Cómo esta isla de Filipinas está haciendo frente a la COVID-19

Residents who evacuated their homes due to flooding, in makeshift shelters on Mindanao
The island has been lagging behind the rest of the Philippines in poverty, human and economic development.Image: REUTERS/Erik De Castro
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  • El Proyecto de Reconstrucción y Desarrollo del Fondo Fiduciario de Mindanao presta apoyo a algunas de las zonas más pobres de Mindanao, en Filipinas.

  • Mindanao es la segunda isla más grande de Filipinas, con una población de más de 25 millones de personas.

  • El conflicto en curso por la autodeterminación en la isla ha hecho que vaya a la zaga del resto del país en pobreza, así como en desarrollo humano y económico.

  • Para apoyar el proceso de paz, el Banco Mundial creó el Fondo Fiduciario de Mindanao en 2005.

  • Desde entonces ha contribuido a apoyar a las comunidades locales de la isla y, más recientemente, ha ayudado a paliar las consecuencias de la COVID-19.

En apoyo a la respuesta a la COVID-19 y a la recuperación temprana, el Proyecto de Reconstrucción y Desarrollo del Fondo Fiduciario de Mindanao, Fase III ha prestado un apoyo significativo en algunas de las zonas más pobres de Mindanao, en Filipinas, en solo 5 meses de ejecución.

Mindanao es la segunda isla de Filipinas, con una población de más de 25 millones de personas. Sin embargo, hoy en día muchos filipinos asocian Mindanao con palabras como “guerra” o “penurias”, una reputación derivada de los muchos años de conflicto entre el Frente Moro de Liberación Islámica (MILF), uno de los mayores grupos revolucionarios de Mindanao, y el Gobierno filipino. Es una lucha de décadas que ha dejado la recién creada Región Autónoma Bangsamoro en Mindanao Musulmán (BARMM) sigue muy por detrás del resto de este país de ingreso mediano en cuanto a pobreza y desarrollo humano y económico. Según la Autoridad de Estadística de Filipinas de 2018, la BARMM tiene la mayor incidencia de pobreza de Filipinas, con un 63 por ciento.

Con unos 40.000 miembros, el MILF lleva mucho tiempo luchando por su derecho a la autodeterminación. Sus principales campamentos se extienden por vastas zonas del interior a lo largo del lago Lanao y de la marisma de Liguasan, y se caracterizan por comunidades que han sufrido años de pobreza extrema, inseguridad y acceso limitado a servicios sociales básicos, educación e instalaciones sanitarias. La baja productividad agrícola, debida a las escasas inversiones en infraestructuras, así como el cambio climático, ha hecho que las comunidades luchen por alimentar a sus familias.

614 subproyectos comunitarios se completaron en 332 barangayes de 114 municipios, y se constituyeron más de 300 organizaciones de personas.Image: Banco Mundial

En 2005, para apoyar el proceso de paz entre el Gobierno de Filipinas (GPH) y el MILF, y a petición del GPH, el Banco Mundial creó el Fondo Fiduciario de Mindanao (MTF) para aunar la asistencia internacional al desarrollo destinada a la recuperación de las zonas de Mindanao afectadas por el conflicto. Uno de los proyectos apoyados por el Fondo fue el Proyecto de Reconstrucción y Desarrollo (RDP), que benefició a más de 638.000 beneficiarios, de los cuales el 52 por ciento eran mujeres. 614 subproyectos comunitarios se completaron en 332 barangayes de 114 municipios, y se constituyeron más de 300 organizaciones de personas.

En abril de 2018 se inició una segunda fase del proyecto (MTF-RDP 2). Esta nueva fase se centró en seis campamentos del MILF y logró resultados sólidos, con más de 45.000 beneficiarios, mediante 31 subproyectos completados. El proyecto de la segunda fase cerró en diciembre de 2020. Teniendo en cuenta los importantes avances de los proyectos anteriores y el impulso existente en estas comunidades, se utilizaron fondos adicionales del MTF para apoyar una tercera y última fase, el Proyecto de Reconstrucción y Desarrollo Fase III (RDP 3).

Con el retroceso considerable que sufrió el progreso de las comunidades en 2020 con la llegada de la pandemia de COVID-19, el MTF-RDP 3 prestó un apoyo oportuno. Dado un plazo muy corto de 5 meses (debido al inminente cierre del Fondo Fiduciario), el RDP 3 logró resultados impresionantes en apoyo del desarrollo continuado de los seis campamentos del MILF, centrándose en la prevención y la recuperación frente a la COVID-19, e incorporando de forma transversal el uso de enfoques participativos e inclusivos de gobernanza en los ministerios de la BARMM.

Para apoyar el desarrollo socioeconómico, el proyecto financió la construcción de 13 proyectos de infraestructura de menor escala, entre ellos centros polivalentes, instalaciones agrícolas, instalaciones de comercio y producción agrícolas, caminos de acceso y centros de formación para agricultores. La selección de los subproyectos se basó en un enfoque participativo desarrollo impulsado por la comunidad.

“Antes solíamos portar armas y planeábamos cómo vencer al enemigo. Ahora planificamos cómo transformar la comunidad y garantizar que la gente tenga acceso a un medio de vida sostenible”, afirma Ayobkhan Usman, copresidente del Campamento Bilal.

Según Charima Ulangkaya, graduada de un curso de formación en competencias y miembro del comité de mujeres de Palao sa Buto, Datu Paglas, Maguindanao, “Las capacitaciones en productividad del RDP3 ayudaron a las mujeres de nuestra comunidad aumentando nuestras oportunidades económicas e ingresos.” Tras la formación y con las máquinas de coser proporcionadas, algunas de las mujeres ahora prestan servicios de confección en la comunidad, como la costura de “malongs” y mascarillas.

Teniendo en cuenta el contexto de la pandemia, el proyecto también incluyó el apoyo a la construcción de instalaciones sanitarias y a la formación relacionada con la salud. Los subproyectos sanitarios del RDP 3 respondieron directamente a la pandemia y ayudaron a las comunidades a mejorar las oportunidades de salud y a apoyar la prevención de la propagación del virus. Los resultados incluyeron la construcción de 6 centros sanitarios con instalaciones de aislamiento, clínicas de partos y farmacias comunitarias, todos ellos diseñados de acuerdo con las normas del Ministerio de Salud. El Ministerio de Salud regional se ha comprometido a operar y mantener las instalaciones sanitarias.

La tercera fase del proyecto también ha respaldado la formación de voluntarios sanitarios comunitarios; ha llevado a cabo campañas de información, educación y comunicación (IEC) relacionadas con la COVID-19; y ha proporcionado equipos de protección personal y mecanismos de comunicación bidireccional entre las comunidades y las autoridades sanitarias para el control de enfermedades infecciosas.

“Gracias al Proyecto MTF-RDP 3, han mejorado las relaciones entre los tres pueblos —moros, pueblos indígenas y colonos—. Nos dimos cuenta de que, haciendo las cosas juntos, podemos lograr más. Es como la analogía de la escoba: juntos somos más fuertes”, afirma Sandy Napikatua, presidenta de la organización comunitaria de Barangay Talibadok, Datu Hoffer Ampatuan, Maguindanao.

Con el apoyo de los socios sobre el terreno, todo esto se logró en solo 5 meses de ejecución. Gracias a la colaboración con los ministerios de la BARMM, el Proyecto de Reconstrucción y Desarrollo ha demostrado cómo se pueden obtener resultados mediante la participación directa de la comunidad, promoviendo la eficiencia en costes, reforzando la sostenibilidad y defendiendo la inclusión.

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