A medida que la población mundial sigue creciendo, observamos un aumento marcado de la disparidad entre quienes tienen privilegios y quienes no los tienen en cuanto al acceso a necesidades básicas, como la educación y la higiene. Como responsable de atender a millones de consumidores de P&G en Asia Pacífico (APAC) y en India, Oriente Medio y África (IMEA), en mi opinión las desigualdades en estas dos regiones dinámicas no hacen más que ampliarse.
Todos tenemos un papel que desempeñar y todos podemos marcar la diferencia: garantizar el acceso de todas las personas a las necesidades humanas básicas y proteger el medioambiente para las generaciones futuras es la máxima prioridad para gobiernos, la industria, las ONG y los consumidores. Sabemos que ninguno de estos actores puede resolver estos problemas por sí solo y que las alianzas multilaterales (MSP, por sus siglas en inglés) son fundamentales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ODS).
Sin embargo, la eficacia de las alianzas multilaterales es, en el mejor de los casos, mediocre, y lo es aún menos a largo plazo.
En mi opinión, esto se debe a dos razones clave:
1. Expectativas poco realistas, en las que se espera que las alianzas multilaterales sustituyan a los programas gubernamentales en lugar de apoyarlos. Numerosos estudios revelan discrepancias entre los resultados de las actividades y los objetivos y ambiciones declarados previamente.
2. Una asignación poco clara de funciones da lugar a que la industria, los gobiernos o las ONG se asignen de forma inadecuada a las tareas. Esto equivale a intentar meter una clavija cuadrada en un agujero redondo: un esfuerzo inútil. Como resultado, los actores deben buscar soluciones fuera de sus áreas de competencia, lo que genera una ineficiencia crónica.
Pese a ello, hay un rayo de esperanza. Creo firmemente que todos podemos ser una fuerza para el bien si hacemos que las MSP sean más prácticas. Estas son mis tres recomendaciones:
1. Una visión común con acciones únicas
Nuestro programa de educación sobre la pubertad, que se desarrolla junto con escuelas públicas y ONG en Marruecos, Jordania e India y que se denomina Always Keeping Girls in School en Sudáfrica, Nigeria y Kenia, es un sólido ejemplo de un programa de alianza eficaz en acción. La visión común consiste en reducir las tasas de abandono escolar de las niñas en la educación secundaria debido a la menstruación. Esto se debe a la falta de acceso a compresas higiénicas, a la escasa educación sobre la pubertad y a su elevado coste. Nosotros proporcionamos la educación sobre la pubertad y las compresas; los gobiernos y las ONG facilitan el acceso a través de escuelas públicas y redes comunitarias para llegar a las niñas de toda la región. Cada año, educamos a más de 17,5 millones de niñas en todo el mundo sobre la gestión de la higiene menstrual (MHM) con 33 socios en más de 45 países. Llevamos más de 10 años haciéndolo con éxito, reduciendo poco a poco las tasas de abandono escolar de las adolescentes.
De manera similar, en colaboración con el departamento de comercio de Filipinas, pusimos en marcha un programa para el crecimiento y desarrollo de pequeñas y medianas empresas (PYME) con la visión común de ayudar a las víctimas de tifones a poner en marcha pequeños “comercios de conveniencia” para mejorar sus medios de vida. Facilitamos el acceso a nuestra cartera de marcas, así como formación en comercio minorista para que las PYME tuvieran las bases para alcanzar el éxito a largo plazo. El ministerio de comercio y el gobierno local colaboraron en la identificación y selección de los beneficiarios, así como en la gestión cotidiana del programa.
2. Supervisar para evaluar y mejorar
Otro ejemplo de una alianza público-privada exitosa es GAVI, una alianza multilateral entre la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF, el Banco Mundial, la Fundación Gates, institutos de salud y una serie de organizaciones de la sociedad civil y gubernamentales. GAVI es un ejemplo de iniciativa bien implementada que facilita el suministro y el desarrollo de vacunas, los programas de inmunización a nivel nacional y el fortalecimiento de los sistemas de salud, con especial atención a los países de bajos ingresos. El éxito de esta MSP se basa en su sólido marco de supervisión y evaluación, así como en una estrategia que favorece la participación activa de los actores. Es importante señalar que este programa de supervisión contribuye a crear las condiciones para la mejora continua. Entre 2000 y 2017, las iniciativas exitosas de GAVI con sus socios han contribuido a la vacunación rutinaria de unos 690 millones de niños, así como a la inmunización de 760 millones de personas mediante campañas de vacunación.
3. Aprovechar el mayor punto fuerte de la industria: la innovación
Un ejemplo novedoso de alianza multilateral que aprovecha la innovación de una manera singular es el “National Steps Challenge” del gobierno de Singapur. En mi opinión, lo ha ejecutado eficazmente la Junta de Promoción de la Salud, dependiente del ministerio de Sanidad de Singapur. El objetivo del “Steps Challenge” es frenar el aumento registrado de los casos de obesidad y diabetes en Singapur, animando a la población a ser mucho más activa. ¿Cómo? Mediante una solución sencilla: proporcionar a todos los ciudadanos y residentes permanentes dispositivos de seguimiento de la actividad física que se pueden llevar puestos. Para animar a la gente, se ofreció un incentivo: Rewards for Steps, en colaboración con una variedad de minoristas y empresas de Singapur. Este programa aprovecha la innovación en el seguimiento de la actividad física, en colaboración con Fitbit, Garmin, Google Fit y Strava, así como el uso habitual de aplicaciones móviles por parte de los consumidores. Los resultados han sido muy alentadores, con 30 000 participantes de un total de 696 000 que han informado de ello que han adquirido el hábito de recorrer más de cinco kilómetros al día de ejercicio durante seis meses.
Otro ejemplo es la planta de reciclaje de productos de higiene absorbentes anunciada recientemente en India, que aprovecha una tecnología innovadora desarrollada en Italia por Fater, una empresa conjunta de P&G con el Grupo Angelini. Esta innovación permitirá reciclar a un nivel superior los residuos de compresas y pañales. En colaboración con el municipio y las ONG, que recogerán los residuos que los consumidores separarán, crearemos el modelo para hacerlo realidad en India.
Estas tres recomendaciones garantizarán que las MSP sean la Fuerza para el Bien y la Fuerza para el Crecimiento que están destinadas a ser. Con una responsabilidad, rendición de cuentas y acción únicas, se pueden generar y sostener transformaciones que aporten un impacto real y positivo.
En mi opinión, esta es la forma probada de garantizar que las MSP no sean simplemente una “filosofía”, sino una realidad con resultados concretos y sostenibles.


