En «No mires arriba», Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence interpretan a unos astrónomos que descubren un cometa capaz de destruir el planeta.
La película es una alegoría del cambio climático y muestra cómo quienes tienen el poder de hacer algo contra el calentamiento global evitan deliberadamente actuar.
Aquí, los autores de Science Denial: Why It Happens and What to Do About It explican 5 mitos climáticos que la película pone de relieve.
Todas las películas de catástrofes parecen empezar con un científico al que nadie hace caso. «No mires arriba» no es una excepción; de hecho, su tema central es que la gente ignore o niegue abiertamente las pruebas científicas.
Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence interpretan a unos astrónomos que hacen un descubrimiento que literalmente sacude la Tierra y luego intentan convencer al presidente de que actúe para salvar a la humanidad. Es una sátira que explora cómo reaccionan las personas, los científicos, los medios de comunicación y los políticos cuando se enfrentan a hechos científicos incómodos, amenazantes y difíciles de aceptar.
La película es una alegoría del cambio climático, y muestra cómo quienes tienen el poder de hacer algo contra el calentamiento global evitan deliberadamente actuar y cómo quienes tienen intereses creados pueden engañar al público. Pero también refleja la negación de la ciencia en un sentido más amplio, incluso lo que el mundo ha presenciado con la COVID-19.
La diferencia más importante entre la premisa de la película y la crisis inminente que afronta realmente la humanidad es que, aunque las personas quizá no puedan hacer nada ante un cometa, todos pueden actuar con decisión para dejar de alimentar el cambio climático.
Conocer los mitos que alimentan la negación de la ciencia puede ayudar.
Como psicólogos de investigación y autores de «Science Denial: Why It Happens and What to Do About It», reconocemos muy bien estos aspectos de la negación de la ciencia.
Mito n.º 1: No podemos actuar hasta que la ciencia tenga una certeza del 100 %
La primera pregunta que la presidenta Orlean (Meryl Streep) hace a los científicos después de que le explican que un cometa está en trayectoria de colisión con la Tierra es: «¿Y cuánta certeza hay?». Al enterarse de que la certeza es del 99,78 %, el jefe de gabinete de la presidenta (Jonah Hill) responde aliviado: «¡Ah, estupendo, entonces no es del 100 %!». El científico del Gobierno Teddy Oglethorpe (Rob Morgan) replica: «A los científicos nunca les gusta decir que algo es 100 % seguro».
Esta reticencia a afirmar que existe una certeza del 100 % es una fortaleza de la ciencia. Incluso cuando las pruebas apuntan claramente en una dirección, los científicos siguen investigando para saber más. Al mismo tiempo, reconocen que las pruebas son abrumadoras y actúan en consecuencia. Las pruebas son abrumadoras y demuestran que el clima de la Tierra está cambiando de forma peligrosa debido a las actividades humanas, en particular a la quema de combustibles fósiles; las pruebas llevan muchos años siendo abrumadoras.
Cuando los políticos adoptan una actitud de «esperemos a ver qué pasa» ante el cambio climático (o de «mantener la calma y evaluar», como dice la película) y sugieren que necesitan más pruebas antes de actuar, a menudo se trata de una forma de negación de la ciencia.
Mito n.º 2: Las realidades inquietantes descritas por los científicos son demasiado difíciles de aceptar para el público
La frase del título, «No mires arriba», refleja esta suposición psicológica y muestra cómo algunos políticos la usan convenientemente como excusa para no actuar, mientras promueven sus propios intereses.
La ansiedad es una respuesta psicológica cada vez más frecuente y comprensible ante el cambio climático. Las investigaciones muestran que existen estrategias para afrontar eficazmente la ansiedad climática, como informarse mejor y hablar del problema con otras personas. Esto permite gestionar la ansiedad y, al mismo tiempo, tomar medidas para reducir los riesgos.
Un estudio internacional de 2021 reveló que, efectivamente, el 80 % de las personas está dispuesto a hacer cambios en su forma de vivir y trabajar para ayudar a reducir los efectos del cambio climático.
Mito n.º 3: La tecnología nos salvará, así que no tenemos que actuar
A menudo, las personas quieren creer en el resultado que prefieren, en vez de afrontar una realidad que saben que es cierta; los psicólogos llaman a esta respuesta razonamiento motivado.
Por ejemplo, creer que una única solución tecnológica, como la captura de carbono, resolverá la crisis climática sin necesidad de cambiar las políticas, los estilos de vida y las prácticas puede basarse más en la esperanza que en la realidad. La tecnología puede ayudar a reducir nuestro impacto en el clima; sin embargo, las investigaciones indican que es poco probable que los avances lleguen con suficiente rapidez.
La esperanza de que aparezcan esas soluciones desvía la atención de los cambios importantes que se necesitan en nuestra forma de trabajar, vivir y disfrutar del ocio, y constituye una forma de negación de la ciencia.
Mito n.º 4: La economía es más importante que cualquier otra cosa, incluso que las crisis inminentes que predice la ciencia
Tomar medidas para frenar el cambio climático será costoso, pero no actuar tiene un coste extraordinario, tanto en vidas como en bienes materiales.
Pensemos en los costes de los recientes incendios forestales del oeste de Estados Unidos. El condado de Boulder, en Colorado, perdió casi 1.000 viviendas en un incendio el 30 de diciembre de 2021, tras un verano y un otoño calurosos y secos, y con pocas lluvias o nevadas recientes. Un estudio sobre los incendios de California de 2018 —otro año caluroso y seco—, que arrasaron la localidad de Paradise, estimó los daños, incluidos los costes sanitarios y las pérdidas económicas, en unos 148.500 millones de dólares.
Cuando la gente dice que no podemos actuar porque actuar es caro, está negando el coste de la inacción.
Mito n.º 5: Nuestras acciones siempre deben ajustarse a las creencias del grupo social con el que nos identificamos
En una sociedad políticamente polarizada, las personas pueden sentirse presionadas a tomar decisiones basadas en las creencias de su grupo social. Cuando se trata de creencias sobre la ciencia, esto puede tener consecuencias nefastas, como el mundo ha visto con la pandemia de COVID-19. Solo en Estados Unidos, más de 825.000 personas con COVID-19 han muerto mientras poderosos grupos de identidad desalientan activamente a la gente a vacunarse o a tomar otras precauciones que podrían protegerla.
A los virus les es indiferente la afiliación política, y lo mismo ocurre con el clima cambiante. El aumento de las temperaturas globales, la intensificación de las tormentas y la subida del nivel del mar afectarán a todas las personas expuestas a sus peligros, sea cual sea su grupo social.
Cómo combatir la negación de la ciencia y el cambio climático
Un cometa que se dirige hacia la Tierra quizá deje poco margen de acción a las personas, pero con el cambio climático no ocurre lo mismo. Las personas pueden cambiar sus propias prácticas para reducir las emisiones de carbono y, algo fundamental, presionar a los líderes de los gobiernos, las empresas y la industria para que tomen medidas, como reducir el uso de combustibles fósiles, pasarse a energías más limpias y cambiar las prácticas agrícolas para reducir las emisiones.
En nuestro libro, analizamos las medidas que pueden tomar las personas, los educadores, los comunicadores científicos y los responsables de formular políticas para hacer frente a la negación de la ciencia que impide avanzar en este problema inminente. Por ejemplo:
Las personas pueden examinar sus propias motivaciones y creencias sobre el cambio climático y mantener una actitud abierta ante las pruebas científicas.
Los educadores pueden enseñar a los estudiantes a buscar información científica y evaluarla.
Los comunicadores científicos pueden explicar no solo qué saben los científicos, sino también cómo lo saben.
Los responsables de formular políticas pueden tomar decisiones basadas en pruebas científicas.
Como académicos que trabajamos para ayudar a las personas a tomar decisiones sensatas sobre problemas complejos, las animamos a informarse sobre ciencia y actualidad a través de fuentes ajenas a su propio grupo de identidad. Salgan de su burbuja social, escuchen a otras personas y conversen con ellas. Miren hacia arriba.

