¿Qué le viene a la mente cuando piensa en alta mar? ¿Piratas, ballenas, calamares gigantes y grandes tiburones blancos?
Durante mucho tiempo objeto de relatos y mitos, la vida en los océanos más allá de las aguas territoriales está lejos de ser idílica. Amenazada por el cambio climático, la acidificación, la sobrepesca, la contaminación y la minería en aguas profundas, esta zona es ahora un foco de atención para los científicos internacionales, que quieren limitar la explotación mediante santuarios oceánicos.
«Las pérdidas extraordinarias de aves marinas, tortugas, tiburones y mamíferos marinos revelan un sistema de gobernanza fallido», afirmó el profesor Callum Roberts, biólogo especializado en conservación marina de la Universidad de York. «Las áreas protegidas podrían implantarse en aguas internacionales para crear una red de protección que ayude a salvar especies de la extinción y les permita sobrevivir en nuestro mundo, que cambia rápidamente».
Los investigadores desglosaron los océanos del mundo, que cubren casi la mitad del planeta, y cartografiaron la distribución de 458 elementos de conservación diferentes, entre ellos la vida silvestre y los hábitats. Consideraron cientos de escenarios sobre cómo podría ser una red mundial de santuarios oceánicos, antes de elaborar un plan para que al menos el 30 % se convierta en santuarios oceánicos.
El informe resultante, titulado 30×30: A Blueprint For Ocean Protection, es fruto de una colaboración entre la Universidad de York, la Universidad de Oxford y Greenpeace. Se presenta en el momento en que las Naciones Unidas se preparan para votar un instrumento internacional jurídicamente vinculante para la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina en las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional.
Es importante no solo para la protección y preservación de nuestros ecosistemas, sino también porque la vida marina captura carbono en la superficie de alta mar y lo almacena en las profundidades, un mecanismo que, de perderse, haría que nuestra atmósfera contuviera un 50 % más de dióxido de carbono.
En la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de este año en Davos, los Amigos de la Acción por los Océanos reunieron a emprendedores, innovadores y científicos para debatir soluciones de gran impacto y escala que podrían hacer los mares más sanos.
Trabajos como este, y el plan del 30 %, podrían ayudar a salvaguardar el futuro.
«Lo más emocionante de esta investigación es que demuestra que es totalmente posible diseñar y crear una red mundial sólida de santuarios oceánicos», afirmó la doctora Sandra Schoettner, de la campaña Protect the Oceans de Greenpeace. «No se trata solo de líneas trazadas en un mapa, sino de una cadena de protección coherente e interconectada que abarca zonas críticas para la vida silvestre, corredores migratorios y ecosistemas fundamentales».


