Por qué poner un precio al agua potable garantizará el acceso universal a ella

Water and sanitation for everyone. But some will have to pay for it.Image: Photo by mrjn Photography on Unsplash
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  • En la actualidad, en todo el mundo, aún hay 2000 millones de personas sin agua potable gestionada de forma segura y 3600 millones sin un inodoro gestionado de forma segura.

  • Quienes puedan permitírselo deben pagar un precio razonable y justo por el acceso. Pero las personas que no pueden pagar por razones ajenas a su control pueden y deben tener acceso gratuito.

  • Si no respetamos el valor del agua y el saneamiento, corremos el riesgo de nunca tener recursos suficientes para extenderlos a todas las personas del mundo.

Con frecuencia escucho a la gente decir que el agua proviene de Dios y que, por ello, como el aire y la luz solar, no debería tener un precio. Se trata de un gran malentendido.

Los grifos, los inodoros y el jabón son invenciones humanas. Los sistemas que suministran agua potable o que alejan los residuos de una letrina son costosos, complicados y requieren un mantenimiento constante.

Sí, es nuestro derecho humano (otra invención humana) acceder a agua y saneamiento suficientes para las necesidades básicas personales y domésticas. Y sí, los gobiernos deben garantizar estos derechos a cada una de las personas. Pero estos servicios cuestan dinero para establecerse y operarse, y esos recursos deben provenir de algún lugar.

El agua no tiene por qué ser gratuita para todos

Que el agua sea un derecho humano no significa que deba ser gratuita para todos, independientemente de su capacidad de pago. Lo que el derecho humano al agua y al saneamiento exige es, más bien, que estos servicios sean asequibles para todos, lo que significa que no deben comprometer la capacidad de pagar otras necesidades esenciales, como la salud, la alimentación o la vivienda.

En la actualidad, en todo el mundo, aún hay 2000 millones de personas sin agua potable gestionada de forma segura y 3600 millones sin un inodoro gestionado de forma segura. Llegar a todas estas personas implica que los avances deben cuadruplicarse si queremos alcanzar nuestro objetivo de acceso universal al agua y al saneamiento para 2030. De hecho, si las tendencias actuales persisten, miles de millones de niños y familias quedarán sin servicios WASH críticos que salvan vidas.

Los gobiernos tienen la obligación de proporcionar agua y saneamiento a todos a un precio justo, en función de su capacidad de pago. Proporcionar agua y saneamiento gratuitos para todos privaría a los gobiernos y a los prestadores de servicios de estos recursos tan valiosos y de los ingresos necesarios para mantener, ampliar y mejorar estos servicios, lo que a su vez impediría crear el «entorno propicio» favorable a la inversión que necesitamos para impulsar un progreso rápido.

Sin embargo, lo que sucede actualmente es que los hogares ricos suelen tener agua entubada subvencionada a precios relativamente bajos, mientras que quienes viven en barrios marginales ni siquiera están conectados a la red oficial, por lo que a menudo no tienen más remedio que comprar agua a camiones cisterna o a vendedores ambulantes, pagando hasta 100 veces más por el agua de calidad y seguridad no verificables. Estas subvenciones desvían recursos valiosos que podrían y deberían utilizarse para apoyar a las personas más marginadas y vulnerables de la sociedad.

La situación es moralmente inaceptable y totalmente contraproducente para el desarrollo sostenible.

Todavía hay 2000 millones de personas sin agua potable gestionada de forma segura y 3600 millones sin un inodoro gestionado de forma segura. Image: OMS

La oportunidad de invertir en sistemas de agua y saneamiento

Invertir en sistemas de agua y saneamiento para que todos tengan servicios seguros, fiables y asequibles es una decisión evidente. Un estudio reciente muestra que el acceso a inodoros con saneamiento gestionado de forma segura podría generar hasta 86 000 millones de dólares al año en mayor productividad y en menores costes sanitarios; las instalaciones básicas de higiene podrían suponer 45 000 millones de dólares adicionales al año; y los grifos en el hogar podrían equivaler a un rendimiento anual de 37 000 millones de dólares a nivel mundial.

El acceso al agua y al saneamiento también constituye la primera línea de defensa frente a enfermedades infecciosas, como la COVID-19, y lavarse las manos con jabón reduce la probabilidad de contagio de COVID en un 36 %.

Invertir en sistemas de agua y saneamiento es también una enorme oportunidad para atender a un mercado amplio y en rápida expansión. Las comunidades pobres pueden disponer de fondos limitados, pero no esperan obtener algo a cambio de nada. Una y otra vez, en todo el mundo, las comunidades reclaman sus derechos y demuestran su disposición y capacidad para pagar un precio razonable.

El derecho humano al agua y al saneamiento no es negociable. Cómo lo proporcionamos es objeto de debate.

Cómo proporcionar agua y saneamiento para que lleguen a todas las personas

Necesitamos una voluntad política firme para que los gobiernos puedan conectar a las personas que viven en barrios marginales y asentamientos informales a la red formal. A continuación, los gobiernos deberían aplicar estructuras tarifarias justas que cobren más por el agua y el saneamiento a los hogares de mayores ingresos y a los usuarios agrícolas o industriales, para generar los ingresos necesarios que permitan ofrecer servicios con precios justos y asequibles a quienes más los necesitan.

Quienes pueden permitírselo deben pagar un precio razonable y justo por el acceso. Pero para las personas que no pueden pagar por razones ajenas a su control, pueden y deben tener acceso gratuito. Si no respetamos el valor del agua y el saneamiento, corremos el riesgo de no contar nunca con recursos suficientes para extenderlos a todas las personas del mundo.

Los grifos, los inodoros y los sistemas que hay detrás de ellos son, sin duda, algunos de los mayores logros de la historia. Son fruto de la ciencia, del compromiso político y de una inversión financiera enorme y sostenida. Garantizar el agua y el saneamiento para todos, en todas partes y siempre, será transformador. La alternativa no es una opción.

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