Australia quiere construir una gigantesca “batería” subterránea para ayudar a alimentar el país

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Los gobiernos de todo el mundo buscan aumentar la capacidad de energía renovable mientras compiten por reducir su dependencia de los combustibles fósiles. Pero una de las grandes preguntas a las que se enfrentan es cómo mantener el suministro eléctrico cuando no brilla el sol ni sopla el viento.

La respuesta de Australia es construir una gigantesca central hidroeléctrica subterránea bajo un parque nacional.

El proyecto Snowy 2.0, que recibe su nombre por estar ubicado en las montañas Snowy de Nueva Gales del Sur, utilizará el agua que fluye entre dos embalses para generar el 10 % de las necesidades energéticas del país en las horas punta y cuando las energías renovables no están disponibles.

Image: Snowy Hydro

El agua fluirá a través de 27 kilómetros de túneles desde la presa de Tantangara hasta el embalse de Talbingo, situado 700 metros más abajo, y pasará por una central eléctrica situada a 1 kilómetro bajo la superficie. Las turbinas serán reversibles, de modo que podrán bombear el agua de nuevo cuesta arriba cuando la demanda sea baja, utilizando energía eólica.

Conocido como sistema de bombeo hidroeléctrico, el proyecto está diseñado para funcionar como una gigantesca batería: almacenará energía hídrica que puede liberarse como electricidad a la red con un aviso de tan solo 90 segundos. Se espera que la central proporcione un almacenamiento de energía de 175 horas, suficiente para abastecer durante una semana a 3 millones de hogares.

“Snowy 2.0 proporcionará el almacenamiento y la generación bajo demanda necesarios para equilibrar el crecimiento de la energía eólica y solar y la jubilación de la envejecida flota australiana de centrales térmicas”, afirma Paul Broad, director ejecutivo de Snowy Hydro. “En resumen, garantizará la seguridad de nuestro sistema energético y mantendrá el suministro eléctrico.”

Se espera que la primera energía producida por Snowy 2.0 llegue a la red nacional a finales de 2024.

Image: Snowy Hydro

Una cuestión delicada

El proyecto es controvertido, sobre todo por su ubicación prevista: el Parque Nacional Kosciuszko. Con el nombre del pico continental más alto del país, el monte Kosciuszko, de 2.228 metros, el parque es una Reserva de la Biosfera de la UNESCO.

Los críticos cuestionan la fiabilidad de las estimaciones de costes del proyecto y su capacidad para alcanzar la producción potencial que se le atribuye. Afirman que es poco probable que se termine a tiempo y preguntan si el dinero no se emplearía mejor en sistemas convencionales de almacenamiento en baterías.

Los grupos ecologistas afirman que el proyecto generará 9 millones de metros cúbicos de residuos de excavación de túneles, y sostienen que verter esos residuos en un paisaje ecológicamente sensible sería un “vandalismo medioambiental”.

Snowy Hydro, la empresa responsable del proyecto, rechaza estas acusaciones y afirma que cumplirá los plazos y el presupuesto. Asegura que cualquier impacto ambiental se limitará a solo 100 hectáreas de las 674.000 hectáreas del parque y que se prevé crear 5.000 nuevos empleos.

Modernización hidroeléctrica

Snowy Hydro 2.0 se basa en el proyecto original de Snowy Hydro, que este año cumple su 70.º aniversario. Surgió de un plan para aliviar los efectos de las sequías en el interior del continente mediante el almacenamiento de agua de los ríos Murray, Murrumbidgee, Snowy y Tumut.

Las obras del primer esquema hidroeléctrico de las montañas Snowy comenzaron en 1949. El proyecto, con un coste de 564 millones de dólares, se completó en 1974 e incluye siete centrales eléctricas, 16 grandes presas, 145 kilómetros de túneles interconectados y 80 kilómetros de acueductos.

El Gobierno afirma que el nuevo proyecto es esencial para la transición de Australia hacia fuentes de energía renovables. Actualmente, casi dos tercios de la electricidad del país se genera en centrales de carbón. Entre ambas, el carbón y el gas representan el 85 % de la generación eléctrica del país.

El Gobierno se ha fijado el objetivo de aumentar la contribución de las energías renovables hasta el 23,5 % a finales del próximo año.

El último informe Fostering Effective Energy Transition del Foro Económico Mundial sitúa a Australia en el puesto 43 de 115 países en cuanto al rendimiento de su sistema energético y su preparación para la transición a una energía limpia.

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