¿Y si hacemos las cosas bien? Visiones para 2030

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Pedimos a miembros de nuestros Consejos Globales del Futuro (académicos, líderes empresariales y miembros de la sociedad civil) que imaginaran un mundo mejor en 2030. Solo pensando en dónde queremos estar mañana podremos impulsar las acciones que necesitamos hoy. Esto es lo que tenían que decir...

1.

Estamos ganando la batalla contra el cambio climático: bienvenidos a CO-topía

Ida Auken, diputada danesa; Consejo Global del Futuro sobre Ciudades y Urbanización

Para 2030, tus emisiones de CO2 habrán bajado considerablemente. El aire que respiras será más limpio. La naturaleza se está recuperando. Salvar el clima implica cambios enormes, pero al mismo tiempo podría hacernos más felices.

Esta es una versión de CO-topía: por la mañana sales de tu casa a una ciudad verde y habitable. Puedes optar por pedir un coche. Un algoritmo ha calculado la ruta más inteligente para el vehículo, que recoge a otras personas por el camino. Como el ayuntamiento ha prohibido los coches privados en la ciudad, han llegado toneladas de nuevos servicios de movilidad. Te resulta más barato no tener coche propio, y reduce la congestión, así que llegas a tu destino más rápido y no tienes que perder tiempo buscando aparcamiento. Hay muchos menos coches en las calles y los que quedan son eléctricos. Por cierto, toda la electricidad es verde.

Los plásticos de un solo uso son un recuerdo lejano. Cuando compras algo, compras algo que dura. Pero como compras muchas menos cosas, en realidad puedes permitirte productos de mejor calidad. «Rechazar, reutilizar, reducir, reciclar» es la nueva forma de ver las cosas. Como los ciudadanos ya no compran tanto, tienen más dinero para gastar en servicios: limpieza, jardinería, ayuda con la colada, comidas saludables fáciles de cocinar, entretenimiento, experiencias, restaurantes nuevos y fabulosos. Todo ello proporciona a la persona media moderna más opciones y más tiempo libre. Asumir el liderazgo frente al cambio climático quizá no sea tan malo después de todo.

2.

Reducir a la mitad la delincuencia violenta

Robert Muggah, director del Instituto Igarapé, Brasil; miembro del Consejo Global del Futuro sobre Ciudades y Urbanización

El mundo tiene la oportunidad de reducir drásticamente algunas de las formas más atroces de violencia en la próxima década. Para lograrlo, necesitaremos la misma energía y dedicación que se movilizaron para erradicar otros asesinos como la viruela.

El primer paso para reducir a la mitad la violencia en 2030 es tener una idea clara de cómo se distribuye en el tiempo y el espacio. Tomemos el caso de la violencia letal. Existe la idea errónea de que más personas mueren violentamente en zonas de guerra que en países en paz. Aunque los niveles totales de violencia oscilan de un año a otro, resulta que es al revés. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito calcula que la proporción es de aproximadamente 5:1. Dicho de forma sencilla, muchas más personas mueren violentamente como consecuencia de la delincuencia organizada e interpersonal en países como Brasil, Colombia y México que por conflictos internos en países como Afganistán, Siria y Yemen. Esto no significa que un tipo de violencia letal sea más importante que otro, sino más bien garantizar un diagnóstico más basado en hechos.

La única forma de reducir de manera significativa la violencia es reconocer su alcance y magnitud completos, junto con los factores que la impulsan. Esto debe ir acompañado de una inversión sostenida para reducir los riesgos y mejorar la protección de las zonas y poblaciones afectadas, así como de la inversión en soluciones con un historial positivo. En Estados Unidos, por ejemplo, los estudios sugieren que centrarse en reducir la violencia letal en las 40 ciudades con las tasas de homicidio más altas podría salvar más de 12.000 vidas al año. En América Latina, reducir el homicidio solo en los siete países más violentos durante los próximos 10 años salvaría más de 365.000 vidas.

3.

Empoderar a 8.000 millones de mentes con la tecnología móvil

Murali Doraiswamy, profesor de la Universidad de Duke; Consejo Global del Futuro sobre Neurotecnologías

El año es 2030. Imaginen: un joven llamado Ajay vive en India. En su adolescencia, sufrió un episodio de depresión. Por eso, cuando, como nuevo estudiante universitario, se le ofreció la posibilidad de suscribirse a un servicio de atención de salud mental, estuvo dispuesto a hacerlo.

Ajay eligió un servicio que utilizaba tecnologías de telefonía móvil e internet para permitirle gestionar cuidadosamente su información personal. Más tarde, Ajay desarrollaría una depresión clínica, pero detectó pronto que algo no iba bien cuando los comentarios de su aplicación de atención de salud mental destacaron cambios en su sociabilidad (enviaba menos mensajes y salía de su habitación solo para ir al campus).

Poco después, recibió un mensaje en su teléfono en el que se le invitaba a ponerse en contacto con un terapeuta de salud mental: el mensaje también ofrecía una elección de canales a través de los cuales podía hacerlo. Ahora, a mediados de sus veinte años, la depresión de Ajay está bien controlada. Ha aprendido a reconocer cuándo está demasiado ansioso y empieza a sentirse decaído, y puede practicar las técnicas que ha aprendido con herramientas en línea, además de acceder fácilmente a asesoramiento de alta calidad. Su progreso a través de los escasos episodios depresivos que aún experimenta se controla cuidadosamente. Si no responde al tratamiento inicial de autocuidado, puede ser derivado rápidamente a un profesional médico. La experiencia de Ajay se repite en todo el mundo, en países de ingresos bajos, medios y altos. Servicios similares de prevención, predicción y tratamiento de enfermedades mentales con apoyo tecnológico están disponibles para todos.

4.

El aire limpio es un derecho humano

Jane Burston, directora ejecutiva del Clean Air Fund; miembro del Consejo Global del Futuro sobre Energía

Tras una década de intervenciones, con activistas y responsables políticos luchando codo con codo, el aire limpio se reconoce como un derecho humano básico y ciudades como Delhi disfrutan de cielos azules durante todo el año.

Lo que cambió desde aquellos días oscuros de 2020 hasta hoy es el reconocimiento temprano, por parte de los gobiernos, de los efectos de la contaminación del aire sobre la salud, lo que impulsó la acción en todo el mundo.

La urgencia de la situación fue reconocida en 2020, y los gobiernos de algunas de las zonas más contaminadas se unieron para compartir conocimientos y prácticas sobre cómo reducir las emisiones. Las industrias tomaron la iniciativa al examinar sus propias cadenas de valor; sectores como la energía y el transporte se convirtieron en líderes en la eliminación de carbono y otros contaminantes tóxicos de sus fábricas. El marcado declive de la industria de combustibles fósiles a mediados de siglo dio paso a la tecnología y la innovación en estos sectores tradicionalmente intensivos en carbono. Hoy, la fijación de precios de las emisiones ha encarecido la contaminación: es más barato y más rentable ser más limpio.

5.

Construimos una economía de trabajos por encargo justa y democrática

Mark Graham, catedrático de Geografía de Internet, Universidad de Oxford; miembro del Consejo Global del Futuro sobre la Agenda de Educación y Trabajo

El verdadero futuro de la economía de trabajos por encargo al que deberíamos aspirar se caracteriza por la propiedad democrática.

No hay ninguna razón por la que los trabajadores por encargo no puedan ser sus propios jefes. El movimiento del cooperativismo de plataformas arroja luz sobre algunas de las verdaderas posibilidades de las plataformas gestionadas y propiedad de los trabajadores para cualquier servicio imaginable. También podemos pensar en gestionar las plataformas como servicios públicos cívicos.

En muchos lugares, las plataformas se están convirtiendo en servicios públicos. Piensen, por ejemplo, en el deseo de Uber de convertirse en un sistema operativo para la ciudad. Nuestras ciudades sin duda necesitarán sistemas operativos. Pero deberíamos preguntarnos si queremos un sistema operativo gestionado de forma privada por una empresa sin rendición de cuentas y con sede en otro país. O uno gestionado localmente, de propiedad local, democrático y responsable.

No vamos a poder dar marcha atrás al reloj hasta un mundo sin plataformas. Pero, al recurrir a estrategias que implican transparencia, rendición de cuentas, poder de los trabajadores y propiedad democrática, tenemos a nuestro alcance las herramientas para avanzar hacia una economía de plataformas menos explotadora y más justa. La economía de plataformas en 2030 podría ser una en la que los consumidores conozcan mejor sus impactos, los reguladores hagan cumplir normas mínimas, los trabajadores ejerzan su poder colectivo y todos hayamos encontrado formas de construir, apoyar y utilizar plataformas gestionadas democráticamente y responsables.

6.

Hay una nueva plataforma para la paz en Oriente Medio

Dalia Dassa Kaye, directora del Centro de Política Pública de Oriente Medio, RAND; miembro del Consejo Global del Futuro sobre Geopolítica

Tras dos décadas de devastadoras guerras en Oriente Medio, 2020 marcó un punto de inflexión que condujo a la creación, para 2030, de un nuevo foro regional de seguridad respaldado por las principales potencias mundiales, entre ellas Estados Unidos, China y Rusia. El foro no sustituyó las rivalidades regionales tradicionales ni puso fin a todos los conflictos, pero las principales potencias globales y regionales reconocieron los riesgos de la creciente inestabilidad y el valor de un mecanismo de alcance regional para la prevención y gestión de conflictos.

Hasta 2030, Oriente Medio era la excepción en el mundo, siendo la única región que carecía de un foro para el diálogo de seguridad. Las alineaciones regionales se basaban en gran medida en la lógica del equilibrio de poder, con una cooperación limitada a contener amenazas externas comunes, en particular Irán. No existía ningún foro en el que todas las partes regionales pudieran intercambiar percepciones de amenaza y avanzar en la generación de confianza en asuntos de interés común. El efímero proceso de Madrid a principios de la década de 1990 había logrado algunos éxitos limitados, pero estaba demasiado estrechamente vinculado a los avances en la paz israelo-palestina, que, por desgracia, no llegó a materializarse.

Los cambios en las alineaciones regionales y una peligrosa escalada llevaron a las potencias mundiales a ver intereses comunes en estabilizar la región mediante un foro multilateral. Al mismo tiempo, los líderes regionales se mostraron más abiertos a alternativas que favorecieran la diplomacia sobre el conflicto, sobre todo porque se enfrentaban a difíciles presiones socioeconómicas internas para atender las demandas de sus crecientes poblaciones jóvenes. Esta confluencia de intereses globales y regionales abrió la puerta para poner en marcha un nuevo diálogo de seguridad cooperativo.

7.

Creamos ciudades en las que se puede ir a pie a todo lo que se necesita

Rob Adams, director de Diseño Urbano y Proyectos de la Ciudad de Melbourne; miembro del Consejo Global del Futuro sobre Ciudades y Urbanización

A los políticos les encantan los grandes proyectos de infraestructura, pero ¿los necesitamos? Está claro que las nuevas infraestructuras para las ciudades en expansión son importantes, pero quizá haya una pregunta más importante que plantear: ¿hasta qué punto estamos utilizando bien nuestra infraestructura existente?

En la década de 1980, cuando la generación del baby boom llegó en gran número a las universidades de todo el mundo, la mayoría de los campus simplemente se ampliaron, con un gran coste. Una excepción clave fue la Universidad de Ciudad del Cabo. Incapaz de ampliar su superficie, la universidad se planteó la pregunta anterior y se sorprendió al descubrir lo poco que se utilizaba su infraestructura. Las aulas magnas, por ejemplo, solo se utilizaban durante el 17% de las horas disponibles. Durante los 30 años siguientes, la Universidad de Ciudad del Cabo triplicó el número de estudiantes en el campus sin grandes programas de construcción, simplemente reprogramando su horario. El resultado fue un campus más dinámico y un gran ahorro de gastos.

Gran parte de la infraestructura de nuestras ciudades está igualmente infrautilizada. Las autopistas están diseñadas para las horas punta; las escuelas tienen una sesión al día, normalmente por la mañana, lo que deja libres la tarde y la noche; y la lista continúa. Un estudio titulado Transformando las ciudades australianas demostró que, si todo el desarrollo futuro se concentraba dentro de los límites metropolitanos existentes, las ciudades ahorrarían 110.000 millones de dólares en costes de infraestructura durante 50 años por cada millón de personas añadidas.

Mi visión para 2030 es un mundo en el que las ciudades aprovechen mejor la infraestructura que ya tienen, antes de construir nuevos proyectos con un enorme coste financiero y ambiental. Esto haría que las personas vivieran más cerca unas de otras, con buen acceso a infraestructuras esenciales como el transporte público, los servicios sociales y espacios públicos de alta calidad, como ocurría en las ciudades anteriores al automóvil y a la expansión urbana descontrolada; ciudades, en otras palabras, en las que caminar es la forma de transporte dominante y la calle es el lugar predominante de la vida pública.

8.

La electricidad limpia dominará el sector energético

Chen Wei Nee, directora de Estrategia, Autoridad de Desarrollo de la Energía Sostenible, Malasia; miembro del Consejo Global del Futuro sobre Tecnologías Energéticas

Si hacemos las cosas bien, en 2030 la concentración global de carbono bajará de 407 partes por millón actuales a 350. Para entonces, el sector energético será en gran medida eléctrico, y al menos la mitad de la electricidad procederá de fuentes renovables. Los gobiernos y las empresas, e incluso los ciudadanos corrientes, demostrarán profundos esfuerzos de descarbonización.

Para 2030, la electricidad también se habrá democratizado, la gente tendrá opciones y elegirá fuentes de energía que sostengan la vida. La generación de energía también pasará de una estructura centralizada a una generación renovable más distribuida. El sistema eléctrico estará definido por una mayor digitalización, lo que permitirá el concepto de economía colaborativa en el ámbito energético.

Para 2030, el comercio de excedentes de electricidad solar con los vecinos y el uso compartido de vehículos eléctricos dentro de la comunidad serán la forma de vida habitual. Los niños aprenderán a vivir en armonía con el medioambiente. Nada de esto ocurrió por casualidad. Ocurrió porque hubo voluntad suficiente para dar forma deliberadamente al futuro de la energía. Ocurrió porque la necesidad de preservar el futuro de nuestros hijos por fin importa.

9.

La realidad virtual protegerá nuestra salud mental

Profesora Helen Christensen, directora y científica jefe del Black Dog Institute, Australia; miembro del Consejo Global del Futuro sobre Medios, Entretenimiento y Cultura

Veo un mundo en el que tecnologías como los teléfonos inteligentes mejoran la salud mental y reducen el riesgo de suicidio. Los sensores de los teléfonos inteligentes combinados con IA permitirán que los programas informáticos creen «compañeros» que asimilarán los conocimientos sobre salud mental de cada persona y luego le ayudarán a desenvolverse con seguridad día a día. Esta llamada «fenotipificación digital» utiliza datos recopilados de forma pasiva, análisis de voz, indicadores cognitivos y autoinformes desde los teléfonos inteligentes, y en una década proporcionará estas capacidades de predicción y seguimiento.

Predigo que las personas de todo el mundo tendrán acceso continuo, inmediato y eficaz a terapias digitales para la salud mental. El apoyo se ofrecerá de forma proactiva y «en el momento justo». Las intervenciones digitales torpes y rígidas que tenemos hoy se transformarán en juegos y experiencias interactivas que ofrecerán «contenido terapéutico» de forma agradable y casi sin que se note, mediante tecnologías como la realidad virtual.

Veo que las personas tendrán acceso a paneles de salud mental en sus dispositivos para compartir sus datos —que les pertenecen— cuando y como deseen. Veo más investigación sobre cómo las personas se relacionan y aprenden a vivir como «ciborgs» desde una edad temprana. Veo el potencial de las redes sociales para reducir el estigma y promover la comprensión.

10.

La economía circular se ha convertido en la economía

Leanne Kemp, fundadora y consejera delegada de Everledger; miembro del Consejo Global del Futuro sobre Fabricación y Producción Avanzadas

Permítanme compartir mi visión para 2030. Para entonces, nadie hablará de economía circular; simplemente será la economía.

Nos estremecemos al recordar los sombríos días de la década de 2010, cuando se extraían miles de millones de toneladas de materiales cada año para satisfacer las necesidades funcionales de la sociedad, pero solo una fracción se reciclaba de nuevo en nuestras economías.

La rápida caída de los costes tecnológicos abrió grandes oportunidades para reducir los residuos. Nos centramos en obtener más valor de la infraestructura existente y en «diseñar» los impactos de la contaminación, el cambio climático, las toxinas y la congestión. Nos pusimos las pilas.

¿Cuál fue lo que marcó la mayor diferencia? Algunos señalarán el movimiento juvenil, que impulsó la concienciación y las campañas a favor de la acción. Otros defenderán los nuevos avances tecnológicos que eran impensables en 2020. Estos factores tuvieron su papel, pero nunca habríamos llegado aquí si los legisladores del mundo se hubieran quedado al margen.

Al fin y al cabo, fueron el sector público y los responsables políticos quienes pudieron influir de forma decisiva en las industrias y orientar los resultados a nivel de sistema. Tampoco se permitió que el sector privado dejara atrás al sector público; se establecieron las normas adecuadas para garantizar que se conservaran los empleos y se crearan otros nuevos.

¿Suena bien? Nos vemos allí.

11.

La clase media crece y la desigualdad se reduce

Carl Frey, director del Futuro del Trabajo, Oxford Martin School, Universidad de Oxford

12.

Las calles son para las personas, no para los coches

Marcela Guerrero Casas, fundadora y socia de Open Streets Cape Town; miembro del Consejo Global del Futuro sobre Movilidad

El futuro del transporte, tal como la mayoría lo imaginamos, está dominado por los coches sin conductor; pero para construir verdaderamente un futuro sostenible para nuestras ciudades, necesitamos reducir el número de coches en las carreteras, sin excepción. Esto puede lograrse mediante una estrategia bastante sencilla, práctica y probada: retirar temporalmente los coches de nuestras calles por completo.

A mediados de la década de 1970, la capital colombiana, Bogotá, vio nacer lo que se convertiría en un movimiento mundial llamado Ciclovía, conocido a menudo como «open streets» (calles abiertas) en los países de habla inglesa, que consiste en crear rutas libres de coches por toda la ciudad cada domingo y festivo.

Además de mejorar la salud pública, tanto al animar a las personas a hacer ejercicio como al reducir la contaminación del tráfico, la Ciclovía fomenta en sus participantes un sentido de inclusión y de pertenencia a su ciudad. Incluso ha contribuido a derribar barreras entre comunidades históricamente segregadas.

Este modelo se ha replicado en todo el mundo, especialmente en otros países latinoamericanos y en ciudades de todo el largo de África. Para garantizar ciudades sostenibles en todo el mundo, debemos alejarnos de nuestra excesiva dependencia del automóvil. Las intervenciones temporales, como los días sin coches, aprovechan los recursos existentes y se centran en cambiar la percepción de las personas, lo que en última instancia dará forma a cómo entendemos y practicamos la planificación urbana sostenible a largo plazo.

13.

Fin de todas las formas evitables de sufrimiento

Jenniffer Maroa, profesora clínica asistente, Departamento de Salud Global, Universidad de Washington; miembro del Consejo Global del Futuro sobre Biotecnología

Para 2030, imagino un mundo libre de formas evitables de sufrimiento, especialmente las causadas por enfermedades infecciosas y no transmisibles. Esto puede lograrse fácilmente mediante la aplicación equitativa de nuevas tecnologías como la cadena de bloques, el internet de las cosas y la inteligencia artificial (IA), que pueden impulsar el desarrollo de herramientas innovadoras para hacer que la prestación de la atención sanitaria sea más accesible, asequible y, lo que es importante, más precisa para toda la humanidad, y en particular para las personas de países de ingresos bajos y medios (LMIC).

Por ejemplo, el uso de IA para desarrollar algoritmos que tengan en cuenta la influencia de la diversidad genética y del entorno en las respuestas a los medicamentos contribuiría en gran medida a mejorar los resultados positivos y a reducir los efectos adversos de los fármacos. Por otro lado, el uso de la cadena de bloques para hacer un seguimiento de los acuerdos de «datos abiertos» beneficiará a las personas o comunidades que participen en estudios de investigación. Así, el acceso a productos de medicina de precisión asequibles e innovadores, como medicamentos, vacunas y directrices de prevención precisas, debería reducir significativamente el nivel de sufrimiento causado por la enfermedad.

Lamentablemente, las tecnologías descritas anteriormente que podrían acelerar mi visión siguen siendo poco accesibles para los LMIC, a pesar de su potencial para acelerar el desarrollo en estas regiones. Los factores que obstaculizan su adopción son múltiples y, en algunos casos, de carácter histórico. Necesitamos aumentar la concienciación y el conocimiento sobre estas tecnologías, al tiempo que creamos directrices culturalmente pertinentes que orienten su adopción y reducimos los costes de implementación. Esto, a su vez, promoverá su adopción y reducirá la probabilidad de cualquier disparidad que pueda generarse por un acceso desigual a estas tecnologías en todo el mundo.

14.

La tecnología responde a los retos de nuestras poblaciones envejecidas

Genjiro Miwa, cofundador, presidente y consejero delegado de Megakaryon Corporation

Muchos países desarrollados se enfrentan a una combinación de descenso de la natalidad y aumento de la longevidad. Esto plantea desafíos para muchos sistemas sociales que han dado por sentada una estructura poblacional piramidal: una amplia franja de jóvenes que sostiene a una pequeña cúspide de personas mayores.

Algunos de los problemas, como las pensiones y los sistemas de seguro de salud, están bien reconocidos y pueden resolverse redistribuyendo prestaciones y costes mediante iniciativas políticas. Pero hay otras cuestiones que no pueden resolverse de esta manera.

Un ejemplo es la escasez de sangre para transfusiones. Decenas de millones de pacientes reciben transfusiones de sangre en todo el mundo cada año gracias a los donantes de sangre, la mayoría de los cuales pertenecen a generaciones más jóvenes. En Japón, el 80 % de los pacientes que reciben transfusiones de sangre tienen más de 60 años, mientras que el 90 % de los donantes son menores de 60. Para 2030, se prevé una escasez de sangre para transfusiones superior al 10 %, y esta brecha seguirá empeorando.

La escasez de sangre es algo que la redistribución no puede resolver ni siquiera con un consenso social. Para compensar el déficit previsto, actualmente se está desarrollando, en mi empresa de biotecnología emergente, Megakaryon, que fundé con el apoyo del Gobierno japonés, un proyecto para producir en masa plaquetas y otros componentes sanguíneos a partir de células madre pluripotentes inducidas (iPSC).

Hay otros ámbitos en los que la innovación tecnológica podría ofrecer soluciones a los retos que plantean nuestras poblaciones envejecidas, como la robótica que ayuda en el cuidado de las personas mayores. Sin embargo, estos retos son inevitables y las grandes apuestas tecnológicas necesitan tiempo. La próxima década será decisiva para nuestra preparación. Solo sabremos quién nadaba desnudo cuando la marea baje en 2030. Japón será el primer país en el que la marea demográfica baje y puede considerarse un escaparate del problema.

15.

Reformamos la política económica para ir más allá del PIB

Jerome Jean Haegeli, economista jefe del grupo, Swiss Re; miembro del Consejo Global del Futuro sobre la Nueva Agenda Económica

Para que la economía mundial tenga éxito en los próximos 10 años, se necesita una combinación diferente de políticas económicas. Ya es hora de actuar.

Es necesario replantear las políticas públicas en tres grandes dimensiones. En primer lugar, en lo que respecta a la acción de los bancos centrales, menos es más. Ahora, son los estímulos fiscales selectivos y las reformas más orientadas a la oferta las que deben asumir el peso principal. Deberíamos recordar la economía de la oferta de Reagan y no limitarnos a creer ciegamente en los estímulos de la demanda de Keynes. En segundo lugar, debemos responder de manera decidida a las consecuencias económicas inevitables del cambio climático y de la demografía. En tercer lugar, las herramientas de los economistas deben tener en cuenta factores sociales clave. Centrarse en variables macroeconómicas agregadas, como el PIB y el índice de precios al consumidor, no es una receta para el éxito económico futuro. Esto es aún más cierto en el contexto actual de una sociedad envejecida, cada vez más desigual y polarizada políticamente.

Tenemos mucho que ganar si extraemos las lecciones correctas de la última década. Las realidades económicas actuales de muchas sociedades no son halagüeñas. Las políticas públicas deben tener en cuenta sus consecuencias distributivas. Los niveles de vida aumentan para todos cuando las políticas públicas favorables permiten y capacitan a las personas y a las empresas para prosperar. Por ello, nos interesa intrínsecamente alejarnos del statu quo. Para que las sociedades estén mejor dentro de 10 años, el enfoque de nuestras políticas públicas debe cambiar.

16.

Los materiales cuánticos atenderán los problemas de la humanidad

Suchitra Sebastian, profesora asociada, Departamento de Física, Laboratorio Cavendish, Universidad de Cambridge

17.

La atención a la vejez comienza cuando eres joven

Yvonne Arivalagan, becaria del Consejo Global del Futuro

(longevidad)

Si la vejez representa la acumulación de todas las ventajas y desventajas acumuladas a lo largo de la vida de una persona, ya sean económicas, sociales, ambientales o conductuales, entonces la solución para un envejecimiento saludable reside, sin duda, en un enfoque que abarque toda la vida. Sin embargo, las preocupaciones por la salud financiera, social y emocional de un paciente suelen surgir demasiado tarde, y mucho después de un diagnóstico médico grave. Un modelo de atención holístico, multidisciplinar y centrado en la persona puede garantizar la dignidad, el confort y el bienestar durante la fase final de la vida de un paciente.

Mi visión para 2030 es que estos aspectos integrales y orientados al bienestar de la atención se integren mucho antes en la vida de cada persona y pasen a formar parte de la atención primaria. A medida que la carga mundial de enfermedades se desplaza hacia las enfermedades no transmisibles, se puede hacer mucho más en todo el mundo para mejorar la capacidad del sector de atención primaria de velar por el bienestar general de las personas. Este enfoque incluiría abordar las limitaciones socioeconómicas y su impacto en las decisiones de estilo de vida (como la dieta, el ejercicio, el consumo de alcohol y de tabaco), los problemas de salud mental como la depresión, el estrés y la soledad, y otras barreras sociales o ambientales, todos ellos demostrados como factores con repercusiones significativas en el proceso de envejecimiento.

Como punto de contacto de fácil acceso con el sistema sanitario para millones de personas, los proveedores de atención primaria tienen la clave para mejorar el proceso de envejecimiento. Más allá de la atención preventiva y del cribado para la detección y el manejo tempranos de enfermedades, ¿cómo pueden las políticas acertadas facultar a los proveedores de atención primaria para ofrecer servicios como el asesoramiento sobre estilos de vida o planes de atención personalizados que promuevan proactivamente una mejor salud? Ha llegado el momento de que los responsables políticos y los líderes del sector reimaginen la forma en que las sociedades estructuran, financian y prestan la atención primaria para promover un envejecimiento saludable para todos.

18.

Utilizamos la tecnología para elaborar políticas basadas en la evidencia

Jason Lange, director ejecutivo, Oficina de Regulación de las Mejores Prácticas, Departamento del Primer Ministro y del Gabinete de Australia

Los legisladores y los reguladores necesitan herramientas sólidas de elaboración de políticas para aprovechar las oportunidades que trae el avance tecnológico. Entre ellas se incluyen el rediseño de políticas y las acciones regulatorias y de cumplimiento adecuadas a cada fin, equilibrando al mismo tiempo las oportunidades, los impactos, los riesgos y los aspectos de seguridad.

Para maximizar los beneficios de la ciencia y la tecnología, los responsables de la toma de decisiones electos necesitan acceso a análisis basados en la evidencia que les muestren el impacto de los cambios de política propuestos. Definir los problemas con claridad mediante un análisis exhaustivo de costes y beneficios, así como estudios sobre los impactos distributivos, será fundamental para comprender y aprovechar las tecnologías innovadoras.

Los reguladores deben trabajar con las partes interesadas afectadas, los líderes del sector y los socios tecnológicos para incorporar la innovación tecnológica en sus procesos de toma de decisiones. Involucrar a las partes interesadas desde la fase de diseño ayudará tanto a poner a prueba los supuestos con las partes afectadas como a trazar las respuestas de comportamiento previstas.

Por último, la publicación oportuna de los análisis de impacto es esencial para garantizar que los responsables de la toma de decisiones puedan dar forma a las políticas públicas a partir de una retroalimentación temprana y periódica, y que las partes interesadas puedan estar bien informadas de las decisiones que ha tomado el gobierno.

19.

Un nuevo tipo de capitalismo echa raíces

Sonja Haut, directora de medición estratégica y materialidad, Novartis

En 2030 se habrá establecido una nueva economía que atiende las necesidades de todas las partes interesadas: comunidades, proveedores, clientes, empleados y propietarios de empresas. Este nuevo tipo de capitalismo es posible gracias a una nueva forma de evaluar el desempeño de las empresas basada en la valoración de su impacto global, un cambio en el que los responsables políticos y los organismos de normalización han desempeñado un papel crucial. Los gobiernos, los mercados bursátiles y las empresas adoptan plenamente el nuevo orden, que ha dado lugar a un nuevo y próspero tipo de asociación público-privada.

Este nuevo tipo de asociación público-privada ha permitido a la humanidad abordar eficazmente los grandes desafíos y resolver algunos de ellos: la pobreza extrema pertenece al pasado, al igual que el aumento de los niveles de emisiones de CO2 y las enormes cantidades de plástico en el océano. También se han registrado avances en la lucha contra otros desafíos; el trabajo forzoso, el trabajo infantil y la corrupción, por citar algunos, se han reducido significativamente.

La nueva forma de evaluar el desempeño empresarial se basa en métricas de valoración de impacto estandarizadas, exhaustivas y sencillas. Estas complementan los estados financieros habituales con otras dimensiones, como la sociedad, los derechos humanos y el medio ambiente, lo que da lugar a una calificación de «impacto total» que utilizan por igual la dirección y los inversores. Los gobiernos valoran el «impacto total» como información clave para comprender la relevancia de un sector y de una empresa concreta, más allá del PIB y las cifras de empleo, que eran las medidas predominantes de la contribución a la riqueza hace 10 años. El «impacto total» es una forma sencilla de evaluar cuánto contribuye un sector o una empresa a la cohesión social, al bienestar de los ciudadanos, a la protección del medio ambiente y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Los consumidores y los inversores valoran la transparencia que el «impacto total» proporciona para cada producto.

La valoración del impacto expresa lo que importa en términos monetarios, lo que permite que todo el abanico de partes interesadas acuerde qué significa «bueno», tanto en la economía como en la sociedad.

20.

Reducir a la mitad la pobreza con la tecnología de la información

Iván Mantilla, viceministro de conectividad de Colombia

En 2030, la diversificación y la sofisticación de las actividades productivas, posibilitadas por el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), habrán contribuido a una reducción del 50 % de la pobreza en todo el mundo.

La primera década del siglo XXI nos mostró que el uso de las TIC tiene efectos positivos en la productividad de las personas, los hogares y la economía en general. El Banco Mundial constató que, en los países en desarrollo, un aumento del 10 % en la tasa de penetración de internet fijo se asoció con un incremento medio del 1,38 % en la tasa de crecimiento del PIB entre 1980 y 2006.

Otros estudios, por su parte, han constatado que, cuando se introduce la banda ancha, el PIB per cápita es entre un 2,7 % y un 3,9 % superior al que tenía antes de su introducción. Inspirado por estos resultados internacionales, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) de Colombia constató en 2018 que aumentar la velocidad media de descarga en Colombia en 1 Mbps se asocia con un incremento del 2,9 % en el PIB per cápita. Con este propósito, se han logrado avances en la ampliación del acceso, el uso y la apropiación de las TIC. Los esfuerzos públicos en este sentido se centraron en los pobres y otras poblaciones vulnerables, así como en las zonas rurales y remotas.

Por ello, el rápido progreso logrado para cerrar la brecha digital y garantizar que casi la mitad de la población mundial que carecía de acceso a internet en 2019 quedara conectada fue el elemento clave que impulsó el desarrollo social y económico hasta 2030. Esto nos permitió potenciar la gran capacidad de innovación, la generación de valor añadido y la diversificación del ingenio humano que, apoyado por tecnologías como la inteligencia artificial, aumentó su eficiencia y eficacia. Todo ello se logró asegurándose de que nadie quedara atrás.

21.

La hipertransparencia está haciendo que la corrupción pertenezca al pasado

Alison Taylor, directora general, Business for Social Responsibility

En 2030, un objetivo principal de las empresas es ganarse y conservar la confianza pública. Un enfoque limitado al valor para el accionista y al cumplimiento normativo se considera ampliamente como algo irremediablemente regresivo, y las empresas entienden que operan en un entorno hipertransparente en el que todo lo que digan o hagan se hará público al instante. Las cuestiones relativas al propósito corporativo ya no se abordan como ejercicios de marketing, por lo que las empresas que no pueden explicar ni medir cómo aportan valor a la sociedad están fracasando.

Los esfuerzos anticorrupción de las empresas ya no son intentos rutinarios de eludir la presión regulatoria, y ahora abordan todas las formas de abuso del poder confiado para obtener beneficios privados. La indignación pública ante la corrupción mundial ha obligado a replantear el entorno anticorrupción, y los gobiernos y las empresas no han tenido más remedio que estar a la altura del momento mediante la creación de registros de titularidad real significativos, la ampliación de los requisitos de diligencia debida empresarial para abarcar los derechos humanos y la construcción de una rendición de cuentas institucional.

Mientras tanto, el papel de los contables, abogados y otros guardianes en la facilitación de la corrupción se ha vuelto evidente, y se han creado nuevas normas éticas. Ahora se considera inaceptable evadir impuestos, practicar el lobby encubierto y operar a través de estructuras de propiedad ocultas. Se comprenden mucho mejor los efectos sistémicos de la corrupción. Las empresas consideran que cooperar para resolver los profundos desafíos globales es la única forma de sobrevivir y prosperar a largo plazo.

22.

La tecnología espacial sustenta la seguridad en la Tierra

Daniela Genta, Airbus Defence and Space; miembro del Consejo Global del Futuro sobre Tecnologías Espaciales

Para 2030, la combinación de la tecnología espacial y la IA nos habrá ayudado a afrontar desafíos globales como la deforestación, los derrames de petróleo, la agricultura, el terrorismo transfronterizo y los flujos migratorios, y seguirá proporcionando conocimientos significativos a nivel local para la economía.

Para que esto ocurra, debemos asegurarnos de que se cumplan tres cosas. En primer lugar, deberemos aplicar normas éticas comunes a la forma en que se utilizan el big data y la IA. En segundo lugar, tendremos que diseñar sistemas de IA que garanticen la privacidad y la protección de datos, así como la transparencia para que las personas sepan cuándo interactúan con la IA. Y, en tercer lugar, debe establecerse la rendición de cuentas mediante auditorías internas y externas independientes, especialmente para los sistemas de IA cuyo uso afecte a los derechos fundamentales

Si lo hacemos bien, las redes satelitales y terrestres integradas garantizarán comunicaciones seguras que hagan que los gobiernos y las sociedades sean menos propensos a la desestabilización.

23.

Existe una familia global de ciudades divertidas y funcionales

Jan Vapaavuori, alcalde de Helsinki; miembro del Consejo Global del Futuro sobre la configuración del futuro de las ciudades, la infraestructura y los servicios urbanos

En 2030, más del 60 % de la población mundial vivirá en ciudades, tendrá una mentalidad urbana y una realidad basada en la comunidad. Las buenas decisiones vitales pueden tomarse a partir de sistemas habilitados por la información y los datos que permitan la libertad de elección combinada con una prestación proactiva de servicios de la ciudad a las personas.

La acción climática exige un cambio de paradigma importante en las ciudades y afecta a la forma en que se organiza la vida urbana. Combinando nuevas tecnologías, la IA y el cambio sistémico, las ciudades pueden ofrecer un entorno sostenible que deje espacio para la elección individual. Las personas se adaptarán a las nuevas condiciones mediante una combinación de productos y servicios públicos y privados que hagan la vida funcional, segura y divertida. Las sociedades basadas en la confianza prosperarán.

Uno de los desafíos mundiales más acuciantes es cómo suministrar energía de forma sostenible. La energía afecta a toda la vida urbana. Es necesario combinar el liderazgo holístico con el cambio de comportamiento individual para encontrar soluciones para una vida poscarbono.

En 2030, las ciudades exitosas utilizarán soluciones escalables de todo el mundo. La realidad urbana se convertirá en una familia global de ciudades que ofrezcan la combinación óptima de funcionalidad y diversión.

24.

La medicina de precisión es para todos, no solo para los ricos

Mavis Machirori, investigadora asociada de la Universidad de Newcastle, Reino Unido; miembro del Consejo Global del Futuro sobre Biotecnología

Sería maravilloso pensar que, para 2030, todos tendrán acceso a tecnologías que les permitan tomar mejores decisiones sobre su salud. En este futuro, la medicina de precisión y la medicina personalizada pueden convertirse en parte de las opciones de salud de todos, no solo de los ricos. Todos son capaces de reconocer y equilibrar las limitaciones de las biotecnologías. Sabemos mucho más sobre la humanidad y las enfermedades. Sobre todo, la biotecnología y la medicina no se han inmiscuido en la vida de las personas ni han medicalizado el curso «normal» de la vida. La gente sigue pudiendo decir no a determinadas intervenciones, porque la salud y el bienestar no se obtienen a costa de renunciar a los derechos, la libertad de elección y las libertades.

¿Cómo llegamos allí? A medida que conocemos más sobre el embarazo, los servicios de cribado pueden aportar conocimientos sobre el curso de la vida de una persona, prediciendo los resultados de salud incluso antes de que nazca el niño. Sin embargo, dado que los servicios de pruebas y cribado durante el embarazo se están desarrollando actualmente con una secuenciación genética cada vez mayor, si podemos utilizar estos nuevos conocimientos y cómo hacerlo dependerá de lo que la sociedad considere normal en la actualidad, y la aplicación de estas tecnologías es objeto de controversia en muchas sociedades. Sin visiones equilibradas, el cribado durante el embarazo puede perjudicar a la sociedad, pero no tiene por qué hacerlo.

En primer lugar, podemos aprovechar los conocimientos de los países de ingresos bajos y medios para integrar distintas perspectivas. En estas partes del mundo estamos más en sintonía no solo con nuestros cuerpos, sino también con nuestro entorno. Nos damos cuenta de que la vida es un conjunto complejo de interdependencias. La justicia social y el respeto hacia los demás sustentan todas nuestras decisiones. Por último, trabajamos con respeto y transparencia en cada decisión que tomamos para aliviar el sufrimiento en función de las necesidades locales y no de las necesidades impuestas.

25.

Obtendremos agua de la Luna para impulsar una nueva era en el espacio

Takeshi Hakamada, fundador y director ejecutivo de ispace, inc.; miembro del Consejo Global del Futuro sobre Tecnologías Espaciales

Para 2030, los seres humanos extraerán el primer recurso del espacio exterior: podría ser agua en la Luna. Además del agua, que puede utilizarse para beber y mantener la agricultura, la molécula de agua (H2O) puede separarse en hidrógeno y oxígeno, como fuente de combustible limpio. La extracción de agua en la Luna no solo permitirá sostener la vida humana en el espacio, sino que también nos permitirá construir y mantener la infraestructura espacial necesaria, incluidos los satélites, para sostener y mejorar nuestra calidad de vida en la Tierra.

Así, no necesitaremos utilizar los recursos de nuestro planeta de origen, la Tierra. Además, nuestra calidad de vida en se mejorará significativamente como resultado de las innovaciones que logremos con una presencia humana sostenida en el espacio profundo, así como con la extensión de la economía terrestre al espacio y la consiguiente creación de empresas y empleos. Sin embargo, para que todo esto se haga realidad, una medida clave que debe adoptarse hoy es un consenso internacional sobre las reglas de actuación para que los gobiernos y las entidades comerciales utilicen los recursos que existen en nuestra Luna y en el espacio. La gobernanza adecuada de los recursos espaciales es necesaria para un futuro humano sostenible y pacífico. Si podemos alcanzar este hito a nivel político, podremos elevar a nuestra especie a una nueva altura.

26.

La tecnología digital ayuda a cerrar la brecha de género y de riqueza

Nagwa El Shenawi, subsecretaria, Ministerio de Comunicaciones y Tecnologías de la Información de Egipto; miembro del Consejo Global del Futuro sobre Realidad Virtual y Aumentada

Las tecnologías digitales están configurando y transformando actualmente sociedades enteras. El aumento del acceso a los datos y a las tecnologías digitales empodera a las personas. Sin embargo, la brecha digital sigue existiendo y se manifiesta en distintas dimensiones.

Para 2030, imagino un mundo inclusivo en el que se hayan reducido las divisiones, especialmente la brecha de género. Para que esto funcione, debemos asegurarnos de que se cumplan tres cosas. En primer lugar, fortalecer las competencias en tecnologías digitales y el aprendizaje permanente para incluir a todos, en particular a las mujeres y a las personas de bajos ingresos. En segundo lugar, tendremos que abordar riesgos como los de ciberseguridad y el uso indebido de la información. En tercer lugar, tendremos que utilizar tecnologías digitales como la inteligencia artificial y el aprendizaje automático para ayudarnos a abordar retos colectivos como la mejora de la atención sanitaria y la curación de enfermedades.

La aplicación de estas políticas conducirá a una vida mejor para todos, en particular para las mujeres y los grupos de bajos ingresos.

27.

Los edificios responderán a su entorno

Lam Khee Poh, decano de la Escuela de Diseño y Medio Ambiente, Universidad Nacional de Singapur; miembro del Consejo Global del Futuro sobre Tecnologías Energéticas

En 2030, los edificios y las ciudades responderán de forma natural a su contexto ambiental y cultural inmediato, así como a las necesidades fisiológicas, psicológicas, sociológicas y económicas de sus ocupantes. Se logrará una calidad extraordinaria del entorno exterior e interior que mejore la felicidad, la salud y el bienestar, con sistemas inteligentes de consumo energético muy bajo que sean adaptables y resilientes.

La industria de la construcción que hace posibles estas infraestructuras será altamente integrada e innovadora, motivada por propuestas sostenibles más que por intereses financieros empresariales a corto plazo. Ofrecerá una plataforma de triple beneficio (personas, beneficios y planeta o triple resultado final) para todas las partes interesadas del gobierno, la industria, la fuerza laboral, la investigación y el desarrollo, que permitirá a todos vivir en un entorno que favorezca la salud.

28.

Cambiemos nuestros modelos de gobernanza para aprovechar el poder de la tecnología en beneficio de todos

Wafa Ben-Hassine, consultora, Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Ginebra; miembro del Consejo Global del Futuro sobre Derechos Humanos y la Cuarta Revolución Industrial

Debemos dejar de considerar la tecnología como una amenaza. El mundo tiene una inmensa oportunidad de aprovechar las nuevas tecnologías de forma que se beneficie de sus fortalezas.

Reformar la forma en que gobernamos y gestionamos la tecnología es fundamental para hacer lo correcto en varias batallas que nos esperan. Para asegurarnos de que la inteligencia artificial y el aprendizaje automático no reproduzcan sesgos. Para contar con una identidad digital que no socave la privacidad. Para combatir la amenaza del terrorismo sin construir estados de vigilancia.

Por ello, la gobernanza de las nuevas tecnologías debe ir más allá del Estado y adoptar un modelo más inclusivo; esto, desde luego, no significa que la gobernanza deba cederse al sector privado.

Es hora de que reconsideremos nuestro contrato social: ¿es realmente el Estado al que deberíamos ceder algunos de nuestros derechos? ¿Cómo debería cambiar el papel de los Estados en un mundo en el que las empresas privadas tienen un poder desmesurado para configurar nuestra vida cotidiana? Un nuevo tipo de gobernanza centrada en el ser humano exige transparencia y reparación en cada paso y con cada actor que suponga una amenaza para nuestros derechos humanos y para nuestra capacidad de ser humanos. La gobernanza centrada en el ser humano significa alejarnos del poder centralizado del modelo de Estado soberano y avanzar hacia una estructura de gobernanza mucho más adaptable, multidireccional y multiactor.

29.

Tenemos una nueva economía para la naturaleza

Helen Crowley, miembro y asesora sénior, Cadenas de Suministro Resilientes; miembro del Consejo Global del Futuro sobre la Agenda de Acción para la Biodiversidad

Nuestro modelo económico actual se basa en externalizar los costes ambientales: se ha construido sobre la explotación de la naturaleza, generalmente sin preocuparse por las consecuencias ni reconocer los límites. No cabe duda de que nuestros modelos de negocio y el crecimiento económico también han generado grandes éxitos y resultados positivos para la sociedad en términos de mejora de la salud, la educación y la salida de millones de personas de la pobreza. Sin embargo, los datos y la ciencia demuestran ahora con claridad que los costes de este modelo superan a los beneficios y que el «negocio como de costumbre» es sencillamente insostenible.

Ha llegado el momento de cambiar el paradigma: pasar de justificar la protección de la biodiversidad desde el punto de vista empresarial a preguntarnos: ¿quién paga por internalizar las externalidades generadas por el «negocio como de costumbre»?

Una vez que hayamos puesto esto sobre la mesa, podremos avanzar en la redefinición de un nuevo paradigma en el que las empresas puedan recibir incentivos y recompensas por crear valor para la naturaleza y la sociedad, a la par que por su rentabilidad. Nosotros inventamos el juego; podemos cambiar las reglas para crear una economía que proteja la naturaleza para 2030.

30.

Trabajamos juntos para reducir la brecha digital

Qi Xiaoxia, directora general, Oficina de Cooperación Internacional, Administración del Ciberespacio de China; miembro del Consejo Global del Futuro sobre la Economía y la Sociedad Digitales

Internet crece hoy a una velocidad increíble, de formas que han ampliado enormemente los espacios de trabajo y de vida de las personas. El ciberespacio se ha convertido en un nuevo hogar para los seres humanos, un lugar en el que todos los países son cada vez más interdependientes y una comunidad de intereses entrelazados y de un futuro compartido.

Si bien la tecnología digital aumenta el bienestar de la población en general, también generará oportunidades de desarrollo desiguales en distintas regiones y grupos debido al desequilibrio del desarrollo de internet en los distintos países y a la falta de competencias de los ciudadanos.

Por tanto, para alcanzar mi visión de 2030, que se caracteriza por la inclusión y el desarrollo equilibrado, debemos trabajar juntos para reducir la brecha digital.

En primer lugar, debemos acelerar la construcción de una infraestructura global de Internet accesible para todos. En segundo lugar, debemos promover un desarrollo inclusivo a escala verdaderamente global. Es importante mejorar la capacidad de Internet en los países en desarrollo y menos desarrollados para apoyar la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible. En tercer lugar, debe reforzarse la protección de las mujeres, los niños y otros grupos vulnerables en el ciberespacio.

Trabajemos juntos para adaptarnos a las tendencias de la era de la información y construir una comunidad con un futuro compartido en el ciberespacio.

Los hallazgos de la red de Consejos Globales del Futuro también alimentan los Mapas de Transformación – una herramienta de inteligencia estratégica y visualización de acceso público y gratuito, diseñada para promover la comprensión y las soluciones a los mayores desafíos del mundo.

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