Cómo Davos aprendió a predicar con el ejemplo y a ser sostenible

Staff clear snow ahead of the World Economic Forum's Annual Meeting, January 2018
Heavy logistics … staff clear snow ahead of the World Economic Forum's Annual Meeting, January 2018.Image: REUTERS/Denis Balibouse - RC1ACBBA8F30
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En la Reunión Anual de Davos, el Foro Económico Mundial recibió su certificado ISO 20121: prueba de su compromiso con la idea de que la planificación y la celebración del evento insignia del Foro deben llevarse a cabo de la forma más sostenible posible. Sin embargo, en un evento que reúne en Davos a líderes empresariales y responsables de la toma de decisiones de todo el mundo para debatir los principales desafíos globales e imaginar soluciones más sostenibles, parece haber una contradicción evidente.

¿Cómo se puede hablar de un mundo sostenible cuando miles de delegados invitados y representantes de los medios de comunicación viajan en pleno invierno a una remota localidad suiza situada en las montañas? A esto se suman todos los recursos implicados: la energía, el combustible y los alimentos consumidos, los residuos generados y la alteración de la rutina habitual de la población local. ¿Acaso todo esto no tiene un gran impacto?

Y no se trata solo de Davos: pensemos en todas las cumbres mundiales, exposiciones, ferias comerciales, festivales y eventos deportivos. En conjunto, su impacto parece tener una escala industrial. Sí, uno puede consolarse pensando que vale la pena porque contribuye al bien común. Sin embargo, eso no consuela a quienes se ven afectados ni justifica ignorar el despilfarro. Ser una «buena causa» no basta por sí solo para justificar las actividades, algo que los sectores del deporte, el entretenimiento y la ayuda internacional han descubierto recientemente. Debe existir un sentido equivalente de responsabilidad y cuidado hacia las personas y los lugares dondequiera que se celebren eventos. Precisamente por eso el Foro se tomó en serio el certificado ISO 20121, y el sector de los eventos en general puede aprender algunas lecciones de sus esfuerzos.

El camino de Davos hacia la sostenibilidad

Una vez identificadas la necesidad (riesgo, impacto y responsabilidad) y la oportunidad (desarrollar y difundir las mejores prácticas a gran escala), el desafío consiste en cómo lograrlo. Durante algunos años, el Foro puso en marcha una serie de iniciativas medioambientales llamadas «Davos más verde». El problema era que estas no estaban directamente vinculadas al impacto real de la Reunión Anual.

Pero, a finales de 2014, Michèle Mischler, entonces directora asociada de asuntos públicos del Foro, decidió que había llegado el momento de hacer algo más sustancial. Su investigación la llevó a la norma internacional de sostenibilidad ISO 20121, relativamente nueva. Esta había sido aplicada con éxito por los organizadores de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Londres 2012, como parte del esfuerzo por incorporar la sostenibilidad en toda su organización. La nueva norma se había diseñado específicamente para el sector de los eventos, así que ¿podría funcionar también en Davos?

El proceso comenzó con una revisión independiente y experta de la Reunión Anual de 2015. Esta identificó una amplia variedad de ámbitos que necesitaban mejoras —como los residuos, el transporte y la participación de las partes interesadas—, así como ámbitos en los que ya había pruebas de buenas prácticas, como la energía, los servicios de restauración y el bienestar del personal. En particular, la revisión evaluó las operaciones del Foro a la luz de la norma ISO 20121, para determinar qué quedaba por hacer.

Esto confirmó que había oportunidades para mejorar el desempeño en materia de sostenibilidad, reconociendo al mismo tiempo la necesidad de mantener la alta calidad de la experiencia de la Reunión Anual; también confirmó que un enfoque basado en sistemas de gestión sería la mejor vía. El primer paso fue definir y obtener la aprobación de la Política de sostenibilidad del Foro para marcar el tono y la orientación de la iniciativa.

La Reunión Anual de 2016 se utilizó para establecer una línea de base. Se midió una amplia variedad de parámetros con el fin de fijar objetivos iniciales y calcular la huella de carbono inicial del evento. En la Reunión Anual de 2017 se aplicaron por primera vez nuevas medidas de sostenibilidad, especialmente en la construcción de estructuras temporales, las oportunidades de reutilización y la colaboración con proveedores locales. También se realizó la primera auditoría interna formal, una parte fundamental de la aplicación de ISO 20121.

Aunque aún había ámbitos con deficiencias, especialmente en la evaluación del desempeño, el progreso y el impulso de la iniciativa dieron al Foro la confianza suficiente para contratar a un organismo de certificación (DNV Global) para realizar la evaluación de terceros, que culminó con la confirmación de la certificación en la reunión de 2018.

Cinco puntos clave

1. Reputación

Los propietarios y organizadores de eventos siempre están expuestos a riesgos en materia de sostenibilidad, y la certificación ISO 20121 es una parte importante de la creación de credibilidad y confianza entre las partes interesadas. No se trata simplemente de obtener un sello: este enfoque debe estar respaldado por una intención seria y pruebas de un cambio positivo.

2. Impulso

La norma ofrece una excelente herramienta para conseguir resultados. La certificación establece un objetivo concreto para el personal; puede ser una forma eficaz de colaborar con proveedores y socios, y también puede servir como argumento para impulsar cambios en las negociaciones con las principales partes interesadas. Con demasiada frecuencia, los programas de sostenibilidad no se consideran esenciales para la misión y pueden quedar relegados cuando surgen dificultades. Un enfoque basado en sistemas de gestión bien integrados y vinculados a una norma formal es una buena manera de superar este problema. Ya no es solo un proyecto: se convierte en la forma de trabajar.

3. Alcance

La alta dirección del Foro reconoció que, al principio, le sorprendió la amplitud del programa. Al tratarse de un sistema de gestión de la sostenibilidad, abarcaba más cuestiones que las abordadas bajo la iniciativa original «Davos más verde», en especial en ámbitos como las adquisiciones, la gestión de recursos y la participación de las partes interesadas. De hecho, esta amplitud de alcance ayuda a los directivos a comprender que la sostenibilidad es una disciplina verdaderamente integral e integrada.

4. Objetivos

Como norma de sistemas de gestión, ISO 20121 se centra en los procesos, no en medidas prescriptivas. El riesgo es que no exista una base mínima para definir objetivos. Las iniciativas con objetivos poco ambiciosos y débiles, y un alcance definido de forma limitada, pueden obtener la certificación si cuentan con procesos eficaces. Esto da lugar a niveles dispares entre los organizadores de eventos certificados, lo que podría socavar la percepción de la norma.

5. Rapidez

Muchas organizaciones tienden a ser demasiado cautelosas y creen que necesitarán mucho tiempo para prepararse para la certificación. En el caso del Foro, el objetivo inicial era obtenerla para 2020, el 50.º aniversario de la primera Reunión Anual. Conseguir la certificación dos años antes fue una ventaja. En realidad, implantar un sistema de gestión basado en la mejora continua no es tan difícil. Requiere compromiso por parte del liderazgo, planificación y coordinación cuidadosas, y una buena comunicación tanto interna como con proveedores y socios, para que todos se impliquen en el programa. Si se hacen bien estas cosas, lo demás vendrá después.

Mantener la sostenibilidad

La clave es que debe haber próximos pasos. Uno de los riesgos es que la gente piense que la certificación significa que el trabajo está hecho. Al contrario, solo demuestra que existe un sistema eficaz de gestión de la sostenibilidad. No es un punto final, sino un comienzo y una base para seguir mejorando.

En cuanto a las oportunidades, ¿por qué no ampliar el concepto de la iniciativa de reuniones sostenibles a otras reuniones del Foro en todo el mundo? ¿Y si esto animara a los socios y miembros del Foro a examinar cómo organizan sus propios eventos? De pronto, es posible imaginar que estas mejores prácticas de gestión de eventos se propaguen entre múltiples organizaciones y generen un cambio real y positivo.

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