El mundo debe diversificar su producción y su consumo de alimentos, o de lo contrario se enfrentará a graves interrupciones del suministro que podrían provocar sufrimiento y malestar social, advirtieron los científicos el lunes.
Un nuevo estudio global concluyó que los beneficios para la salud y el medioambiente de transformar la forma en que cultivamos superarían con creces el coste de hacerlo, y los autores instan a los gobiernos a hacer más para apoyar la agricultura sostenible.
"Una pequeña interrupción del suministro puede causar realmente mucho daño y provocar enormes subidas de precios", afirmó Per Pharo, de la Coalición para los Alimentos y el Uso de la Tierra, la alianza mundial de economistas y científicos que está detrás del estudio.
"Eso genera sufrimiento y malestar social. Y es muy probable que también provoque hambre e inestabilidad", declaró a la Fundación Thomson Reuters.
La excesiva dependencia mundial de un número relativamente reducido de alimentos básicos deja a las poblaciones vulnerables a las pérdidas de cultivos, y el cambio climático agrava la presión, según el informe.
"Cuatro cultivos diferentes aportan el 60 % de nuestras calorías: trigo, arroz, maíz y patatas. Eso aumenta nuestra vulnerabilidad", afirmó Pharo.
El panel señaló que el informe es el primero de su tipo en evaluar los beneficios de transformar los sistemas alimentarios mundiales, así como el coste de la inacción.
Los daños que la industria alimentaria moderna causa a la salud humana, al desarrollo y al medioambiente cuestan al mundo 12 billones de dólares al año, equivalente al PIB de China, según concluyó el estudio.
Propone una serie de soluciones, desde fomentar dietas más diversas para mejorar la salud y reducir la dependencia de cultivos específicos, hasta dar más apoyo a los tipos de agricultura que pueden restaurar los bosques, una herramienta clave para luchar contra el cambio climático.
En Costa Rica, por ejemplo, el gobierno revirtió la deforestación eliminando las subvenciones a la ganadería e introduciendo pagos a los agricultores que gestionan sus tierras de forma sostenible.
Como resultado, la superficie forestal pasó de una cuarta parte del territorio del país en 1983 a más de la mitad en la actualidad, según el informe.
Se estima que el coste de las reformas que propone asciende a hasta 350 000 millones de dólares al año. Pero estas crearían oportunidades empresariales por valor de hasta 4,5 billones de dólares, un rendimiento 15 veces superior.
El estudio señala que las reformas también podrían liberar 1 200 millones de hectáreas de tierras agrícolas para su restauración, una parte integral de los esfuerzos por frenar el cambio climático y detener la pérdida de biodiversidad.
Es más del doble de la superficie de la selva amazónica, que abarca siete países.
"Lo que decimos es realista si se aplica la agenda de reformas", afirmó Pharo, y añadió que, con los cambios propuestos, los consumidores obtendrían en realidad "alimentos algo más asequibles".
"La excusa de que no podemos priorizar el medioambiente al mismo tiempo porque debemos centrarnos en el desarrollo y el bienestar humano es simplemente falsa. Podemos lograr ambos objetivos."


