El sistema de transporte mundial representa el 15 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, que siguen aumentando.
Para limitar el calentamiento global a 1,5 °C, debemos reducir al máximo y con la mayor rapidez posible las emisiones del transporte.
Estos son cinco cambios importantes que, si se logran en conjunto, podrían reducir drásticamente las emisiones y generar el cambio necesario para el planeta, según Systems Change Lab.
El transporte nos conecta unos con otros. Es la forma en que llegamos al colegio y al trabajo, en que visitamos a nuestras familias y en que accedemos a los alimentos y a la atención sanitaria. También es la forma en que enviamos mercancías y prestamos servicios. A medida que crecen las economías y las poblaciones, también aumenta la necesidad de un transporte eficiente, accesible y sostenible.
El sistema de transporte mundial actual representa el 15 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, que siguen aumentando. En 2019, el 71 % de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con el transporte procedía solo de las carreteras (el resto, principalmente del transporte marítimo y aéreo, y una pequeña parte, del ferroviario y de otras fuentes). Durante años, el transporte ha ido a la zaga, y el sector se ha quedado atrás frente a otros, como el de la energía y la calefacción, en cuanto a su ritmo de descarbonización. Para limitar el calentamiento global a 1,5 grados C (2,7 grados F) y evitar algunos de los peores efectos del cambio climático, debemos revertir el rumbo y reducir al máximo y con la mayor rapidez posible las emisiones del transporte.
Cambiar a los vehículos eléctricos desempeñará un papel importante, pero transformar el transporte requerirá un cambio sistémico real. ¿En qué consiste un enfoque sistémico? Las soluciones deben acercar los empleos y los servicios al lugar donde vive la gente, así como promover el transporte público, caminar, andar en bicicleta y otras alternativas de transporte bajo en carbono y con energías limpias. También son fundamentales nuevas soluciones para descarbonizar el transporte marítimo y aéreo.
Hay cinco cambios importantes identificados por Systems Change Lab que, si se logran en conjunto, pueden reducir drásticamente las emisiones y generar el cambio necesario para que el planeta y las personas prosperen:
1) Garantizar un acceso fiable a una movilidad segura y moderna
Los futuros sistemas de transporte, además de ser bajos en carbono, deben ser seguros, modernos y centrarse en mejorar la salud. Por ejemplo, ampliar la infraestructura en torno a los sistemas de transporte público con pasillos peatonales o carriles bici exclusivos no solo combatirá la congestión vehicular y reducirá la contaminación del aire, sino que también fomentará más actividad física, como caminar, andar en bicicleta o usar patinetes.
Un sistema más seguro también evitará choques y muertes asociados a los viajes en vehículo. Alrededor de 17 de cada 100 000 personas en el mundo murieron en las carreteras en 2019, y casi la mitad de ellas eran peatones o ciclistas. En 2021, las Naciones Unidas fijaron una meta para reducir a la mitad las lesiones y muertes por accidentes de tráfico de aquí a 2030. Alcanzar este objetivo requiere esfuerzos concertados para proteger por igual a peatones, ciclistas y conductores, como mejorar el diseño de las calles, crear carriles bici protegidos y hacer cumplir las leyes de tráfico.
Los sistemas de transporte también deben ser asequibles y accesibles para todos. Esto no siempre ha sido así; por ejemplo, las mujeres se enfrentan a posibles peligros derivados de paradas de autobús sin iluminación y a un posible acoso en el transporte público. Este tipo de consideraciones suele quedar fuera de la planificación del transporte. Afortunadamente, algunas ciudades ya trabajan para afrontar estos desafíos: la ciudad de Peshawar (Pakistán) puso recientemente en marcha un sistema de autobuses de tránsito rápido que atiende los problemas habituales a los que se enfrentan las mujeres cisgénero y transgénero, así como las personas con discapacidad, en el transporte público.
2) Reducir los viajes evitables en vehículo y avión
El cambio de los motores de combustión interna a tecnologías bajas y de cero emisiones de carbono es vital, pero es poco probable que se produzca con la rapidez suficiente para descarbonizar todo el sector del transporte a la velocidad y escala necesarias. Incluso una electrificación completa de los coches, autobuses y camiones plantearía desafíos debido al aumento de la demanda de electricidad. Necesitamos soluciones que también ayuden a resolver otros problemas, como la congestión del tráfico, las amenazas a la seguridad de los peatones y el acceso desigual al transporte.
Por ello, paralelamente al proceso de electrificación, también debemos cambiar la forma en que nos desplazamos, limitando las formas de transporte más intensivas en carbono, como los coches y los aviones.
¿Cómo promueve el Foro Económico Mundial sistemas de movilidad sostenibles e inclusivos?
La Plataforma para dar forma al futuro de la movilidad del Foro Económico Mundial trabaja en cuatro sectores: aeroespacial y drones; automoción y nueva movilidad; viajes aéreos y turismo; y cadena de suministro y transporte. Su objetivo es garantizar que el futuro de la movilidad sea seguro, limpio e inclusivo.
A través de la Coalición Cielos Limpios para el Mañana, más de 100 empresas trabajan juntas para alimentar la aviación mundial con un 10 % de combustible de aviación sostenible de aquí a 2030.
En colaboración con UNICEF, el Foro desarrolló una carta con las principales empresas navieras, aerolíneas y de logística para apoyar a COVAX en la entrega de más de 1000 millones de vacunas contra la COVID-19 a comunidades vulnerables de todo el mundo.
El Proyecto Road Freight Zero y la Coalición P4G-Getting to Zero han llevado a resultados que demuestran la justificación, los costes y las oportunidades para acelerar la transición al transporte de mercancías de cero emisiones.
La iniciativa Medicine from the Sky utiliza drones para entregar vacunas y medicamentos a zonas remotas de la India, y ha completado más de 300 pruebas con éxito.
La iniciativa del Foro Target True Zero tiene como objetivo acelerar el despliegue y el escalado de la aviación de cero emisiones, aprovechando las tecnologías de vuelo eléctricas y de hidrógeno.
En colaboración con la ciudad de Los Ángeles, la Administración Federal de Aviación y la NASA, el Foro desarrolló los Principios del Cielo Urbano para ayudar a adoptar la movilidad aérea urbana en ciudades de todo el mundo.
El Foro lideró el desarrollo de la Calificación de Sostenibilidad Espacial para incentivar y promover un enfoque más seguro y sostenible de la gestión de misiones espaciales y de la mitigación de desechos en órbita.
La Iniciativa de Coches Circulares orienta la agenda política sobre circularidad en la automoción, tras el respaldo de la Comisión Europea y del Consejo de Transición a Vehículos de Cero Emisiones de países, y ahora está invitada a apoyar la hoja de ruta política de China.
La red Moving India trabaja con responsables políticos para impulsar las políticas de fabricación de vehículos eléctricos, promover la adopción de vehículos de mercancías por carretera de cero emisiones y financiar la transición.
La iniciativa Urban Mobility Scorecards —dirigida por la Coalición Global para una Nueva Movilidad del Foro—, que reúne a operadores de movilidad y ciudades para evaluar la transición hacia sistemas de movilidad urbana sostenibles.
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A escala mundial, la distancia recorrida por los turismos aumenta. Esto se nota especialmente en lugares de altos ingresos y dependientes del automóvil, como Europa y Norteamérica. La proporción de kilómetros recorridos por turismos aumentó hasta el 44 % en 2020 y, sin intervención, se prevé que alcance el 50 % en 2030. Para revertir esta tendencia, debemos garantizar que las personas de todo el mundo tengan acceso a alternativas seguras y de alta calidad, como el ferrocarril de alta velocidad o sistemas de autobuses locales bien diseñados. Reducir esta proporción a entre el 34 % y el 44 % de aquí a 2030 ayudaría a encaminar el sistema de transporte hacia el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 grados C.
Para reducir la dependencia del automóvil, las ciudades también pueden apostar por un desarrollo de mayor densidad, con nuevas formas de aumentar el acceso a comercios, servicios y oportunidades de ocio sin necesidad de vehículos. Las ciudades también pueden desincentivar los viajes en automóvil mediante el aumento de las tarifas de aparcamiento, los impuestos sobre los carburantes o los sistemas de cobro por congestión.
Sin embargo, estas políticas podrían perjudicar a quienes no tienen medios para pagarlas y dependen de los coches como su única opción de transporte. Por ello, las políticas para desalentar los viajes en coche deben ir acompañadas de alternativas suficientes, como el aumento de opciones de transporte público seguras.
Estrategias como los impuestos sobre los carburantes y los gravámenes a los viajeros frecuentes también son útiles para limitar los viajes en avión. En vuelos de corta o media distancia, es posible que hasta el 15 % de todos los viajes regionales realizados en avión pudieran cubrirse con el ferrocarril de alta velocidad. Mejorar la calidad y la asequibilidad de las alternativas a los viajes en avión, como los trenes y los ferris, es esencial para aumentar el número de pasajeros.
3) Cambiar al transporte público, compartido y no motorizado
Actualmente, casi tres cuartas partes de las emisiones de dióxido de carbono del transporte proceden de los desplazamientos por carretera, principalmente de coches, furgonetas, autobuses y camiones. Convencer a los conductores de que cambien a modos más eficientes requerirá un cambio cultural profundo en torno al diseño de muchas ciudades centrado en el automóvil. Esto, junto con la contención de la adopción del automóvil en lugares donde los coches no están tan extendidos, se impulsará mediante inversiones que mejoren notablemente otros modos de transporte.
En las 50 ciudades con mayores emisiones, las redes e infraestructuras de transporte rápido aumentaron de unos 13 kilómetros (aproximadamente 8 millas) por millón de habitantes en 1990 a unos 19 kilómetros (o casi 12 millas) en 2020. Al mismo tiempo, la longitud de los carriles bici de alta calidad aumentó 6,5 kilómetros (4 millas) por persona entre 2015 y 2020.
El crecimiento de estos indicadores es un paso en la dirección correcta, pero el progreso reciente tendrá que acelerarse seis veces en el caso del transporte rápido y más de diez veces en el caso de las bicicletas de aquí a 2030, para encaminar al mundo hacia un escenario compatible con 1,5 grados C.
Junto con las reducciones de emisiones fundamentales, estos cambios aportarán beneficios de gran alcance para la salud pública y la calidad de vida. Una reducción del uso del automóvil podría liberar más espacios para caminar y andar en bicicleta, parques públicos o terrazas al aire libre y espacios para socializar. En 2022, hay 11 países con objetivos para alejarse de los viajes en automóvil y priorizar el transporte público, entre ellos la India y China. En 2019, 103 países contaban con planes para infraestructuras de caminata y bicicleta.
4) Transición hacia coches, camiones y autobuses con cero emisiones de carbono
Debemos eliminar lo antes posible los vehículos de combustibles fósiles. Afortunadamente, los vehículos eléctricos (VE) ofrecen un servicio similar sin emitir directamente dióxido de carbono ni contaminación atmosférica. Si bien el número de adopciones de VE está aumentando considerablemente, no es lo suficientemente rápido.
Para mantenernos en la senda de limitar el calentamiento global a 1,5 grados C en 2030, todos los coches nuevos vendidos en el mundo deben ser eléctricos. En 2021, solo el 8,7 % de los coches nuevos eran eléctricos. Las ventas de VE están aumentando rápidamente gracias a la mejora de la economía y al apoyo gubernamental, y decenas de países planean poner fin a la venta de coches de gasolina y diésel en 2040 o antes. Sin embargo, el progreso reciente debe acelerarse 5 veces para cumplir los objetivos climáticos mundiales.
Los costes iniciales de los VE están disminuyendo, en gran medida por la caída de los precios de las baterías. Se esperaba que alcanzaran la paridad de precios con los vehículos de combustibles fósiles en toda Europa de aquí a 2027 (aunque las recientes interrupciones de la cadena de suministro probablemente hayan retrasado esta fecha unos años). En algunos países, como Alemania y los Países Bajos, ya es más económico poseer y operar algunos tipos de VE que sus equivalentes con motor de combustión fósil. Es razonable suponer que alcanzar el hito de paridad de precios representará un punto de inflexión que podría contribuir a un crecimiento acelerado de las ventas.
La implementación de redes de carga integradas es necesaria para acelerar la adopción de VE. El número de cargadores públicos de VE en todo el mundo alcanzó los 1,8 millones en 2021. Las políticas para impulsar la electrificación están surgiendo en muchos países. En 2021, había 18 jurisdicciones —entre ellas Noruega, el Reino Unido y Singapur— con objetivos para eliminar gradualmente la venta de automóviles con motor de combustión fósil. Una política complementaria, un mandato de venta de vehículos de cero emisiones, ha aparecido en 47 jurisdicciones —entre ellas California, China y el Reino Unido— a 2022.
Esta transición a cero emisiones de carbono también debe producirse en autobuses y camiones. La propiedad pública de muchas flotas de autobuses puede convertirlas en las oportunidades más fáciles de abordar en este sentido, ya que pueden tomar decisiones sobre grandes flotas con horarios predecibles: autobuses eléctricos de batería y de hidrógeno representaron el 44% de las ventas mundiales de autobuses en 2021. Para alcanzar nuestros objetivos climáticos, esta cifra debe llegar al 100% en 2030. El progreso ha sido desigual en los últimos años, ya que la mayoría de las ventas se han realizado en China, pero el aumento de las ventas en otras regiones como Europa y América del Norte probablemente seguirán impulsando el progreso. Los autobuses eléctricos han aumentado considerablemente en Estados Unidos en los últimos años: una gran compra de un operador de transporte del Medio Oeste elevó el total de poco más de 2.000 autobuses escolares eléctricos en el tercer trimestre de 2021 a poco más de 13.000 a finales de 2022.
Los camiones medianos y pesados son más difíciles de descarbonizar. Solo el 0,2% de las ventas de camiones medianos y pesados fueron eléctricos o de hidrógeno en 2021, y existe una necesidad urgente de llevar las tecnologías a la madurez comercial. Esto requerirá que más fabricantes ofrezcan opciones de hidrógeno y eléctricas, más países que fijen objetivos para eliminar gradualmente los vehículos de combustión, y más lugares que construyan infraestructura de carga.
5) Transición hacia el transporte marítimo y la aviación de cero emisiones de carbono
Tanto el transporte marítimo como la aviación se consideran sectores difíciles de descarbonizar, donde las tecnologías de cero emisiones de carbono aún se encuentran en su infancia. Cada uno es responsable de alrededor del 3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Sin embargo, ambos sectores tienen caminos hacia un futuro más ecológico. La descarbonización del transporte marítimo y la aviación requerirá una combinación de soluciones tecnológicas, como combustibles y baterías de cero emisiones, junto con mejoras operativas y de eficiencia.
En el transporte marítimo, Del 5% al 17% del combustible debe ser de cero emisiones para 2030 para mantenerse en camino de limitar el calentamiento global a 1,5 grados C. Para 2050, del 87% al 100% del combustible debe ser de cero emisiones. El hidrógeno verde y el amoníaco, que pueden producirse con electricidad renovable, suelen considerarse los combustibles más prometedores para descarbonizar el transporte marítimo. Los combustibles sintéticos elaborados a partir de electricidad, hidrógeno y carbono capturado también pueden desempeñar un papel, y las baterías podrían ser útiles para trayectos de corta distancia. Los proyectos piloto desempeñarán un papel clave al ayudar a demostrar la viabilidad técnica y comprobar la viabilidad comercial; en 2022 había más de 200 proyectos piloto en curso.
En la aviación, comienzan a surgir opciones de cero emisiones, incluidos los combustibles sostenibles para aviación elaborados a partir de hidrógeno verde y dióxido de carbono capturado o biomasa de origen sostenible. Los combustibles sostenibles para aviación derivados de biomasa son la única solución de cero emisiones disponible comercialmente en 2022, pero las nuevas demostraciones de aviones de cero emisiones van en aumento. La proporción de estos combustibles debe aumentar de menos del 0,1% actualmente al 13% al 18% para 2030 y al 78% al 100% para 2050, respaldada por incentivos normativos.
Es fundamental que los combustibles de cero emisiones no se obtengan de fuentes de biomasa no sostenibles, como los cultivos alimentarios, que podrían dificultar la alimentación de personas, proteger la biodiversidad y secuestrar carbono en los ecosistemas naturales. En general, se necesita un aumento masivo de la inversión y de las políticas para este cambio.
Transformar un sistema global
En conjunto, estos cinco cambios pueden transformar nuestro sistema de transporte global. Ofrecen un nuevo sistema en el que las oportunidades y los servicios son accesibles de forma fácil y equitativa mediante una movilidad limpia y segura, desde caminar hasta los autobuses eléctricos y los programas de bicicletas compartidas; un sistema en el que los aviones funcionan con combustible limpio y los accidentes de tráfico no son la principal causa de muerte en la infancia; un sistema en el que los trenes de alta velocidad son habituales y populares.
Por supuesto, esto solo es posible si aceleramos rápidamente el progreso en estos cambios para cumplir los objetivos climáticos y de equidad en esta década decisiva.









