Cómo los migrantes que envían dinero a casa se han convertido en una fuerza económica mundial

Migrants contribute to their families and communities in their country of origin by sending money home
Migrants send home more money than countries receive in aid.Image: REUTERS/Eric Thayer
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Más personas que nunca están en movimiento por todo el mundo. Se estima que 258 millones de personas viven actualmente fuera de su país de origen. Cada migrante decide dejar su hogar por distintos motivos, pero todos se llevan consigo sus experiencias de vida, conocimientos, cultura y ambiciones. Al establecerse en sus países de acogida, adquieren nuevas habilidades y conocimientos prácticos. Además, contribuyen a sus familias y comunidades en su país de origen enviando dinero a casa.

Las remesas financieras se han reconocido como un importante instrumento de desarrollo asociado a la migración. El volumen de los flujos de remesas financieras ha aumentado de manera constante desde la década de 1990 hasta hoy. En 2017, los migrantes enviaron a sus familias en países en desarrollo unos 466.000 millones de dólares. Se ha demostrado que el dinero enviado desde el extranjero a casa es más estable que los flujos de deuda privada y de inversión de cartera en acciones, y varias veces mayor que la ayuda internacional al desarrollo.

Principales países receptores de remesas en 2016Image: FMI y Banco Mundial

En el ámbito individual y comunitario, los flujos de remesas pueden ser un salvavidas económico para las familias migrantes. Al celebrar el Día Internacional de las Remesas Familiares, el 16 de junio, debemos reflexionar sobre el impacto que estos flujos, esencialmente privados, tienen en las familias. Según el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), unos 800 millones de personas en todo el mundo reciben apoyo directo de las remesas de familiares y seres queridos en el extranjero. Las remesas sacan a las familias de la pobreza, mejoran la salud y la nutrición, amplían las oportunidades educativas de los niños, mejoran la vivienda y el saneamiento, fomentan el emprendimiento y reducen la desigualdad.

Sin embargo, además de las remesas financieras, las comunidades transnacionales también contribuyen mediante las «remesas sociales»: el flujo de habilidades, conocimientos, ideas y valores que los migrantes transmiten a sus países de origen. Un estudio constató que el impacto de las remesas sociales se hizo sentir con mayor fuerza en ámbitos como la educación, la salud, el empleo, los negocios y algunos aspectos de la gobernanza:un estudio realizado por la OIMen Tanzanía en 2014. También existe un efecto más amplio en el desarrollo, ya que los destinatarios de las remesas sociales van más allá del círculo inmediato de familiares y amigos de los migrantes y abarcan a la comunidad en general.

Image: OIM/Bashir Ahmed Sujan

Salvavidas económicos

En conjunto, las remesas financieras y sociales desempeñan un papel importante en el logro de los objetivos de cada familia y de las prioridades de desarrollo comunitarias y nacionales, así como en la consecución de los ODS en general. Sin embargo, aún queda trabajo por hacer para aprovechar los verdaderos beneficios de desarrollo de las remesas financieras y sociales.

En primer lugar, los gobiernos pueden crear un entorno propicio que fomente los flujos de remesas hacia sectores productivos de la economía. Las comunidades de la diáspora han contribuido habitualmente de manera importante al desarrollo de sus países de origen mediante flujos financieros, como las remesas, la inversión y el comercio, y la transferencia de habilidades y capital social, cultural y tecnológico. Los gobiernos pueden crear entornos estables que fomenten la participación financiera y social de los miembros de la diáspora en sus países de origen mediante incentivos y políticas como exenciones fiscales, productos financieros, educación y acceso financieros, productos de ahorro, oportunidades de emprendimiento y procedimientos simplificados de entrada y residencia.

En segundo lugar, es necesario reducir el costo históricamente elevado de las transferencias de remesas sociales y financieras. Se han logrado avances en algunos corredores, donde los costos de las remesas financieras han bajado de 3 %, por ejemplo, en Europa oriental y Asia central. Sin embargo, en demasiadas partes del mundo, los altos costos de las transferencias de remesas financieras reducen los fondos disponibles para las personas.

Todos los importes están expresados en dólares estadounidensesImage: Banco Mundial

Transparencia en el mercado

Según el FIDA, actualmente hay más de 3.000 proveedores de servicios de remesas en todo el mundo, y el cambio del uso de los bancos a operadores de transferencias de dinero (OTD) más económicos ha sumido al sector en un estado de transformación. Las nuevas plataformas, como los servicios de transferencia en línea, los monederos digitales y las aplicaciones de dinero móvil, junto con tecnologías nuevas como las criptomonedas, han generado más competencia y transparencia en el mercado de las transferencias de remesas, aunque requieren cierta cautela por motivos de seguridad y riesgo de fraude.

Sin embargo, las remesas sociales suelen verse obstaculizadas por normativas migratorias restrictivas, que dificultan la movilidad entre los países de acogida de los migrantes y sus países de origen. Los visados de entradas múltiples, los permisos de residencia que permiten permanecer más tiempo en el extranjero sin perder los derechos de residencia y las tarjetas de identificación de la diáspora han demostrado ser eficaces para facilitar los desplazamientos de ida y vuelta entre países y la transferencia de remesas sociales.

En tercer lugar, es necesario que los migrantes en sus nuevos países de residencia y sus familias en casa tengan acceso a campañas de sensibilización, educación financiera y servicios financieros asequibles. Esto permitirá a los migrantes elegir con conocimiento de causa las formas más baratas y seguras de enviar dinero a casa y comprender los productos financieros en los que pueden invertir sus familias. A su vez, esto reforzará los sistemas financieros de los países de origen y de residencia.

Por último, en lo que respecta a las remesas sociales, es necesario abordar la cuestión de la narrativa abrumadoramente negativa sobre la migración. Debemos considerar a los migrantes como agentes de cambio en sus países de origen, capaces de contribuir directamente al desarrollo humano desde las bases. La necesidad de lograr una participación eficaz de las diásporas es cada vez más apremiante.

Un largo camino por recorrer

En resumen, queda mucho trabajo por hacer. La OIM, el organismo de las Naciones Unidas para la migración, en colaboración con organizaciones especializadas, la sociedad civil, el mundo académico y el sector privado, ha emprendido varios proyectos e iniciativas concretos para mejorar los conocimientos sobre el uso de las remesas sociales y financieras y sus corredores. Ha realizado estudios sobre el impacto de las remesas en las familias y comunidades y ha trabajado para potenciar su impacto en el desarrollo, la inclusión financiera y la participación de la diáspora.

Entre los ejemplos figuran la colaboración con la Unión Postal Universal y la RNP en Burundi para reducir los costos de las transferencias de remesas, llegar a las comunidades rurales y mejorar la educación financiera, así como una alianza con participantes del sector privado para desarrollar MigApp, una herramienta de comparación de costos. Esto contribuyó a aumentar la transparencia sobre los costos de los servicios internacionales de transferencia de dinero en corredores específicos.

A finales de este año, la comunidad internacional concluirá las negociaciones sobre el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular (GCM), el primer acuerdo internacional integral de este tipo. Las remesas financieras y sociales son un componente importante de las deliberaciones del GCM.

En el Día Internacional de las Remesas Familiares, hagamos una pausa para reconocer la enorme contribución de los migrantes a las economías mediante sus remesas financieras y sociales, pero sobre todo a las familias. Sigamos trabajando en colaboración para garantizar que la migración desempeñe su papel fundamental como facilitadora de todos los pilares del desarrollo sostenible, tal como se reconoce en la Agenda 2030.

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