Mucho más que un teléfono: el impacto de la telefonía móvil en el desarrollo sostenible

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¿Puedes vivir sin tu teléfono móvil? Todos dependemos de la conectividad móvil en nuestra vida cotidiana, pero para miles de millones de personas en todo el mundo, el móvil es mucho más que un útil dispositivo de comunicación: es el único medio para conectarse a internet, la única forma de acceder a servicios educativos y de salud, y una herramienta vital para ayudarlas a salir de la pobreza.

La telefonía móvil es un factor clave para el crecimiento económico sostenible y contribuye de manera importante a la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un conjunto de ambiciosas metas para acabar con la pobreza, frenar el cambio climático y combatir la injusticia y la desigualdad, todas ellas con plazo de cumplimiento para 2030.

En 2016, la industria móvil se convirtió en el primer sector del mundo en comprometerse con los ODS y se propuso aprovechar las redes que han construido los operadores móviles y los servicios que ofrecen. Tres años después, podemos señalar pruebas concretas del impacto positivo que la tecnología móvil está teniendo en los 17 ODS.

Más de 5.000 millones de personas están conectadas ahora a una red móvil, lo que equivale aproximadamente a dos tercios de la población mundial. Esta cifra sigue creciendo a medida que los operadores móviles desarrollan soluciones para ampliar el acceso a servicios asequibles a algunas de las poblaciones con menores ingresos y más remotas. Esto, a su vez, ha creado una oportunidad para que las personas utilicen sus dispositivos para acceder a internet por primera vez y puedan disfrutar de diversos servicios que mejoran la vida.

Desde 2015, casi 600 millones de personas más, la gran mayoría de ellas residentes en países de ingresos bajos y medios, han comenzado a utilizar servicios de internet móvil. Esto les ha dado acceso a derechos básicos que antes no estaban a su alcance, como la salud, la educación e incluso la posibilidad de votar en las elecciones. Por ejemplo, ahora hay más de un cuarto de millón de aplicaciones educativas disponibles en teléfonos inteligentes, un 62% más que en 2015, lo que ha permitido que 1.200 millones de personas que utilizan el móvil mejoren su educación o la de sus hijos. Para finales de esta década, dentro de menos de 18 meses, esperamos que la mitad de la población mundial acceda a internet desde sus teléfonos, frente al 36% de 2015. Esto demuestra los grandes avances que estamos logrando para reducir las brechas de competencias y asequibilidad que mantienen a las personas desconectadas, y para ofrecer contenidos y servicios que consideran pertinentes y útiles.

Dónde está teniendo impacto la telefonía móvil

La edición de 2018 del Informe sobre el impacto de la industria móvil de la GSMA destaca cómo ha aumentado el impacto de la industria en los ODS desde que se establecieron en 2015. Aunque contribuye a los 17 ODS, la influencia de la telefonía móvil es más evidente en unos ámbitos que en otros, y a menudo en sectores inesperados.

Tomemos como ejemplo el ODS 2: Hambre cero, cuyo objetivo es acabar con el hambre y todas las formas de malnutrición para 2030. Esto es especialmente importante para las poblaciones rurales. Desde 2015, casi 150 millones de personas que viven en zonas rurales de países en desarrollo han empezado a utilizar la tecnología móvil. Se está realizando una labor extraordinaria en este ámbito, por ejemplo mediante el proyecto Living Goods en Uganda, donde los trabajadores comunitarios de salud utilizan aplicaciones para registrar a los miembros de los hogares y anotar información sanitaria pertinente. Esta iniciativa ha cambiado comportamientos en un país donde la mala nutrición es un factor clave de la mortalidad infantil y el 29% de los menores de cinco años sufre retraso en el crecimiento. Entre las madres primerizas que utilizan el servicio, la proporción de mujeres que iniciaron satisfactoriamente la lactancia materna aumentó 32 puntos porcentuales frente a las que no lo utilizan.

Otro ámbito es el dinero móvil, que ha transformado vidas en los mercados emergentes y ha sido fundamental para impulsar la inclusión financiera y reducir las desigualdades (ODS 10). A finales de 2017 había casi 700 millones de cuentas registradas, un 62% más que en 2015, y el dinero móvil se había convertido en la principal plataforma de pagos de la economía digital en muchos mercados emergentes. Este éxito se ha basado en los pagos nacionales y las transferencias de efectivo, pero ahora también se está replicando en las remesas internacionales, como ocurre en la región del Pacífico, donde más del 70% de las remesas formales entre Nueva Zelanda y Tonga se tramitan a través del servicio KlickEx/Digicel.

Consideremos también el éxito de la energía solar con modalidad de pago por uso (PAYG) habilitada por la telefonía móvil en el sector energético sin conexión a la red. Desde principios de la década de 2010, esta modalidad ha permitido ofrecer soluciones de energía limpia en distintas zonas de África, Asia y América Latina, contribuyendo al ODS 7: Energía asequible y no contaminante. Desde 2014, las ventas de sistemas solares PAYG se multiplicaron por seis y superaron los 1,6 millones de unidades en 2017. Se calcula que, como resultado, 8,5 millones de personas pudieron disponer en sus hogares de energía limpia y fiable, lo que mejoró enormemente sus vidas en diversos aspectos.

Proteger y mejorar nuestras comunidades

Veamos también el ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles , un ámbito en el que la telefonía móvil ha logrado avances extraordinarios en los últimos años. El ODS 11 se centra en lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles; en abordar el impacto ambiental de la creciente urbanización y en reducir la vulnerabilidad ante los desastres.

La industria móvil proporciona una infraestructura resiliente para apoyar las labores de respuesta ante desastres, en colaboración con gobiernos y ONG. Operadores móviles de más de 100 países se han adherido a la Carta de Conectividad Humanitaria para coordinar estos esfuerzos y el año pasado brindaron asistencia humanitaria esencial a más de 30 millones de personas durante epidemias y desastres naturales. Algunos ejemplos son el suministro por parte de AT&T de «celdas volantes» basadas en drones para volver a conectar a los habitantes de Puerto Rico tras el huracán de 2017, así como el sistema de alerta temprana de Ncell en Nepal, que avisó a las poblaciones vulnerables de las inundaciones y los deslizamientos de tierra a gran escala que afectaron al país en agosto de 2017.

Mientras tanto, los avances en ámbitos como el internet de las cosas y los macrodatos se han combinado para ofrecer soluciones de vigilancia ambiental. Algunos operadores ya utilizan análisis de macrodatos derivados de datos agregados y anonimizados sobre el uso de redes móviles para comprender los desplazamientos de personas y el tráfico, información que, por ejemplo, puede servir para planificar el transporte. Como parte de la iniciativa Big Data for Social Good de la GSMA, Telefónica ha podido predecir con hasta dos días de antelación la contaminación relacionada con el tráfico en São Paulo, lo que permite a la ciudad tomar precauciones.

¿Cuál es el siguiente paso?

Como destaca nuestro último informe, la industria móvil está logrando avances importantes para impulsar los ODS, gracias a que los operadores los integran en sus estrategias, actividades y valores fundamentales. Pero aún queda trabajo por hacer. Debemos seguir desarrollando iniciativas que conecten a quienes todavía no lo están e impulsen la adopción de internet móvil, al tiempo que ampliamos los productos y servicios habilitados por el móvil que ofrecen soluciones concretas a los retos del desarrollo.

Puede que hoy parezca lejano el plazo de 2030 para alcanzar los ODS, pero faltan poco más de 4.000 días y no podemos permitirnos retrasos a la hora de abordar los enormes problemas que afronta nuestro mundo: la pobreza, el cambio climático, los conflictos, la desigualdad y muchos otros. Juntos, desde los sectores público y privado, debemos actuar ahora para preservar nuestro planeta y garantizar un futuro pacífico y próspero para sus habitantes.

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