Cómo Australia redujo en un 80 % la circulación de bolsas de plástico

A customer carries bags of salt as he leaves a supermarket in central Beijing March 17, 2011. Residents in some Chinese cities flocked to buy iodized salt, as many of them believed it could help ward off potential radiation effects as a result of Japan's crippled nuclear power plant following a deadly earthquake and tsunami, local media reported.REUTERS/Jason Lee (CHINA - Tags: SOCIETY DISASTER FOOD)
Could the end for plastic bags be near?Image: REUTERS/Jason Lee
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Hace solo unos meses que dos de las mayores cadenas de supermercados de Australia, Coles y Woolworths, decidieron dejar de entregar gratis, bolsas de plástico de un solo uso para la compra, y el país ya ha registrado resultados significativos. Según la National Retail Association de Australia, en los tres meses transcurridos desde la introducción de las prohibiciones en el país de las antípodas, el consumo de bolsas de plástico ha disminuido un 80 por ciento, o unas 1.500 millones de bolsas menos en circulación.

Aunque el país celebra actualmente el éxito del programa, las nuevas iniciativas se recibieron con recelo cuando se introdujeron por primera vez durante el verano. Woolworths informó inicialmente de una caída de las ventas, mientras que Coles llegó a revocar la prohibición tras la polémica, pero optó por cobrar una pequeña tarifa por las bolsas de plástico de un solo uso.

David Stout, de la National Retail Association afirmó que espera que otras empresas, especialmente las más pequeñas, sigan su ejemplo tras constatar el impacto positivo de la prohibición de las bolsas de plástico, y señaló que las pequeñas empresas deberían poder “considerar esa estrategia sin temor a represalias”. En última instancia, explicó, cree que la responsabilidad recae en el consumidor.

“Todos los que entregan productos en un envase deben asumir la responsabilidad de lo que entregan en él”, afirmó Stout. “Creo que todos vamos a sentir una presión mucho mayor para ser más conscientes de lo que consumimos.”

Y prosiguió: “Para las empresas, para el medio ambiente, para el consumidor y, por supuesto, incluso para los ayuntamientos que trabajan para retirar estos productos de los vertederos, en conjunto hacerlo conlleva una multitud de beneficios.”

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Australia no es ni mucho menos el único país que busca eliminar las bolsas de plástico de un solo uso; a principios de este año, Chile se convirtió en el primer país en imponer prohibiciones al plástico, animando a los consumidores a llevar sus propias bolsas reutilizables o a optar por el papel. A menor escala, una tropa de Girl Scouts de Pensilvania ayudó recientemente a aprobar una ley que añade una tasa de 10 centavos a todas las bolsas de plástico para la compra y a las pajitas de plástico en su localidad natal de Narbeth, Penn. — convirtiéndola en la primera localidad de Pensilvania en prohibir estos plásticos de un solo uso.

Las prohibiciones de bolsas de plástico han estado a la vanguardia del movimiento contra el plástico de un solo uso porque, en la mayoría de los casos, son no se reciclan fácilmente; dado que la mayoría de los programas de reciclaje residencial no las aceptan, suelen acabar en vertederos y, debido a su escaso peso, es probable que el viento las arrastre, por lo que pueden llegar con facilidad a nuestras fuentes de agua, árboles y hábitats animales.

Para contribuir a marcar la diferencia, incluso si no vive en una zona con prohibición de bolsas de plástico, considere llevar su propia bolsa reutilizable, pedir que los artículos vayan en una bolsa en lugar de dos, y averigüe si su supermercado local acepta que se depositen y reciclen las bolsas de plástico.

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