En las afueras de Manila, en Payatas, los residentes viven junto a un vertedero. En una de las zonas de pobreza urbana más extensas del país, la gente solía ganarse la vida vendiendo y reciclando los desechos que quedaban en el vertedero. Pero los habitantes de la zona, especialmente las madres que querían trabajar desde casa para cuidar de sus hijos, empezaron a tejer materiales y alfombras para vender.
Los intermediarios se aprovecharon de esta industria en auge: controlaban su acceso al mercado y reducían sus ingresos; entonces Rags2Riches (R2R)intervino. Fundada por un grupo de jóvenes profesionales, entre ellos su actual presidenta, Reese Fernandez-Ruiz, desde su creación en 2007 ha formado a más de 1.000 artesanos en Filipinas para ayudarlos a comercializar sus productos y obtener un precio justo por su trabajo. Reese ha sido reconocida como emprendedora social de la Fundación Schwab.
¿Cómo empezó Rags2Riches?
Cuando empezamos en Payatas, conocimos a artesanos, en su mayoría madres, que confeccionaban alfombras para el suelo con tela y cobraban apenas unos 20 centavos al día. En Filipinas, eso equivale a menos que el precio de una botella de agua.
Cuando mis cofundadores y yo vimos la situación, dijimos que podíamos no hacer nada porque el problema era enorme, o intentar hacer algo, aunque fuera pequeño. Fundamos Rags2Riches, nombre inspirado en los trapos y las alfombras para el suelo que hacían los artesanos que conocimos.
Llevamos nuestra idea a uno de los principales diseñadores de moda de Filipinas y nos sorprendió que le gustara tanto y quisiera ayudar. Empezó a diseñar bolsos y accesorios de moda, además de alfombras más atractivas, basándose en el trabajo de los artesanos.
Nos habíamos convertido en una empresa de moda y nos alegraba mucho, porque los productos artesanales suelen tener reputación de dirigirse a un mercado muy específico. La gente acude a tiendas de comercio justo para encontrarlos y, a menudo, no espera que estén bien diseñados ni que sigan las tendencias de la moda general. Queríamos demostrar que se equivocaban. Los artesanos pueden crear productos bellos y con significado, productos que no se fabrican en serie sin las historias que hay detrás o, peor aún, en talleres de explotación laboral.
¿Cómo se inició en el emprendimiento social y en la industria de la moda?
Estudiaba gestión en una de las principales universidades de Filipinas y también tenía una beca. La beca me la concedieron personas que, básicamente, decidieron apoyar a alguien a quien no conocían, fuera de su círculo personal y familiar. Eso marcó una gran diferencia en mi vida y me despertó el deseo de devolver el apoyo o transmitirlo a otras personas.
¿La moda? ¡Para nada! Antes pensaba que la moda era frívola y superficial, y que generaba mucho desperdicio. Hasta cierto punto, eso sigue siendo cierto en la industria de la moda en general, pero, dado que es una de las industrias más grandes del mundo y está en auge, ¿por qué no intentar crear pequeños espacios de esperanza y cambio en un sector que afecta a tanta gente? La moda tiene el poder de cambiar vidas y percepciones. Si es uno de los mayores problemas, también puede ser una de las mayores soluciones.
¿Cómo combate Rags2Riches la moda rápida?
La moda rápida existe por una razón: la gente quiere productos bonitos a su alcance. Pero debemos entender que, cuando compramos moda barata, otras personas acaban pagando por nuestras prendas: quienes las confeccionan y reciben menos de lo que sería justo.

Creemos que es necesario crear conciencia sobre lo que está pasando, pero las alternativas son aún más importantes. Si no hay alternativas viables y atractivas, es muy difícil completar esa labor educativa.
Es posible diseñar productos de manera justa para las personas sin encarecerlos [en precio o atractivo] hasta quedar fuera del mercado y dejar a la gente sin otra opción que comprar moda rápida. No todo el mundo tiene recursos para comprar productos de lujo y sumamente éticos. A la gente le importa, pero ¿qué opciones tiene?
Se dedica poco esfuerzo a diseñar con propósito, así que ponemos mucha atención en nuestros diseños. Queremos crear productos que permitan a los artesanos participar de manera justa en la cadena de suministro y, a la vez, evitar que los consumidores rechacen los productos éticos por parecer demasiado «artesanales» o ser demasiado caros.
Trabajan con artesanos y artesanas, en particular con madres trabajadoras. ¿Por qué es tan importante esto en Filipinas?
Hace unos años quizá no habría hablado con tanta apertura de ser feminista, pero mi trabajo con mujeres me ha hecho ver que para ellas es mucho más difícil trabajar, ejercer una profesión, progresar y adquirir las habilidades que merecen y que pueden hacer plenamente suyas, porque los sistemas y la cultura que nos rodean no las apoyan tanto como a los hombres.
Cuando las mujeres cuentan con recursos y oportunidades, sus ingresos se destinan a sus familias, disminuye la violencia doméstica y se reduce su dependencia de sus maridos. Las mujeres que viven relaciones abusivas tienen menos miedo de defenderse y marcharse o de cuidar solas de sus familias. Esto ayuda a muchas a escapar del abuso y evitar otros peligros que podrían afrontar por la falta de seguridad y autonomía política y económica. También contamos con muchos artesanos que apoyan a las mujeres de sus vidas. No podemos promover el empoderamiento de las mujeres nosotras solas: todo el mundo tiene que poner de su parte.
¿Cuál ha sido uno de nuestros mayores motivos de orgullo?
Más del 80 % de los filipinos no tiene cuenta bancaria. Somos una nación sin acceso a servicios bancarios. Sin acceso a una cuenta bancaria, es difícil acceder a otras cosas, como los servicios sociales, y pensar a largo plazo.
Pensamos que debíamos facilitar a nuestros artesanos el acceso a cuentas bancarias y a educación financiera, para que entendieran por qué es tan importante ahorrar. La educación ayuda a las personas a tomar mejores decisiones y a decidir por sí mismas con base en la información recibida. Siempre hemos procurado no imponerles cosas que quizá no entiendan.
Al principio, muchos artesanos sentían recelo. Aquí, la mayoría de la gente está acostumbrada a guardar el dinero debajo de la cama o en el armario. Tras unos meses de capacitación y conversaciones, llegaron las libretas de ahorro. Para muchos de nuestros artesanos, fue lo primero que tuvieron a su nombre, algo que realmente les pertenecía. La mayoría no tiene cuentas bancarias, títulos de propiedad ni siquiera certificados de nacimiento. Imaginen tener algo que les diga que poseen algo y que pueden planificar el futuro.
Cada vez que atravesamos altibajos, recuerdo aquella época y pienso que estamos haciendo mucho más que ocuparnos de lo que sucede ahora. Estamos planificando el futuro a largo plazo de nuestros artesanos y de nuestro país, y eso empieza ahora, con más personas empoderadas que piensan el futuro junto con nosotros.
¿Qué viene ahora para R2R?
Las cadenas de suministro transparentes son parte del futuro. Ahora mismo no sabemos cuánto le cuesta a H&M fabricar una blusa u otra prenda. Si nos aseguramos de saberlo, ¿cómo cambiará eso el rumbo de nuestro negocio y hará que nuestras empresas rindan más cuentas? Tarde o temprano, la gente lo hará; queremos encontrar la manera correcta de hacerlo.
Por ejemplo, estamos estudiando el uso de la tecnología blockchain para crear cadenas de suministro inclusivas. Tiene el potencial de hacer seguimiento del impacto y la actividad de una manera que no pueda manipularse ni alterarse, y estamos buscando socios que nos ayuden a implementarla.
Nuestra plataforma recién lanzada, Things That Matter, nos permite ampliar nuestro impacto al conectar y apoyar a otras comunidades de artesanos y emprendedores sociales, y compartir lo que hemos aprendido sobre los negocios y el comportamiento de los clientes durante los últimos 10 años. También queremos extender a más comunidades de Filipinas nuestra academia de artesanos, que reúne todos nuestros módulos, incluida la formación en educación financiera.
¿Qué consejo daría a otros emprendedores sociales?
Trabajamos dentro de sistemas que están rotos; esa es la razón por la que estamos aquí, y eso significa que no todo va a ser siempre agradable. Será complicado y doloroso, así que hagan algo en lo que crean de verdad y tengan las motivaciones adecuadas, porque el camino que tienen por delante no será fácil. Las cosas que están rotas pueden tardar mucho en repararse, pero, al final, hay que creer que habrá valido la pena.
¿Qué podemos hacer todos para contribuir a crear un futuro compartido en un mundo fracturado?
Nuestras decisiones tienen mucho poder. Ante cada decisión que tomemos, ¿podemos pensar hasta la consecuencia número 10, en vez de limitarnos a pensar en la consecuencia número 1? Creo que eso tendría un gran impacto. Si cada día decidimos con intención y pensamos en todas las consecuencias de nuestras acciones, previstas o imprevistas, nuestras decisiones pueden tener más impacto, especialmente en un mundo fracturado.
Venimos de distintos entornos, etnias e historias, así que nos cuesta entendernos. Tenemos que intentarlo de verdad, y todo empieza por nosotros, por las pequeñas decisiones que tomamos.


