locales con información meteorológica, climática e hidrológica es un desafío. Hacer que la información sea comprensible, asequible, aplicable y en tiempo real resulta difícil. Integrar el conocimiento local, contextual e indígena también supone un reto, pero merece la pena abordarlo, ya que no involucrar eficazmente a las partes interesadas locales ni incorporar sus conocimientos limita la eficacia de la ciencia.
Falta de capacidad científica
A veces el problema es simplemente la necesidad de más recursos científicos, ya sean científicos, laboratorios o presupuestos para investigación o equipos, lo que impide que muchos países utilicen eficazmente las ciencias climáticas.
Cómo impulsar a la comunidad científica
La concienciación es fundamental para movilizar más inversión, afirman los autores del informe. En agosto de 2023, la ONU aprobó una resolución que declara 2024-2033 el Decenio Internacional de las Ciencias para el Desarrollo Sostenible. Y aunque se han logrado avances en los campos de la investigación científica, también se necesitan medidas más amplias.
«Los avances sin precedentes en las ciencias y servicios meteorológicos, climáticos e hidrológicos siguen infrautilizados en apoyo del desarrollo sostenible, pero deben mejorarse, acelerarse y ampliarse para contribuir a la consecución de los ODS», escriben los autores. «Tenemos las soluciones para alcanzar los ODS en 2030; ahora es el momento de movilizar a la comunidad científica para impulsar la implementación de los ODS».
El informe recomienda las siguientes vías para impulsar los ODS:
Cerrar la brecha en las observaciones y los datos meteorológicos, climáticos e hidrológicos
Avanzar en la investigación y ampliar el acceso a la ciencia, la tecnología y la innovación
Fortalecer la capacidad y las competencias científicas mediante la educación y la formación
Abrazar el conocimiento local, contextual e indígena
Unir a diversas partes interesadas para aumentar el impacto de la ciencia.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en materia de soluciones climáticas naturales?
El mundo se enfrenta a crisis ambientales convergentes: la destrucción acelerada de la naturaleza y el cambio climático.
Las soluciones climáticas naturales (SCN): inversión en programas de conservación y gestión de tierras que aumentan el almacenamiento de carbono y reducen las emisiones de carbono, ofrecen una vía importante para abordar ambas crisis y generan beneficios ambientales y sociales adicionales.

La investigación realizada para el informe Nature and Net Zero del Foro confirma las estimaciones de que las SCN pueden aportar un tercio de la mitigación climática necesaria para alcanzar una trayectoria de 1,5 °C y 2 °C para 2030, y a un coste inferior al de otras formas de eliminación de dióxido de carbono. Este informe se basa en las recomendaciones del Grupo de Trabajo para el Escalamiento de los Mercados Voluntarios de Carbono, e identifica seis acciones para acelerar la ampliación de SCN de alta calidad y desbloquear los mercados mediante los esfuerzos combinados de líderes empresariales, responsables políticos y la sociedad civil.

Para fomentar la colaboración, en 2019 el Foro y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible se unieron para establecer la Alianza para las Soluciones Climáticas Naturales con el fin de reunir a partes interesadas públicas y privadas para identificar oportunidades y barreras a la inversión en SCN.
Las organizaciones miembros de la Alianza SCN aportaron información de expertos para elaborar las Soluciones Climáticas Naturales para Empresas, una guía de alto nivel sobre el uso fiable de créditos SCN por parte de las empresas.
Póngase en contacto para sumarse a nuestra misión de liberar el poder de la naturaleza.
Acelerar la acción frente al cambio climático
Persisten retos importantes, en particular en lo relativo a la calidad, la transmisión, la resolución y la asequibilidad de los datos; y la colaboración es «esencial» para abordarlos, concluye el informe.
El Centro para la Naturaleza y el Clima del Foro Económico Mundial ayuda a la ciencia a impulsar una acción climática creíble, facilitando más conexiones y alianzas para aumentar su impacto.
Un ejemplo de esta colaboración es el proyecto de la ONU Alerta Temprana para Todos (Ew4ALL), codirigido por la OMM, que tiene como objetivo garantizar que todas las personas estén protegidas frente a condiciones peligrosas mediante sistemas de alerta temprana para finales de 2027.




