Los microplásticos presentes en el agua potable suponen un riesgo “bajo” para la salud humana con los niveles actuales, pero se necesita más investigación para tranquilizar a los consumidores, según indicó el jueves la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los estudios realizados durante el último año sobre partículas de plástico detectadas en el agua del grifo y embotellada han suscitado preocupación pública, pero los datos limitados parecen tranquilizadores, afirmó la agencia de la ONU en su primer informe sobre los posibles riesgos para la salud asociados a la ingestión.
Los microplásticos llegan a las fuentes de agua potable principalmente a través de la escorrentía y los efluentes de aguas residuales, señaló la OMS. Las evidencias demuestran que los microplásticos hallados en algunas aguas embotelladas parecen deberse, al menos en parte, al proceso de embotellado y/o al envasado, como los tapones de plástico, indicó.
“El mensaje principal es tranquilizar a los consumidores de agua potable de todo el mundo: según esta evaluación, nuestra valoración del riesgo es que es bajo”, declaró Bruce Gordon, del departamento de salud pública, determinantes ambientales y sociales de la salud de la OMS, durante una sesión informativa.
La OMS no recomendó la vigilancia rutinaria de los microplásticos en el agua potable. No obstante, la investigación debería centrarse en cuestiones como lo que ocurre con los aditivos químicos de las partículas una vez que entran en el tracto gastrointestinal, indicó.
La mayoría de las partículas de plástico presentes en el agua tienen un diámetro superior a 150 micrómetros y son excretadas por el organismo, mientras que “las partículas más pequeñas tienen más probabilidades de atravesar la pared intestinal y llegar a otros tejidos”, señaló.
Las preocupaciones sanitarias se han centrado en las partículas más pequeñas, afirmó Jennifer De France, experta técnica de la OMS y una de las autoras del informe.
“En el caso de estas partículas de tamaño más pequeño, sobre las que existen muy pocas evidencias, necesitamos saber más sobre qué es lo que se absorbe, su distribución y sus efectos”, declaró.
Se necesita más investigación sobre los riesgos derivados de la exposición a los microplásticos en todo el medio ambiente, “en nuestra agua potable, el aire y los alimentos”, añadió.
Alice Horton, investigadora de microplásticos del Centro Nacional de Oceanografía de Gran Bretaña, afirmó en un comunicado sobre las conclusiones de la OMS: “No hay datos disponibles que demuestren que los microplásticos supongan un peligro para la salud humana; sin embargo, esto no significa necesariamente que sean inofensivos”.
“Es importante contextualizar las preocupaciones sobre la exposición a los microplásticos procedentes del agua potable: estamos ampliamente expuestos a los microplásticos en nuestra vida cotidiana a través de numerosas fuentes, de las cuales el agua potable es solo una”.
La contaminación por plástico está tan extendida en el medio ambiente que podría estar ingiriendo cinco gramos a la semana, lo equivalente a comerse una tarjeta de crédito, según un estudio encargado por la organización benéfica medioambiental WWF Internacional y publicado en junio. Ese estudio señalaba que la mayor fuente de ingestión de plástico era el agua potable, pero que otra fuente importante eran los mariscos.
La mayor amenaza global para la salud en el agua procede de los patógenos microbianos —incluidos los residuos humanos y del ganado que llegan a las fuentes de agua— que provocan enfermedades diarreicas mortales, especialmente en países pobres que carecen de sistemas de tratamiento de agua, indicó la OMS.
Unos 2.000 millones de personas beben agua contaminada con heces, lo que provoca casi 1 millón de muertes al año, afirmó Gordon, y añadió: “Eso debe ser el centro de atención de los reguladores de todo el mundo”.



