El sector de la construcción es responsable del 27% de las emisiones mundiales de CO2. ¿Cómo podemos hacerlo más sostenible?
La impresión 3D ofrece una posible solución, pero solo podrá ser verdaderamente sostenible si los materiales y los procesos también son ecológicos.
El progreso requerirá la colaboración entre los organismos reguladores y los líderes del sector, que deberían participar activamente para garantizar que se actualicen numerosas normas relativas al uso de materiales de construcción alternativos.
Construir nuestras casas está perjudicando nuestro hogar. La construcción tradicional es responsable de generar el 27% de las emisiones mundiales de CO2. Los métodos alternativos, como la impresión 3D, son prometedores, pero aún queda trabajo por hacer para que la construcción sea verdaderamente respetuosa con el medioambiente.
La impresión 3D es una industria que ya es sostenible. El proceso produce una fracción de los residuos que genera la fabricación en la construccióntradicional, porque los constructores imprimen exactamente lo que necesitan, y solo eso. Basta con una pequeña fábrica y un espacio mínimo para almacenar materiales; además, a diferencia de una línea de producción tradicional, la impresión 3D no requiere energía para trasladar las mismas piezas de una etapa a la siguiente.
Sin embargo, algunos constructores que utilizan procesos ecológicos siguen recurriendo a materiales tradicionales, como el cemento. El cemento por sí solo es responsable de el 8% de las emisiones mundiales de CO2, lo que prácticamente elimina cualquier impacto positivo que la impresión 3D pueda tener en el medioambiente.
Las ventajas de los métodos de construcción alternativos, como la impresión 3D, son evidentes
Hoy ya se dispone de materiales sostenibles. Por ejemplo, el compuesto de polímero es tan resistente y duradero como el hormigón: la piedra sintética desarrollada por Mighty Buildings pesa un 30% menos que el hormigón y tiene cinco veces más resistencia a la tracción y a la flexión. Estos materiales innovadores pueden almacenarse en barriles en forma líquida o semilíquida y compacta, lo que ayuda a mantener reducido el espacio de la fábrica. Las ventajas medioambientales perduran una vez impreso el edificio, ya que el compuesto de polímero aísla mejor que los materiales tradicionales y reduce las emisiones de la vivienda durante toda su vida útil, mientras se habita y se utiliza.
Pese a las ventajas de los métodos de construcción alternativos que utilizan materiales sostenibles, su adopción generalizada sigue requiriendo el apoyo de los organismos reguladores, los clientes y los propios constructores.
Con el aumento de los costes de la vivienda copando habitualmente los titulares, el precio es un obstáculo para que los clientes demanden ampliamente alternativas de construcción más ecológicas. Aunque es cierto que las viviendas de nueva generación cuestan actualmente más que las construidas con métodos tradicionales, los precios bajarán a medida que aumente la escala y la construcción mediante impresión 3D siga ganando eficiencia, gracias a las economías de escala. Además, quienes estén dispuestos a realizar una inversión sostenible al comprar una vivienda obtendrán beneficios económicos a largo plazo: las viviendas ecológicas tienen un mayor valor como activo, menores costes de servicios a largo plazo y más resiliencia ante fenómenos meteorológicos extremos y desastres naturales.
Promover materiales y procesos sostenibles
A medida que más clientes apuestan por la construcción sostenible, los constructores deberían —y probablemente lo harán— ofrecer viviendas impresas en 3D de forma más generalizada. Sin embargo, esto plantea dificultades: numerosos participantes de distintas categorías del mercado tendrían que implicarse activamente para transformar el sector. Para las empresas constructoras existentes, con modelos de negocio muy arraigados, la transición a un modelo más ecológico podría llevar décadas; pero, francamente, no disponen de tanto tiempo. La producción de cemento es la tercera mayor fuente de emisiones de CO2, por delante de cualquier país, salvo China y Estados Unidos. La extracción de materias primas para fabricar cemento es sumamente perjudicial para el medioambiente, y obtener la arena necesaria para producir hormigón y cemento también resulta perjudicial y cada vez más difícil, pues la demanda supera a la oferta.
Descarbonizar el proceso es sumamente difícil, porque los procesos químicos utilizados para producir hormigón de cemento liberan CO2. En lugar de adaptar una tecnología centenaria para hacerla sostenible, ha llegado el momento de adoptar alternativas sostenibles y explorar otros materiales innovadores. Las empresas constructoras tradicionales deberían liderar el sector y aprovechar su poder de mercado para promover materiales y procesos sostenibles en beneficio de todos.
Las normativas son otro obstáculo clave para el avance de las alternativas de construcción sostenible. Como suele ocurrir con la innovación, la tecnología avanza más rápido de lo que las leyes pueden seguirle el ritmo, y el sector de la construcción, altamente regulado, tiene muchos niveles, entre ellos los códigos locales de edificación, los permisos, las autoridades de inspección y las disposiciones contractuales. El progreso requerirá la colaboración entre los organismos reguladores y los líderes del sector, que deberían participar activamente para garantizar que se actualicen numerosas normas relativas al uso de materiales de construcción alternativos fabricados mediante impresión 3D u otros métodos. El talento tecnológico de las empresas emergentes podría estar más dispuesto a transformar el modelo conservador del sector y convertirse en una fuerza impulsora del desarrollo sostenible.
Adoptar alternativas de construcción ecológicas
La nueva generación de constructores de viviendas sostenibles cuenta con las herramientas necesarias para hacer más ecológico el sector de la construcción. Sin embargo, para acelerar la transición hacia viviendas respetuosas con el medioambiente, deben asociarse con los organismos reguladores y los promotores inmobiliarios. En última instancia, lograr una construcción neutra en carbono dependerá de la demanda de los clientes y de la disposición de las grandes constructoras a adoptar alternativas más ecológicas y abrir camino a su aplicación generalizada.



