¿Cómo podemos erradicar la pobreza para 2030?

A man picks through rubbish on a road in Cairo, Egypt October 29, 2018. Picture taken October 29, 2018. REUTERS/Mohamed Abd El Ghany - RC1DD71C9A40
Between January 2016 and June 2018, an estimated 83 million people were lifted out of extreme poverty.Image: REUTERS/Mohamed Abd El Ghany
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Aunque el número total de personas empobrecidas en el mundo está disminuyendo, el ritmo de avance no es tan rápido como debería para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible de poner fin a la pobreza extrema para 2030. Para acelerar la reducción de la pobreza, las lecciones del pasado reciente pueden ser útiles.

¿Puede el mundo poner fin a la pobreza para 2030, la meta fijada por las Naciones Unidas en la Agenda para el Desarrollo Sostenible? La Asamblea General de la ONU reafirmó recientemente este plazo, pero reconoció que alcanzarlo requerirá “acelerar las acciones globales” para abordar las causas de la pobreza. Mientras la comunidad internacional explora nuevas soluciones, las lecciones del pasado pueden resultar instructivas.

La reducción de la pobreza ha sido un eje central de la política de desarrollo durante décadas. Durante los 15 años de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), predecesores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el porcentaje de personas que vivían en la pobreza –definida como menos de 1,90 dólares al día– disminuyó significativamente, de casi el 27 % en 2000, año en que comenzaron los ODM, a alrededor del 9 % en 2017.

A primera vista, el ritmo de reducción de la pobreza en los primeros años de los ODS también ha sido impresionante. Entre enero de 2016 y junio de 2018, se estima que 83 millones de personas salieron de la pobreza extrema. Sin embargo, para mantenerse en la senda de cumplir la fecha meta de 2030, unos 120 millones de personas deberían haber salido de la pobreza en ese período. A pesar de los avances positivos, el ritmo de progreso ha sido menos satisfactorio de lo deseado.

Image: Nature

En un artículo reciente coescrito para la revista World Development, examinamos qué factores impulsan una reducción exitosa de la pobreza. Utilizando estadísticas de pobreza de países en desarrollo durante la era de los ODM, evaluamos si los países con mayores niveles de pobreza de ingresos –es decir, más personas que viven con menos dinero– experimentaron reducciones más rápidas de sus tasas de pobreza que las economías con niveles de pobreza de ingresos más bajos. Utilizando umbrales de 1,25 y 2 dólares por persona y día, observamos que la pobreza tendió a disminuir más rápidamente en los países que partían de una situación más pobre.

Sin embargo, estos hallazgos, aunque positivos, cuentan solo una parte de la historia. En muchos países, poner fin a la pobreza sigue siendo una meta lejana. Por ejemplo, al ritmo actual de reducción de la pobreza, calculamos que Malí, donde en 1990 el 86 % de la población vivía con menos de 1,25 dólares al día, necesitará otros 31 años para erradicar por completo la pobreza extrema. Pero incluso en Ecuador, donde en 1990 solo el 7 % de la población vivía con menos de 1,25 dólares al día, eliminar la pobreza tomará al menos otra década.

Las experiencias dispares de los países de África y Asia ilustran que, si bien la adopción de la agenda de los ODM aceleró la reducción de la pobreza, el grado de avance ha variado enormemente. A comienzos de la década de 1990, los niveles de pobreza en Nigeria, Lesoto, Madagascar y Zambia eran similares a los de China, Vietnam e Indonesia. Pero cuando los ODM concluyeron en 2015, los países asiáticos habían reducido drásticamente sus niveles de pobreza; los países africanos no.

Esta divergencia continúa. Hoy en día, la pobreza extrema está concentrada principalmente en África; según el informe de 2018 del Banco Mundial sobre pobreza y prosperidad compartida, 27 de los 28 países más pobres del mundo se encuentran en el continente, y cada uno tiene una tasa de pobreza superior al 30 %. De hecho, al ritmo actual de reducción de la pobreza, más de 300 millones de personas en el África subsahariana seguirán siendo pobres en 2030.

Muchos factores han contribuido a la cambiante geografía de la pobreza. En África, el débil desempeño económico –alimentado por conflictos, políticas ineficaces, fragmentación étnica y choques externos– ha dificultado que los países financien programas de alivio de la pobreza. Pero el factor más importante puede ser la capacidad estatal. Después de todo, las instituciones estatales débiles no pueden prestar de manera eficaz bienes y servicios públicos.

Por supuesto, esto plantea otra pregunta: ¿qué factores determinan la capacidad de un Estado? En general, los Estados funcionan mejor cuando las élites gobernantes están sujetas a límites en su poder. Pero la experiencia administrativa también desempeña un papel. China, con un período de estatalidad moderna ligeramente más largo que la mayoría de sus homólogos africanos más jóvenes, podría simplemente haber desarrollado una mayor capacidad para administrar su territorio.

Sin embargo, sea cual sea la razón de la variación, no cabe duda de que la capacidad estatal es uno de los ingredientes clave para una reducción exitosa de la pobreza. Comprobamos que durante los ODM, los países con alta pobreza y instituciones estatales sólidas lograron reducir la pobreza el doble de rápido que los países con capacidad débil, y tenían más probabilidades de alcanzar la meta de los ODM de reducir a la mitad la pobreza para 2015.

La erradicación de la pobreza sigue siendo una prioridad máxima para los 193 gobiernos que han adoptado los ODS. Pero, como aprendió la comunidad internacional con los ODM, las metas no garantizan el progreso. Para que los 725 millones de personas que seguían en la pobreza al final del período de los ODM puedan salir de ella, es necesario invertir en programas que busquen construir Estados eficaces. De lo contrario, una fecha límite para acabar con la pobreza seguirá siendo esquiva.

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