La Organización Marítima Internacional prevé revisar en 2023 su objetivo relativo a las emisiones de la industria del transporte marítimo, responsable del 3% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
A medida que el sector realiza la transición, México, Sudáfrica e Indonesia están llamados a ser líderes y beneficiarios clave del cambio hacia un transporte marítimo sostenible.
La descarbonización total del sector podría generar más de 1 billón de dólares, pero requiere cooperación internacional y una regulación favorable.
El transporte marítimo representa cerca del 3% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI). Los últimos informes del IPCC han mostrado la apremiante necesidad de descarbonizar todos los sectores, incluida la industria pesada, y de ajustarse al objetivo de limitar el calentamiento a no más de 1,5 °C, establecido en el Acuerdo de París.
La Organización Marítima Internacional (OMI), mediante su Estrategia inicial sobre los gases de efecto invernadero, se propone reducir a la mitad las emisiones del transporte marítimo para 2050, en comparación con los niveles de 2008. Mientras la industria busca elevar su ambición climática y alinearse con objetivos climáticos basados en la ciencia, se ha impulsado la descarbonización total del sector para 2050.
Este ambicioso objetivo exigirá enormes cantidades de combustibles escalables sin emisiones, lo que también representa una gran oportunidad económica para los países con potencial para producir, suministrar y exportar este tipo de combustible, incluidas muchas economías en desarrollo y emergentes.
Transporte marítimo sostenible: tres economías emergentes a tener en cuenta
La Asociación de la Coalición P4G-Getting to Zero ha identificado oportunidades de negocio concretas en Sudáfrica, México e Indonesia que podrían contribuir a la transición energética del transporte marítimo internacional y, al mismo tiempo, impulsar un crecimiento económico sostenible e inclusivo.
Sudáfrica
Situada junto a importantes rutas marítimas y reconocida como uno de los principales centros logísticos del África subsahariana, Sudáfrica puede ser una de las grandes beneficiarias de la descarbonización del transporte marítimo.
Los ocho puertos principales del país desempeñan un papel esencial en el comercio internacional de mineral de hierro, carbón y metales preciosos. Sin embargo, a medida que disminuye la demanda mundial de carbón a largo plazo, Sudáfrica podría aprovechar su gran potencial de energías renovables y crear un mercado de exportación de combustibles limpios derivados del hidrógeno, además de generar empleos verdes.
El Gobierno sudafricano planea cumplir su compromiso en virtud del Acuerdo de París mediante la descarbonización del sector eléctrico local. Para lograrlo, trabaja para garantizar que la energía basada en carbón represente no más del 30% del suministro energético del país para 2040; esta vía requerirá ampliar la producción de energías renovables para satisfacer la demanda energética local. El excedente de energía podría destinarse a descarbonizar industrias pesadas como la minería, el transporte por carretera y el transporte marítimo.

Ya están en marcha varios proyectos en Sudáfrica que harán posible este cambio.
Situada en la provincia sudafricana del Cabo Occidental y sede del mayor puerto exportador de mineral del país, la bahía de Saldanha podría producir combustibles verdes y poner en marcha un corredor verde para exportar los recursos de mineral de hierro del país. Está previsto que Boegoebaai, un puerto de aguas profundas propuesto para la provincia del Cabo Septentrional, se convierta en un centro de exportación de hidrógeno verde y productos sostenibles de la provincia. El Valle del Hidrógeno del país agregará la demanda para impulsar la producción de hidrógeno y aprovechar las economías de escala. Un centro marítimo en Durban-Richards Bay aspira a abastecer de combustible y exportar hidrógeno verde al sector marítimo.

México
México es un importante centro logístico de América Latina. Con más de 100 puertos marítimos repartidos por sus costas atlántica y pacífica, México está conectado con Asia, África y Europa. Además, cuenta con una amplia variedad de fuentes renovables que podrían utilizarse para diversificar la matriz energética local, siempre que se establezcan las políticas necesarias para respaldar ese desarrollo y estimular la inversión.
La infraestructura energética actual de México puede aprovecharse para producir energía renovable, diversificar la matriz energética local y contribuir a reducir las emisiones de las actividades marítimas, que representaron cerca del 3% de las emisiones nacionales de GEI de México en 2018. Esto acerca a México al cumplimiento de su compromiso nacional de reducir las emisiones nacionales de GEI en un 22% para 2030 y un 50% para 2050 y de alcanzar su objetivo de garantizar que para 2024, el 35% de la matriz energética nacional provenga de fuentes renovables.

Situado en la costa occidental de México, Manzanillo es uno de los puertos marítimos más activos del país y el tercero más grande de América Latina. Debido al intenso tráfico de buques portacontenedores, Manzanillo podría convertirse en un centro de combustibles verdes para los sectores marítimo, cementero y minero locales.
Los fabricantes de automóviles y las industrias minera y siderúrgica del centro de México podrían ser importantes compradores de hidrógeno verde. Ampliar la producción tierra adentro ayudaría a ecologizar las cadenas de suministro previas, que en última instancia necesitarán puertos verdes para enviar productos sostenibles. Baja California es la séptima economía más grande de México y cuenta con algunos de los mayores potenciales solar y eólico del país. El estado podría producir combustibles verdes para varios sectores y, además, tomar medidas para descarbonizar su flota de embarcaciones pequeñas.

Indonesia
La geografía singular de Indonesia hace necesario utilizar embarcaciones para el comercio nacional e internacional. Por este motivo, Indonesia cuenta con unos 1.700 puertos, 111 de los cuales se utilizan con fines comerciales.
Indonesia está cerca de importantes rutas marítimas —el estrecho de Malaca y el estrecho de la Sonda— y cuenta con abundantes fuentes de energía renovable, principalmente geotérmica y solar. Estas podrían ser fundamentales para reducir las emisiones marítimas nacionales, en especial las de su flota de embarcaciones pequeñas, y ayudar a Indonesia a alcanzar su objetivo de reducir las emisiones de GEI entre un 29% y un 41% para 2030.

El traslado previsto de la capital de Indonesia a Kalimantan Oriental significa que el puerto marítimo de Balikpapan podría convertirse en un centro de abastecimiento de combustibles verdes para el transporte marítimo nacional, con combustibles verdes procedentes de un parque industrial previsto en el norte de la isla.
Junto con el aumento de las instalaciones de microrredes, podrían impulsarse proyectos piloto y ampliarse la electrificación y la adopción de tecnología de propulsión eléctrica por baterías en las concurridas rutas de pasajeros y pesca alrededor de Java y Sumatra. Gracias a sus importantes recursos de energía geotérmica, Indonesia podría convertirse en productor internacional y centro de abastecimiento de combustibles verdes. Si se pudiera acceder a esta energía, la producción de combustibles verdes podría respaldar los sectores marítimo, acuícola y de fertilizantes.

Una oportunidad de un billón de dólares
A pesar de los numerosos proyectos de energía renovable actualmente en marcha o previstos en estos países, sigue existiendo el reto de ampliar la escala. Según los objetivos actuales de la OMI, la transición energética de la industria representa una oportunidad de inversión por valor de entre 1 y 1,4 billones de dólares. La cifra podría alcanzar los 1,9 billones de dólares si la OMI formaliza el objetivo de descarbonizar por completo el sector para 2050.
Movilizar esta inversión para ampliar la producción de combustibles verdes de forma justa y equitativa requerirá colaboración internacional para formular políticas, acuerdos regionales y multilaterales, y marcos de apoyo de los organismos reguladores. La ejecución de proyectos como los programas piloto de corredores verdes para atraer inversiones y crear oportunidades de entrada para quienes den los primeros pasos ofrece más oportunidades.
Sudáfrica, México e Indonesia pueden posicionarse como líderes regionales en la descarbonización del transporte marítimo. Se encuentran entre los principales contribuyentes al desarrollo de sus regiones. Estos países pueden defender, en nombre de otras economías en desarrollo y emergentes, un marco propicio que les permita convertir sus ambiciones en realidad al mejorar la viabilidad económica.
Al aprovechar las oportunidades y mitigar los riesgos, la industria del transporte marítimo puede contribuir al avance mundial hacia las cero emisiones netas y, con ello, evitar una crisis climática a gran escala.
Margi van Gogh e Ingrid Sidenvall Jegou son colaboradoras y asociadas de la Coalición Getting to Zero.
