Cómo la revolución de las finanzas digitales puede impulsar el desarrollo sostenible

United Nations Secretary-General Antonio Guterres speaks during the inauguration of Web Summit, Europe's biggest tech conference, in Lisbon, Portugal, November 5, 2018.
UN Secretary-General António Guterres's new task force will explore how digital finance can aid the SDGs.Image: Reuters/Pedro Nunes
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Esta semana, en Davos, se reúnen destacados pensadores sobre una serie de temas de importancia mundial, entre ellos dos que rara vez se mencionan juntos: los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la digitalización de los sistemas financieros del mundo. Un nuevo grupo de trabajo convocado por el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, estudiará cómo podrían converger de la mejor manera estos dos temas: cómo se podría orientar la revolución digital de la financiación no solo para minimizar los posibles daños, sino también de forma que contribuya a hacer realidad la inspiradora visión de los ODS.

La revolución digital ha transformado los sistemas financieros del mundo. Esto es válido no solo para la experiencia del cliente (la forma en que cientos de millones de personas gestionan hoy su vida financiera), sino para el sistema en todos sus niveles: la manera en que las instituciones financieras gestionan sus operaciones, cómo los inversores analizan los riesgos y toman decisiones, cómo se mueven los mercados de capitales y cómo los responsables de políticas desempeñan su labor. Cabe decir que la digitalización ha afectado a todos los ámbitos de la vida, no solo a las finanzas. El ritmo de aceleración es asombroso: por citar solo una estadística muy repetida, el 90 % de los datos existentes hoy en día se crearon en los últimos dos años.

Pero ¿qué relación podría tener la digitalización con el desarrollo sostenible? Un par de documentos publicados hace tres años sugiere una posible conexión al describir otra revolución, igualmente drástica: la de nuestro enfoque del desarrollo sostenible. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con sus 17 objetivos específicos, ofrece una hoja de ruta global clara para la acción. La comunidad internacional del desarrollo siempre ha buscado un planeta sano, libre de pobreza y desigualdad. Ahora, con los ODS, disponemos por primera vez de un plan concreto para convertir esa visión en realidad. Por su parte, la Agenda de Acción de Addis Abeba, reconoce que un plan de acción mundial para el desarrollo requiere un enfoque financiero igualmente global. Establece un marco para que los gobiernos coordinen la financiación de la energía, el transporte, el agua y el saneamiento, así como para intensificar las inversiones en agricultura y nutrición.

Estas agendas históricas sitúan al mundo muy por encima de la práctica habitual, tanto en lo que hacemos como en la forma de pagarlo. Pero debemos ir todavía más allá. Los billones de dólares necesarios para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible no pueden provenir únicamente del sector público, y es aquí donde los nuevos modelos operativos y financieros posibilitados por la digitalización de las finanzas resultan tan prometedores. Solo el dinero móvil contribuye directamente a 13 de los 17 ODS, por ejemplo, al prestar servicios financieros a particulares y pequeñas empresas que de otro modo quedarían excluidos financieramente; al facilitar el acceso a la electricidad, el agua y el saneamiento (p. ej., mediante soluciones móviles de pago por uso); al facilitar el acceso a remesas de bajo coste; al ofrecer a los padres medios para pagar las tasas escolares; y al facilitar las transferencias de efectivo en situaciones de emergencia. El movimiento de las "finanzas verdes", con su uso innovador de tecnologías digitales para estructurar inversiones y otros instrumentos financieros a cambio de la obtención de impactos ambientales positivos, ofrece otros ejemplos interesantes.

Pero aún queda por hacer buena parte del pensamiento creativo sobre cómo los efectos previos de la revolución digital, especialmente en los mercados de capitales, pueden impulsar los ODS. Asimismo, actualmente falta pensamiento creativo sobre aquellos ODS –por ejemplo, la biodiversidad y la salud de los océanos– que hasta la fecha no han sido alcanzados por la revolución digital de la financiación. Y quizá lo más importante: sigue siendo necesario pensar de forma creativa en el objetivo más importante de la ONU: garantizar que nadie se quede atrás.

El experto en gestión Peter Drucker distinguió en su día entre eficiencia, o hacer las cosas bien, y eficacia, o hacer lo correcto. Si la revolución digital se limita a hacer que los sistemas financieros sean más eficientes, corre el riesgo real de convertirse en un multiplicador de fuerza del statu quo, en el que el capital sigue fluyendo hacia las personas y los proyectos que ya alcanza, pero más rápido y en mayores cantidades, lo que consolida aún más la brecha entre quienes tienen y quienes no tienen. La visión del nuevo grupo de trabajo del Secretario General, en cambio, es una digitalización que conduzca a una financiación más eficaz : donde el capital se dirige hacia un desarrollo sostenible que incluya a todos.

La dirección que tomará finalmente la digitalización de la financiación dependerá de quiénes la den forma y con qué fin. Dado el ambicioso mandato del grupo de trabajo, que busca aportar una perspectiva de 360 grados sobre este tema, nuestra membresía refleja diversas geografías y sectores. Somos emprendedores tecnológicos y banqueros, responsables de políticas y líderes de la sociedad civil, responsables de la definición de normas del sector y líderes de los mercados de capitales, tanto del Norte global como del Sur global. Somos líderes del mercado, disruptores del mercado y creadores de normas unidos en torno a un proyecto común: garantizar que la transformación de la financiación impulsada por la revolución digital beneficie al planeta y a todas sus personas.

Es un honor celebrar nuestra primera reunión presencial del grupo de trabajo al completo en el marco del Foro Económico Mundial en Davos, y esperamos seguir informando a las partes interesadas sobre nuestros avances.

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